Yo aun recuerdo mi primer equipo macro, una cámara PRACTICA de película de 36 mm, un objetivo PENTAGON 50mm/f 1,8 y un juego de tubos de extensión… ¡y alucinaba! Ved una foto obtenida con aquel equipo, escaneada si retocar, sin limpiar, con el color de la vejez, pero con la dignidad de haber abierto caminos, caminos que nos han llevado a la foto de portada.
Siguiendo nuestras ansias de superación, espoleados por el “más difícil todavía”, la Fundación acaba de adquirir dos extraordinarios objetivos de microscopio de la marca MITUTOYO, un BD Plan APO 20X/0,42 y un BD Plan APO 50X/0,55. ¡Ahora ya hablamos en micras!
En los objetivos de microscopio hay dos lineas de fabricación, los objetivos que minimizan la difracción hasta el extremo, trabajan prácticamente rozando la muestra y, si es necesario, se sumergen en aceite para tener refracciones mayores que la del aire y obtener ampliaciones más precisas y menos difracción, los objetivos típicos de biología, medicina, etc. Tienen el inconveniente, para nuestro tipo de fotografía, que no es posible iluminar la muestra como acostumbramos los fotógrafos, iluminaciones de estudio, porque no hay espacio. Solo admiten iluminación por transparencia, a contraluz. De ahí que en el mundo de la microscopía clasica, lo de tintar las muestras para obtener detalles sea un arte y una profesión (existe quien se gana la vida preparando muestras)
La otra linea, manteniendo la tecnología de fabricación de objetivos de microscopio pero sin llevar al extremo la corrección de la difracción, son los objetivos que colocan el objeto a una cierta distancia. Concretamente en nuestros dos objetivos, a 13mm y a 10mm… No es un plató de televisión, pero permite iluminar por reflexión objetos opacos. Este tipo de objetivos están destinados a aplicaciones industriales, como pueda ser análisis de aceros o estudio de rocas, que no tienen nada de transparentes.
En realidad, hasta 10X, el objetivo LUMINAR daba la talla. A partir de ahí se notaba que perdía calidad, pero hasta hace unos días era lo mejor que teníamos. Ved unas muestras de polen de olivo con “el antes y el después”.
Acabamos de mejorar nuestro flujo de trabajo y nuestras posibilidades de colaboración.
Como siempre, nada es sencillo. Estos objetivos de microscopio “SOLO” tienen una “microscópica” profundidad de campo, el 20X de 1,6 micras y el 50X de 0,9 micras. Esto significa que, para hacer apilados y obtener una profundidad de campo decente no se puede pretender trabajar en manual. Ha habido que adquirir un carro movido por micromotor, todo controlado desde un ordenador que haga los avances con esta precisión, porque no lo he dicho, pero el 20X abarca en nuestro sensor un campo de 2,2×1,65 mm y el 50X un campo de 0,88×0,66 mm… y qué menos que aportar profundidades de campo de varias décimas de milímetro.
Pero es que una décima de milímetro son 100 micras que representan 63 fotos con el 20X o 112 con el 50X… ¡Ya llevamos fotos de hasta 600 tomas apiladas! Si que es verdad que el resultado está valiendo la pena. Por ejemplo, de las fotos anteriores de polen de olivo ¡la bestia negra de muchos alérgicos, como un servidor! Os presento el nivel al que hemos llegado, con una ampliación de este polen realizada con el BD Plan APO 50X
Esta es otra adquisición necesaria, el carro movido por un motor PAP y controlado por un PC que nos facilita el tomar 500 fotos con separaciones de micras y sin que tiemble nada. De hecho vivir para la técnica es mala cosa, pero la técnica está para ser usada… Y, en tiempos de nuestra PRACTICA, haciendo nuestras telarañas, ni soñábamos con fotografiar el polen de arriba.
Está claro que al llegar a estas ampliaciones todo son problemas. Por ejemplo, montamos, preparamos, encuadramos, iluminamos, programamos movimientos y ponemos en marcha las tropecientas tomas… En este momento, ¡cuanto más rápido mejor!, abandonamos la habitación porque solo el hecho de caminar ya hace temblar la foto ¡y sale movida! Menos mal que, con la “huida”, solo nos cargamos una o dos fotos y en el apilado no se nota. Cuando se pueda, habrá que pasar las instalaciones de la Fundación a un suelo compacto, de planta baja, para evitar vibraciones.
En la misma línea de esta hiper sensibilidad, hemos tenido que adquirir otro “gadget”, una mesa con mandos micrométricos en ejes XYZR para poder centrar las muestras, NO HAY PULSO que pueda ajustar unas micras en cualquier dirección… menos mal que hay cosas que se arreglan con dinero (en breve empezaremos a buscar mecenazgos, jajaja)
Este es el artilugio, permite mover la muestra en todos los sentidos con estos micrómetros mecánicos y eso nos permite explorar la muestra a lo largo, ancho y profundo. Por cierto, la muestra es la mancha que se ve pegada en el centro de una cosa negra colocada en un vasito de plástico translúcido… Por eso tanto artilugio para centrarla en su sitio y poder hacer las fotos.
Toda esta carrera armanentística nos permite maravillas. Por ejemplo, de esta flor de Orobanche crenata, que ya teníamos en el archivo de la Fundación… hemos podido ampliar nuestro archivo con sus microscópicas semillas, esto que veis en la foto son semillas de unos 0,2 mm, imposibles de ver a simple vista. Cuando rompemos un fruto de esta planta (como pasa con las Orquídeas) cae un polvillo negruzco, ¡son las semillas, por miles!
Si teneis interés en esta u otra planta, podeis consultar el archivo completo en https://drive.google.com/drive/folders/15UtTd9Sqy4wCr6f6L2qYfoyCfwm2shEJ. Todas estas cosas que publicamos de vez en cuando son de acceso público en nuestra web, nuestras normas, nuestras aspiraciones, nuestros archivos, incluso nuestras enseñanzas.
Pero, ¿qué utilidad tienen todas estas instalaciones? Hay que entender que el fundador, yo, Pep Bonet Capellá, siempre he tenido una profesión que nada tiene que ver con “eso”. La fotografía siempre ha sido una afición. El haber creado la Fundación ha sido porque me daba pena que mis muchos años de dedicación desaparecieran conmigo y tuve la ocurrencia de compartir mis archivos (una forma egoísta de preservar mi memoria)
Ahora que ya estoy jubilado, en vez de pasear “viendo obras”, he decidido llevar mi colaboración al extremo. Yo disfruto haciendo fotos y me “auto concedo” los caprichos que me puedo pagar, no solo pensando en mi (que si que los disfruto) sino pensando en un futuro que aprovecharán otros. Un poco la filosofía de Martin Luther King, “aunque se vaya a acabar el mundo, yo seguiré plantando mi árbol”… Hay que saber aprender de las grandes personas, y no todo debe ser mercantilista.
Por eso, en la Fundación “hacemos fotos”, por diversión, pero también ponemos a disposición pública nuestros archivos.
Pero mi gran ilusión es dejar unas instalaciones, también públicas, que representan una inversión que no se justifica para publicar un único “paper”, pero que puedan ser accesibles a investigadores y comunicadores, a la medida de sus trabajos, para poder adjuntar “aquella foto importantísima que define el tema del que se habla”. Que cualquiera pueda solicitar a la Fundación su colaboración. Que si la foto está ya hecha en el archivo, ¡perfecto! Pero que si no está, ¡se hace! En fin, estamos para colaborar.
LA FOTOGRAFÍA CLÁSICA, USADA EN DOCUMENTACIÓN CIENTÍFICA Y EN COMUNICACIÓN.
Hay muchas cosas que ya las hemos dicho en otras ocasiones, hemos criticado (por simplista, no por inadecuado) el sistema de documentar gráficamente temas con “un puñado de habichuelas sobre una cartulina, iluminadas con un flexo y fotografiadas con el móvil”. Nos habéis leído citando a auténticos entendidos en arte (aprovechamos para saludar, entre otros, a @NikSamotracia o a @fernandoplazap) porque son los que nos enseñan a “VER”, cosa imprescindible para “hacer, que no tirar,” una foto. No es esta la primera vez que defendemos que cualquier foto que se publique “debería hablar”, sea científica o artística.
Para el entomólogo, “mientras está haciendo ciencia”, la foto debe mostrar los hamuli, por ejemplo. Hilera de micro ganchillos que unen las alas de los himenópteros, tal como describe @EntomoDaily en un interesante hilo de twitter. Pero siempre será más agradable que la foto tenga “volumen” por haber controlado la iluminación, que las sombras modelen esos micro ganchillos. Nosotros somos partidarios, siempre que se pueda, de dar el mismo tratamiento de cariño a las fotos de plantas y animales que a las fotos de personas.
En esta línea, cuando publicamos siempre insistimos en que somos fotógrafos, no científicos. Llevamos una vida aprendiendo técnicas de iluminación, de composición, de color, de revelado, etc. Conocemos trucos de óptica, de macro fotografía, etc. No es que seamos especiales ni mejores que nadie, somos bastante normales entre los fotógrafos, ¡somos fotógrafos!
Y observareis que “escribimos en plural”, es que la Fundación somos un equipo, de creativos, de fotógrafos y de gestores. Bartomeu y yo llevamos media vida haciendo fotos juntos y, como cosa normal, cada uno en su estilo. Bartomeu siempre fue más “de B/W”, siempre tuvo tendencias hacia la abstracción, más interesado en el mundo antropológico y en el retrato. Su lógica evolución le ha llevado, en nuestra actualidad tecnológica y digital, a las técnicas antiguas, al revelado manual, a la fotografía estenopéica, hace años entró en el mundo del “cafenol”, revelados con café instantáneo (entre ellos valoran hasta las marcas, más o menos contraste y definición), incluso flirtea con daguerrotipos. Por descontado que con cámaras raras, a veces sin objetivo, solo con un micro agujero de pocas centésimas de milímetro, o con aquellas cámaras de fuelles inmensos… Yo he sido más “biodesagradable”, menos antropológico, y me he quedado en técnicas más simples, mi cámara digital, mis fuelles y mis objetivos. Y, eso si, me he ido especializando en macro fotografía, me encanta el detalle en especial de plantas.
Esto nos lleva a hacer cosas divertidas, como por ejemplo un proyecto que tenemos entre manos, documentar gráficamente la fenología de la vid. Hacemos visitas semanales a una viña y vamos tomando fotos de la evolución de las cepas, como ejemplo, una muestra de mi proceso y otra de las fotos de Bartomeu.
Es patente que, siendo el mismo proyecto, el enfoque es totalmente distinto entre uno y otro fotógrafo. Si se está presentando un análisis científico de la influencia de la temperatura en la floración de la Vitis vinifera, puede que la estenopéica no aporte nada especial. Pero si estamos creando un documento informativo, la mezcla de macro detalles con visiones en B/W humaniza el documento, le da más valor en lo que se refiere a entender los procesos de la viña y por descontado que nos da una visión más ajustada a la naturaleza.
Fotos Pep Bonet
Fotos Bartomeu Lliteras
Hemos citado el Proyecto Viñas porque es algo en lo que estamos trabajando ahora y tenemos las fotos más a mano, pero muestras de técnicas antiguas que puedan participar en trabajos de difusión científica Bartomeu tiene donde elegir. Por ejemplo esta visión de uno de los caminos “secretos” en la Albufera de Mallorca, clarísimamente candidato a documentar cualquier artículo sobre la zona.
O estas muestras de detalles de vegetación, perfectamente compatibles con temas científicos, pero con el añadido de un toque artístico. DOCUMENTAR Y COMPARTIR no queda relegado exclusivamente al microscopio electrónico, DOCUMENTAR es transformar la realidad en “un documento” que cualquiera pueda interpretar… y en esto Bartomeu Lliteras tiene tanto que decir como cualquier otro fotógrafo.
Estos artículos (que podeis seguir en el blog de la Fundación) tienen dos finalidades, compartir nuestros conocimientos con todo el mundo y dar a conocer lo que hacemos en nuestra Fundación. Lo más importante es que gentes que hacen magníficos trabajos de investigación y de difusión en el mundo de la ciencia los puedan enriquecer con una documentación gráfica de buena calidad, sea con nuestra colaboración, sea con nuestras ideas, pero siempre que sea “con fotos que hablan”… Para eso creamos la Fundación.
Hay muchas cosas que ya las hemos dicho en otras ocasiones, hemos criticado (por simplista, no por inadecuado) el sistema de documentar gráficamente temas con “un puñado de habichuelas sobre una cartulina, iluminadas con un flexo y fotografiadas con el móvil”. Nos habéis leído citando a auténticos entendidos en arte (aprovechamos para saludar, entre otros, a @NikSamotracia o a @fernandoplazap) porque son los que nos enseñan a “VER”, cosa imprescindible para “hacer, que no tirar,” una foto. No es esta la primera vez que defendemos que cualquier foto que se publique “debería hablar”, sea científica o artística.
Para el entomólogo, “mientras está haciendo ciencia”, la foto debe mostrar los hamuli, por ejemplo. Hilera de micro ganchillos que unen las alas de los himenópteros, tal como describe @EntomoDaily en un interesante hilo de twitter. Pero siempre será más agradable que la foto tenga “volumen” por haber controlado la iluminación, que las sombras modelen esos micro ganchillos. Nosotros somos partidarios, siempre que se pueda, de dar el mismo tratamiento de cariño a las fotos de plantas y animales que a las fotos de personas.
En esta línea, cuando publicamos siempre insistimos en que somos fotógrafos, no científicos. Llevamos una vida aprendiendo técnicas de iluminación, de composición, de color, de revelado, etc. Conocemos trucos de óptica, de macro fotografía, etc. No es que seamos especiales ni mejores que nadie, somos bastante normales entre los fotógrafos, ¡somos fotógrafos!
Y observareis que “escribimos en plural”, es que la Fundación somos un equipo, de creativos, de fotógrafos y de gestores. Bartomeu y yo llevamos media vida haciendo fotos juntos y, como cosa normal, cada uno en su estilo. Bartomeu siempre fue más “de B/W”, siempre tuvo tendencias hacia la abstracción, más interesado en el mundo antropológico y en el retrato. Su lógica evolución le ha llevado, en nuestra actualidad tecnológica y digital, a las técnicas antiguas, al revelado manual, a la fotografía estenopéica, hace años entró en el mundo del “cafenol”, revelados con café instantáneo (entre ellos valoran hasta las marcas, más o menos contraste y definición), incluso flirtea con daguerrotipos. Por descontado que con cámaras raras, a veces sin objetivo, solo con un micro agujero de pocas centésimas de milímetro, o con aquellas cámaras de fuelles inmensos… Yo he sido más “biodesagradable”, menos antropológico, y me he quedado en técnicas más simples, mi cámara digital, mis fuelles y mis objetivos. Y, eso si, me he ido especializando en macro fotografía, me encanta el detalle en especial de plantas.
Esto nos lleva a hacer cosas divertidas, como por ejemplo un proyecto que tenemos entre manos, documentar gráficamente la fenología de la vid. Hacemos visitas semanales a una viña y vamos tomando fotos de la evolución de las cepas, como ejemplo, una muestra de mi proceso y otra de las fotos de Bartomeu.
Es patente que, siendo el mismo proyecto, el enfoque es totalmente distinto entre uno y otro fotógrafo. Si se está presentando un análisis científico de la influencia de la temperatura en la floración de la Vitis vinifera, puede que la estenopéica no aporte nada especial. Pero si estamos creando un documento informativo, la mezcla de macro detalles con visiones en B/W humaniza el documento, le da más valor en lo que se refiere a entender los procesos de la viña y por descontado que nos da una visión más ajustada a la naturaleza.
Fotos Pep Bonet
Fotos Bartomeu Lliteras
Hemos citado el Proyecto Viñas porque es algo en lo que estamos trabajando ahora y tenemos las fotos más a mano, pero muestras de técnicas antiguas que puedan participar en trabajos de difusión científica Bartomeu tiene donde elegir. Por ejemplo esta visión de uno de los caminos “secretos” en la Albufera de Mallorca, clarísimamente candidato a documentar cualquier artículo sobre la zona.
O estas muestras de detalles de vegetación, perfectamente compatibles con temas científicos, pero con el añadido de un toque artístico. DOCUMENTAR Y COMPARTIR no queda relegado exclusivamente al microscopio electrónico, DOCUMENTAR es transformar la realidad en “un documento” que cualquiera pueda interpretar… y en esto Bartomeu Lliteras tiene tanto que decir como cualquier otro fotógrafo.
Estos artículos (que podeis seguir en el blog de la Fundación) tienen dos finalidades, compartir nuestros conocimientos con todo el mundo y dar a conocer lo que hacemos en nuestra Fundación. Lo más importante es que gentes que hacen magníficos trabajos de investigación y de difusión en el mundo de la ciencia los puedan enriquecer con una documentación gráfica de buena calidad, sea con nuestra colaboración, sea con nuestras ideas, pero siempre que sea “con fotos que hablan”… Para eso creamos la Fundación.
Ya hace años, el trío de compositores, Quintero, León y Quiroga, que lo firmaban “todo”, firmaron el pasodoble que cantaba una folklorica famosa y que decía:
«¿Qué tiene la Zarzamora, Que a todas horas, llora que llora Por los rincones?»
La foto de cabecera muestra una viña de Consell, con la Sierra de Tramuntana mallorquina nevada, hace años, y con las cepas sin podar. Destaca el lío de sarmientos ya resecos, en pleno invierno… ¡ La nieve del fondo no engaña!
El viticultor cuidadoso podará todos estos sarmientos, como vemos en la segunda foto, cuando la vid haya bajado a sus raices todas sus reservas y se aletargue, entrando en hibernación, lo que dará a la viña un aspecto limpio y ordenado.
Podemos describir la fenología de la vid, precisamente, empezando por el invierno, con la tierra helada y un frío glacial en el aire, las cepas con apariencia de troncos muertos, resecos, atados a espalderas que las sostendrán y facilitarán todo el proceso de producción.
Cuando empieza a apuntar la primavera las cepas despiertan y empiezan a bombear savia, empieza otro ciclo vital que, si hay suerte, acabará con una añada de buen vino.
Recordemos que habíamos podado los sarmientos, para mejorar la producción. Entonces tenemos unos pitones o “pulgares” con yemas que daran lugar a nuevos crecimientos, que en realidad son secciones límpias, cortes de la planta, heridas. El revivir de las vides impulsa savia para empezar a formar hojas, para reverdecer. Pero esta savia, al llegar a los pulgares encuentra “la puerta abierta” y se derrama… LAS VIDES EMPIEZAN A LLORAR. Como la Zarzamora, llora que llora por los rincones. Pero no a todas horas, preferentemente de noche y de madrugada.
El tema no es grave, el podador ya habrá procurado que los pulgares no lloren sobre las cepas. Téngase en cuenta que la savia que llora es agua, hormonas y nutrientes, propensos al crecimento de indeseables micro organismos y es preferible que goteen en la tierra. Es más, si helara, unas lágrimas congeladas podrían provocar heridas en las cepas, al expandirse el hielo, como sucede en las rocas de las montañas.
De todas formas, este fenómeno es de corta duración, escasamente una semana. Rápidamente las heridas se recubrirán de una sustancia gomosa producida por bacterias que viven en la savia que llora.
Es de todos conocido que la Fundación Pep Bonet Capellá se dedica a documentar gráficamente procesos científicos, especialmente en el mundo vegetal, aquello de “DOCUMENTAR Y COMPARTIR”. En este momento estamos planteando una colaboración con un viticultor de la Isla y estas son las primeras pruebas de un futuro trabajo.
¡Nada más excelso que el saber popular! Sobre todo, cuando comprendemos que somos el resultado de las generaciones que nos precedieron.
He pasado unos días fotografiando pinos y muérdagos en la zona donde se encuentran Cataluña, Aragón y Valencia, con nuestra buena amiga de la Fundación, Pilar Busquets. Pilar se crió en una masía catalana, su infancia fue campesina y su padre le enseñó estas cosas que mucha gente de ciudad desconocemos: Si estás laborando en el campo, en invierno, y las copas de los olivos empiezan a “blanquearse”, procura recoger deprisa y ponte a resguardo.
Todo el mundo sabe que, por el cambio climático, estas navidades y fin de año han sido anormalmente calurosos y esta conversación con Pilar la estábamos teniendo la segunda semana de enero… ¡como si pareciera que quería refrescar, pero sin decidirse!
Justo al día siguiente amaneció frío y lloviendo y decidimos hacer una excursión, en coche, a cubierto (que normalmente exploramos en bici, es más tranquilo, más saludable y es más fácil parar a tomar fotos) Justo salir a la carretera encontramos el paisaje que encabeza este artículo. Estos olivos parece que identificaban las borrascas Gérard y Fien, estas borrascas que, por fin, trajeron frío y nieve a la península Ibérica la tercera semana de enero del año del Señor 2023.
Como le enseñaron a Pilar, ¡recoger deprisa y ponerse a resguardo!
Yo, urbanita como soy, nunca había oído hablar del tema, pero me picó la curiosidad y empecé a mirar olivos, a investigar el por qué.
El olivo tiene una hoja con un haz de un color verde oscuro, azulado, mientras que el envés es fuertemente plateado. Esto es lo que vemos al mirar una rama de olivo.
Ya puestos, usamos la artillería de la Fundación para observar las hojas de olivo en profundidad, incluido estudiar la biología necesaria para entenderlas.
Lo primero que descubrimos es que las hojas de olivo están cubiertas, por ambas caras, de “tricomas peltados” (vocabulario de biología) Son pelillos microscópicos que, en vez de ser largos y finos como cualquier pelo, son estas estructuras abiertas en forma de “huevo frito” que se aprecian en ambas fotos, la verde del haz y la plateada del envés.
El haz, con pocos “pelillos”, que no cubren la cutícula verde de la hoja, y que vemos como estos minúsculos puntitos blancos, parecidos a motas de polvo. El envés, sin embargo, está totalmente cubierto de “pelillos”, tanto que no nos deja ver el verde de la hoja, por eso la vemos plateada.
Ahora es el momento que os hable del biólogo y botánico francés, Francis Hallé, profesor emérito de la Universidad de Montpellier o del director del Laboratorio de Neurobiología Vegetal de la Universidad de Florencia, Stefano Mancuso. Ambos grandes divulgadores del comportamiento de los vegetales.
Tradicionalmente, el pueblo considera a las plantas poco menos que “piedras vivas”, no se mueven, no piensan, no razonan, no se comunican… ¡Ja! Ambos profesores, Hallé y Mancuso, han desmentido todos estos tópicos. Las plantas se pueden “desplazar”, son “sensibles”, tienen la capacidad de “tomar decisiones”, se “comunican” entre ellas, son “altruistas” y se ayudan unas a otras, vamos, que para los que estamos interesados en la naturaleza y el mundo vegetal, estos son autores imprescindibles. Yo los recomendaría como “autores de cabecera”.
Entre las muchas cosas que saben hacer las plantas, está el tener sentidos. Algunos, para nosotros los animales, desconocidos, como poder detectar la humedad. Otros si que los compartimos, como tener detectores de temperatura o de luz.
Otra cosa que tienen las plantas es la capacidad voluntaria de “moverse”. No poseen fibras musculares controladas por un sistema nervioso, como tenemos en el reino animal, pero si que tienen un extraordinario sistema circulatorio (no de sangre, evidentemente, de agua y savia) que les permite controlar la concentración de líquidos en algunas de sus células. Por esto, enredaderas y plantas con zarcillos tiernen la capacidad de ir creciendo, “agarradas” a cualquier soporte, tutores, cañas o ramas de otros árboles. Según el control de humedad, la planta consigue alargar o contraer determinadas células y éstas se comportan como las fibras musculares de los animales, pudiendo retorcer partes de la planta a voluntad.
Si seguimos mirando, en la sección de la hoja se aprecia que el lado del haz está formado por una cutícula compacta y dura (arriba en la foto). Pero el envés, un poco más de la mitad del grueso de la hoja, tiene una estructura esponjosa, poco compacta, con abundancia de espacios vacíos y está forrada de esta capa de “pelillos”, tan densa que aparece en la sección como una capa blanquecina. Arriba, en el haz, solo aparecen cuatro tricomas mal contados.
Volviendo a nuestros profesores, Hallé y Mancuso, y a sus enseñanzas, el sistema sensorial del olivo le permite apreciar humedad, frío y, quizá, presión atmosférica. Esto hace que el olivo tenga la capacidad de predecir la llegada del mal tiempo, frío y nieve, y, con su sistema circulatorio, tiene la posibilidad de mover, de doblar, los peciolos de sus hojas. Tiene la capacidad de plegar sus hojas a voluntad.
Ya hemos visto que una parte de la hoja, el envés que no solemos ver, está formado por un tejido muy poroso y recubierto de una densa capa de tricomas peltados, se trata de una capa aislante térmica. Entonces el olivo pliega sus hojas dirigiendo el haz hacia la rama y dejando los enveses plateados al exterior, a la vista, como un edredón que le proteje del frío. Sabiendo todo esto, a la vista del paisaje con el que hemos empezado este artículo, “¡recoger deprisa y ponerse a resguardo!”.
El Sr. Busquets consiguó algo, a mi juicio, extraordinario, conseguir cuidar de nuestro bienestar en la actualidad como lo hizo con sus hijas en el pasado. El enseñarnos estos secretos, y sus hijas haberlos transmitido, es lo que fomenta nuestra comunión con la naturaleza.
Amigo lector, este es el espíritu de nuestra Fundación, la difusión del conocimiento de la naturaleza. El texto, sin ser copiado, está inspirado en los conocimientos de gente que sabe más que nosotros. Las fotos son nuestras y podemos compartirlas con tus comunicaciones.
En junio pasado ya publicamos algo de un proyecto para el que pidieron colaboración a la Fundación. Sin desvelar el proyecto, que no es nuestro y hay que saber mantener la confidencialidad, sí decir que se va a tratar de una hermosa idea de promoción de la naturaleza. Nos hablaron de montar unos arboretos y nuestra colaboración consistirá en aportar imágenes de árboles para presentación, difusión del proyecto y algunas cosas más.
El proyecto está, aun, en fase de tormenta de ideas, pero nosotros, por si acaso, llevamos más de un año aprovechando para ampliar nuestra base de datos de la Fundación con imágenes de árboles y bosques. Como que la proposición era “estética”, nos hemos decantado por disfrutar haciendo fotos de “paisaje vegetal” y, ya que estamos, aprovechar que el otoño nos da las imágenes más cálidas del arbolado.
En la foto de portada veis el estilo que hemos elegido, romper un poco la rigidez del rectángulo. A nosotros nos parece que esta forma quebrada de la foto aporta algo de “movimiento”, de “agilidad” a la foto (y, por ende, al escrito) Un proyecto como el que nos presentaron, proyecto social, de homenaje de la naturaleza, que pretende acercarse a la gente, debe tener un punto de espontaneidad que lo haga divertido.
Esta primera foto se trata de un Serbal de cazadores, totalmente plagado de sus pequeños frutos. Es un árbol útil, de fruta comestible y hojas utilizables para forraje, incluso buena comida para aves e insectos. La foto que veis es el montaje de tres fotos, con lo que disponemos de una imagen original de 15165×10299 píxels, una bonita imagen de 156 Mpx, aunque en esta publicación esté reducida a FULL HD, 1920×1080 px. Eso lo hacemos mucho en nuestras fotos, establecer un “paisaje vegetal” componiendo varias tomas, permite mejorar la sensación de amplitud, genera archivos muy potentes y permite, si se desea, recortar y “rectangulizar imágenes descuadradas”.
En la línea de jugar con el marco de la foto, un pequeño reguero de agua en el Hayedo de Tejera Negra. Un divertimento sobre una imagen otoñal por excelencia. Aquí el montaje son cuatro fotos siguiendo el reguero.
Mucho más formal es esta vista otoñal del Castañar del Tiemblo, tomada como una foto simple.
En esta foto, la maravilla consiste en que se ven troncos de árboles “hechos y derechos”, que no hay duda que fueron retoños de los restos del tronco ya pulverizado y que, si los retoños presentan gruesos de entre 25 y 30 centímetros, el tronco-madre llegó a superar el metro y medio de diámetro.
En otra zona, concretamente en una dehesa de Velada, un pueblito de Castilla-La Mancha, pudimos fotografiar estos alcornoques. Hay que reconocer que son troncos muy agradecidos, con la mejestuosidad que otorga la edad, también encerrados en marcos irregulares, por dar plasticidad al escrito.
Finalmente, acabaremos esta muestra con un paisaje totalmente otoñal. Una composición de 12 tomas del Castañar del Tiemblo. El original son 21410×9197 píxels, 196 Mpx, que permiten llegar a sacar copias de más de dos metros, para adornar paredes, por ejemplo.
En esta expedición se han conseguido unas 250 fotos del tipo que presentamos, de alcornoques, castaños, álamos, serbales, pinos y algunos desconocidos por los que pediremos auxilio a gentes de ciencia que nos los puedan identificar. Además, de todos ellos, se ha tomado una muestra de hojas, que se están prensando para ir a parar a nuestro herbario, con la idea de facilitar la identificación. En la Fundación tenemos muy asumido que todo el arte que sepamos poner en nuestro trabajo debe ser útil al científico y, parafraseando a Lord Kelvin, «Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre», una foto bonita sin identificar y sin georreferenciar poco puede ayudar a la ciencia.
La expedición ha representado dos semanas viajando y tomando fotografías. Entramos por Talavera de la Reina, en Velada visitamos la dehesa, después subimos a la plataforma de Gredos, a Hoyos del Espino, allí exploramos un radio de unos 15 km. Después saltamos al camping del Valle de Iruelas, donde repetimos otra exploración del terreno, hasta llegar al Tiemblo. Y, por último, pasamos un día en el Hayedo de Tejera negra.
En estas aventuras, los desplazamientos largos los realizamos en furgoneta camperizada y, la mayoría de veces, con base en un camping para cubrir servicios. Las exploraciones siempre consisten en realizar pequeños recorridos locales, previamente estudiados o sugeridos por las gentes del lugar. Para ello nos desplazamos bien caminando, bien en triciclo electrificado, ¡qué los caminos de montaña pueden ser muy duros!
La parte divertida, lo que es viajar y ver mundo, ya está hecha, ahora viene lo tedioso, montar, retocar, corregir, georreferenciar, archivar, todo trabajo de mesa y ordenador… pero para eso hemos viajado y para eso creamos la Fundación. Dentro de este mes de noviembre ya serán consultables los nuevos archivos en nuestra página web, “fundacionpepbonetcapella.com”, en el apartado de “Galería > árboles y arbustos”. Si crees que podemos colaborar contigo, o si conoces a alguien que necesite “ayuda fotográfica” no dudes en contactar con nosotros, para eso estamos.