Abr 24, 2026 | Eventos, Fundación
El pasado mes de abril, los días 17, 18 y 19, tuvimos el placer de participar en las III Jornades d’Entomologia Balear, celebradas en el marco incomparable del MUCBO (Museu Balear de Ciències Naturals y el Jardí Botànic de Sóller).
Como bien sabéis, en la Fundación Pep Bonet Capellá nuestra fortaleza no es la entomología en sí, sino la pasión por la documentación gráfica de la naturaleza. Por ello, aprovechamos nuestra intervención para mostrar a los asistentes —investigadores y aficionados— nuestras instalaciones, nuestra forma de trabajar y la precisión que alcanzan nuestros equipos técnicos.
Durante nuestra ponencia, compartimos ejemplos de lo que nuestra tecnología de macrofotografía puede aportar a la ciencia. Un ejemplo claro fue la imagen de la cabeza de una hormiga del género Messor (x20), donde se puede apreciar el nivel de detalle necesario para estudios morfológicos precisos (más abajo).
Contamos con instrumentos como cámaras de alta resolución, lupas y microscopios diseñados específicamente para generar archivos de imágenes de alta fidelidad para botánica, zoología y, por supuesto, entomología. Además tenemos una sede que, aunque humilde, cuenta con todo lo necesario para desarrollar cómodamente los proyectos que surjan, trabajar unas 8 personas simultáneamente en los equipos, e incluso, tomar un café en nuestra zona social o realizar una reunión privada en la sala de dirección.
Para nosotros, participar en estas jornadas no solo ha sido una oportunidad para ofrecer nuestra infraestructura, sino también una fuente de conocimiento. Gracias al intercambio con los expertos presentes, hemos adquirido nuevas perspectivas que nos permitirán mejorar nuestras composiciones y encuadres en futuros trabajos de documentación, y generar colaboraciones y proyectos nuevos.
Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento al MUCBO por su cálida acogida y felicitar a la organización por el gran éxito de participación entomológico y el buen nivel de las comunicaciones presentadas. Es un orgullo colaborar con instituciones que, como nosotros, dedican su esfuerzo con criterio y coherencia a la conservación y divulgación de la biodiversidad balear.
¡Seguimos trabajando para que la imagen sea el mejor aliado de la ciencia!
Con fotos de este estilo, mostramos a los asistentes nuestra capacidad de colaboración en sus trabajos.

Abr 17, 2026 | Colecciones, Fundación, Viajes
Nosotros somos de no dar puntada sin hilo. Por cuestiones totalmente privadas, teníamos algo que hacer en Alicante. Por descontado que existe “Palma-avión-acto social-avión-Palma”, pero, ya que íbamos a dedicar un par de días a “asuntos propios”, ¿por qué no aprovechar el viaje?
Como que tenemos un archivo abierto de trasmochos y chopos cabeceros, se nos ocurrió sondear los “alrededores” de Alicante, por si había algo interesante para nuestro archivo. Y sí, si que encontramos cosas.
En la Sierra de Baza, a más de 200 km de Alicante, “no tan cerca”, un lugar para nosotros desconocido, unos expertos aragoneses habían marcado unos álamos como “posibles trasmochados, en el pasado”. Dedicar nuestros esfuerzos a un organización sin ánimo de lucro tiene estas “pequeñas alegrías”, que muchas veces ni te molestas en pensar si es rentable.
Incluimos acercarnos al Arroyo Bodurria, bajando por el barranco del Aguardentero, a ver si era cierto eso de los trasmochos. Bajado un desnivel de unos 400 m por el barranco, encontramos gentes del lugar, bastante bien documentadas, que nos desmintieron que tales trasmochos hubieran existido. ¿Queda clara la no rentabilidad?
Pero bueno, el paisaje de la portada (sin trasmochar) ¡bien merecía el viaje! El original de esta foto de portada tiene 32x23K píxels, siguiendo nuestra última tendencia de fotografiar árboles i paisajes “para decorar paredes”. Los lugareños, además del jarro de agua fria, nos dieron indicaciones de donde, sí, había castaños trasmochos… relativamente cerca, a unos 80 km, en el pueblo de Huéneja, y allá que nos fuimos.

He aquí unos venerables castaños trasmochados… convertidos en un merendero, cosa que niños y algún adulto usan como área de juegos (cosa no muy saludable para estos viejos troncos). De un paseo por la zona salieron algunas fotos más.

Otro castaño trasmocho, libre de injerencias humanas. O bien este otro,

A decir verdad, solo con estas ampliaciones para el archivo ya quedó justificado el acto social de Alicante, que, por otro lado, era de esos de “obligado cumplimiento”. Pero, ir a comer tarta a Alicante suena frívolo, acompañarlo de algunas fotos de archivo ya parece más “útil”.
Como que, si o si, había que ir hasta Barcelona, para embarcar hacia Mallorca y para dejar a nuestra acompañante en su casa de Lérida, aprovechamos para pasar por El Espinar de Guadalajara, y encontramos algunas fotos más, pocos trasmochos pero si bonitos paisajes. Por ejemplo este ranero, vallado para que la charca se conserve… ¡el coro de ranas era insuperable!

También es cierto que a un par de km del ranero pudimos fotografiar este roble, creemos que trasmocho.
Digamos que ha sido un viaje bien aprovechado. Iba a ser una visita relámpago a Alicante y, al final, ha sido la visita y un total de una semana visitando lugares que han ampliado el archivo de la Fundación en otras 62 fotos, de árboles y flores. En realidad el archivo de la Fundación se ha ido formando de esta manera, durante más de 40 años. Al principio como afición al final como obsesión… y, ahora, como una finalidad organizada. Desde que nos convertimos en Fundación, si bien hacemos locuras como este viaje, la mayoría de trabajos ya se hacen con programación, bien para colaboraciones, bien para proyectos propios.
En fin, no engañemos a nadie, nos hemos tomado un respiro de una semana con una excusa social.

Como decía un slogan publicitario, “si le ha gustado, dígaselo a sus amigos”.
Ene 15, 2026 | Fundación, Viajes
Como es sabido, nuestra Fundación se dedica a la documentación fotográfica de temas de natura. Empezamos, antes de ser fundación, con fotos botánicas, flores, por descontado, y frutos y semillas. Si que documentábamos la planta, pero a lo que dedicábamos más tiempo era a los detalles, a macro fotografías de las citadas flores, frutos y semillas. De esta primera época nació este libro.

Esto fue allá abril de 2022, por aquella época los árboles, siendo natura, no nos llamaban la atención hasta que alguien nos pidió fotos “de árboles” y nos dimos cuenta de una carencia… De ahí que abramos este artículo con esta foto de olivos mallorquines.
Actualmente, la Fundación mantiene cuatro temas FUNDAMENTALES, “Árboles y Arbustos”, “Vegetales” (referido a plantas menores), “insectos” y “Paisajes”. Nuestra clasificación es algo más extensa, incluye zoología en general, algo de geología, hay un apartado de videos y time lapses, tenemos algunos proyectos puntuales, incluso registramos “fotos fuera de proyecto”, como cajón de sastre, y nos documentamos a nosotros mismos con un archivo de “documentación fotográfica” donde clasificamos desde “fotos haciendo fotos” al “como se hizo”, detalles de colocación de insectos, fotos históricas de la Fundación, seguimientos de nuestras construcciones, etc.
Vamos, que archivamos y clasificamos prácticamente todo lo que hacemos, en beneficio de la posteridad y de quien vaya a continuar nuestra obra, pero LOS ARCHIVOS DE LA FUNDACIÓN, los archivos que mostramos en nuestra galería pública, en muestras reducidas para protegerlas, básicamente son los cuatro fundamentales, es donde el público puede ver los resultados de nuestro trabajo diario.
Entonces, ¿a qué nos hemos dedicado durante el 2025? En el 2024 montamos nuestra sede, en nuestro blog podéis leer el artículo https://fundacionpepbonetcapella.com/sede-habemus/, de octubre del mismo año y, a partir de ahí, hemos disfrutado de trabajar.
En el registro de inventario de la Fundación, como trabajo registrado del año, se incluyen estos apuntes

| 93 fotos insectos 8266×6162 px |
| 16 videos y time lapses 4K |
| 251 fotos botánica 8266×6192 px |
| 8 fotos arenas 8266×6192 px |
| 42 fotos árboles y arbustos 8266×6192 px |
| 90 fotos mosaico árboles y arbustos con cámara 8266×6192 px |
| 120 fotos panorámicas de paisaje con cámara 8266×6192 |
| 53 fotos de paisaje 8266×6192 px |
| 137 fotos proyecto Fenología del arroz |
| 26 fotos fuera de proyecto |
820 tomas nuevas y 16 videos y time lapses añadidos al inventario (trabajo del año 2025), estos son los fríos datos burocráticos.
La realidad es mucho más compleja. Empecemos por las 93 fotos de insectos, en realidad estamos hablando de algo más de 10.000 tomas apiladas para poder conseguir detalles de esta calidad. El gorgojo del arroz de la foto de arriba, en realidad, son 50 fotos una sobre otra, ¡claro que se ve nítido! Se ha trabajado mucho para seleccionar “solamente” píxeles “enfocados”.

O este detalle de la textura del ojo y “piel” de esta avispa, que necesitó 814 tomas (con el trabajo que ello conlleva) para lucir asi de natural. En realidad, la mayoría de fotos que se etiquetan como 8266×6192 px, 51 Mpx, han implicado un apilado, para conseguir profundidades de campo de otra forma imposibles.
Otros apuntes con segunda lectura son “90 fotos mosaico árboles y arbustos con cámara 8266×6192 px” o “120 fotos panorámicas de paisaje con cámara 8266×6192 px”. En todas estas fotos concurren dos “detalles”. El primero es que todas son fotos tomadas a natura, “in situ”, todas han implicado desplazamientos, unas pocas en Mallorca, otras se han realizado en salidas, por ejemplo, a tierras de Huesca y a tierras de Teruel. Son el producto de estas salidas que hacemos “a modo de vacaciones” pero que, en realidad, son salidas de trabajo para ampliar archivo. Los olivos de portada pertenecen a este grupo, estos tomados en Mallorca, “desplazamiento fácil”.
El otro “detalle” a considerar es que, como archivo de Fundación, nos interesa acompañar algunas fotos con un valor añadido, que la foto sea ampliable a niveles de decoración, por eso todas estas fotos son montajes de mosaicos que, además, nos aportan ángulos de visión más acordes con los paisajes naturales… ¡Y suman casi todos los píxeles del mosaico!
Al principio os hemos sugerido otro artículo nuestro, el montaje de nuestra sede. Si lo habéis ojeado, habréis visto que hemos decorado las paredes con fotos nuestras, fotos de 4 metros impresas a 300 ppp, calidad de revista, se pueden contar las hojas de los árboles. Para esto es imprescindible que la foto tenga “algo más” de 50 Mpx, el original de la portada de este artículo tiene, en realidad, 30904×20434 píxeles, 631 Mpx.

Otro ejemplo, esta foto, paisaje con árboles, álamos y una morera, tomada en Labuerda, Huesca, y que el original tiene 20×7,4 Kpx, suficiente para llenar la mayoría de paredes, o esta otra, tomada cerca de Cedrillas, en el peirón de Aguanaj, con su chopo cabecero, digna muestra de la llamada “España vaciada”, cuyo original son 28×14 Kpx y donde se aprecia que se trata de un mosaico compuesto por una docena de fotos.

O este otro paisaje, el cauce del río Cinca en Labuerda, Huesca, en el que se intuye un mosaico de 6 tomas y que tiene 23×8 Kpx, otro panorama para llenar paredes.

Como podéis apreciar, el 2025 ha sido un año de trabajo para la Fundación, como suelen serlo todos. Hemos de decir que nosotros “no trabajamos”, la Fundación es la magnificación de una afición de toda la vida, jejeje. En el 2025, el archivo de la Fundación ha sumado 820 registros más, cosa importante, y nosotros acumulamos un año más de experiencia. Además, a raíz de una sugerencia, hemos ampliado con un proyecto dedicado al arroz que alguna utilidad tendrá para el mundo de la hostelería Y hemos hecho tres salidas, a Gerona, a Huesca y a Teruel. ¡No ha sido un mal año… y no nos ha dado tiempo a aburrirnos!
En fin, recordad que, aparte de que nosotros nos divirtamos, ¡qué lo hacemos!, todo este trabajo, toda esta organización, todo este derroche de ideas está destinado a ser compartido, compartidas las fotos, compartidos los archivos, compartidos nuestros conocimientos, compartidas hasta nuestras instalaciones. De verdad que nos lo pasamos bien haciendo lo que hacemos, pero es una lástima que si nuestro trabajo le pueda ser útil a quien sea, no se aproveche… y más lástima es que, por falta de acólitos, los conocimientos de la Fundación puedan acabar desapareciendo.
Ene 5, 2026 | Ajuar tecnológico, Formación Fotografía, Fundación
Como es natural, existe la Fundación pública, con sus archivos colgados en nuestra página web, nuestros estatutos, nuestro código ético, nuestros artículos… y existe una parte que, sin ser secreta, no solemos hablar de ella. Esta es la parte del día a día. Por definir, podéis ver, en la web, nuestras fotos, nuestras macros y micros, los reportajes de trasmochos, etc, pero hay proyectos, a veces personales, a veces en colaboración con terceros, que, o bien solo tienen interés para unos pocos, o bien están comprometidos, digamos que son privados.
Otra de las cosas que solo mostramos “de pasada” es nuestra forma de trabajar. No por nada, es que dedicamos mucho tiempo a construir imágenes como esta mosca del vinagre, que abre el artículo, pero lo importante es el resultado, todo el rollo de “hacer” la foto es poco interesante, solo trabajo… ¡Hasta que nuestra Directora de comunicación nos ha dado un toque!
Hace tiempo, en una conversación informal, comenté que lo más importante de nuestra Fundación no era el archivo, eran los más de cuarenta años de experiencia que nos avalan, llegamos, incluso, a publicarlo en un artículo, https://fundacionpepbonetcapella.com/el-futuro-de-la-fundacion/ Esto es lo que nuestra compañera nos ha sugerido “compartir”, acompañar nuestro archivo con el “¿cómo se hizo?” Que el público pueda entender que hacer macro fotografía es algo serio, que es más complejo que sacar fotos con el móvil… De hecho, en nuestro archivo MASTER tenemos una carpeta específica de COMO SE HIZO, donde vamos dejando constancia de algunos “inventos” de atrezzo.
Entonces volvamos a nuestra Drosophila. Hacer una toma con este nivel de definición no consiste en un “clic”. Para los fotógrafos de macro no hace falta explicar mucho, para quien no tiene experiencia si que habrá que hacerlo.
El primer punto empieza mucho antes que la mosca, hay que elegir un equipo que esté a la altura. En nuestro caso, y más pensando que los archivos de la Fundación están destinados a documentación, empezamos con una cámara de formato medio, una Fuji GFX50 de sensor 44×33 mm y 51 Mpx, ¡unos píxeles como baldosas!. Cada foto tiene que ser reproducible en casi cualquier medio, seria un desastre que se pretendiera hacer una carteleria y las fotos no tuvieran calidad suficiente… o que el científico que usara la foto estuviera interesado en un minúsculo detalle para publicar y la foto no diera para el recorte. Con 8000×6000 píxels hay bastantes garantías de calidad.
Teniendo la cámara, hay que elegir objetivo. Hace muchos años, antes de la Fundación, compré un objetivo MACRO para una Mamiya de formato medio… ¡y me decepcionó! No porque fuera mal objetivo, que era muy bueno, me decepcionó por “limitado”. Yo quería macros y macros extremos y el objetivo “comercial” llegaba a “X1”… según la definición de libro ERA MACRO, así, con mayúsculas, pero yo soy más “macro-extremista”.
En aquel momento, y hablo de hace muchos años, de cuando empezó a gestarse el archivo de la Fundación, decidí salir de la zona de confort y aprender lo necesario de óptica para controlar mi equipo. Fue cuando monté mi primer fuelle, con un objetivo PROFESIONAL, un APO SYMMAR 135 para cámara técnica, engorroso de manejar, pero de un nivel de calidad superior.


Lleva Más de treinta años de servicio y sigue al pie del cañón. Con un fuelle de 70 cm este objetivo es el responsable de todos los macros, entre X0,5 y X5. De hecho, más de la mitad del archivo de la Fundación hay que agradecérselo a este objetivo.
Con esta solución dominada, ya “fundacionados”, el X5 nos quedaba corto. Hubo que pensar en ampliar y la solución fue un objetivo Karl Zeiss, un Luminar de 25 mm. Un objetivo con una mínima difracción, con una calidad óptica muy alta y que se podía usar hasta X15 al 100% y hasta X25 con alguna pérdida asumible.
Como se ve en las fotos siguientes, usamos una cámara comercial, una Fuji GFX50R, pero los objetivos, el Apo Symmar y el Luminar, con sus fuelles, son más “dedicados”, incluso más artesanos.
Esto ha sido solo una breve introducción, si queréis profundizar, en nuestro blog, https://fundacionpepbonetcapella.com/blog/, hay al menos diez artículos explicando cómo funcionan nuestras cámaras, incluso cómo las hemos construído.

Y, ahora si, podemos empezar a hablar de la mosquita, se trata de hacer una macro extrema a este bichito

Está claro que “bichito” es textual, pero es que nosotros nos dedicamos a “eso”. La foto que véis, comparada con el ojo de una aguja, es un recorte de una toma X2, mientras que la foto de portada, con todo el detalle que presenta, es un fotograma entero X15. ¡Y aquí empiezan nuestros problemas!
Exigir tanta calidad y definición tiene un precio. Para evitar la difracción hay que disparar con el diafragma muy abierto, pero esto implica no tener profundidad de campo. Concretamente, el Luminar, ampliado a X15, presenta una profundidad de campo “útil” de 25 micras, aclaro, 0,025 milímetros. Un cabello humano oscila entre 40 y 120 micras, menos campo que el cabello más fino. Para hacernos una idea, con este objetivo y esta ampliación no se puede enfocar toda la cara, no podríamos hacerle a la mosca una foto de DNI.

¡Menos mal que la tecnología nos ayuda! La única solución práctica proviene de la tecnología digital. Las fotos las tomamos en digital porque existen programas de apilado, capaces de identificar los píxeles enfocados de los que no lo están y hacer un montaje, solamente con píxeles enfocados. Para el tamaño de la mosca, algo más de 2 milímetros, con 66 planos separados 0,025 mm pudimos cubrir todo el volumen. En las cuatro fotos anteriores (cogidas al azar entre las 66) se ve perfectamente que una enfoca en una rodilla, otra en las piernas, otra en parte del ojo y cuerpo y la última en pelos de la cabeza y ala. En realidad cada una de las 66 definía unos puntos bien concretos, separados unos de los otros por 25 micras. Primer problema, ¡prueba superada!
Actualmente la calidad de referencia universal es el móvil, esa foto automática que nosotros no controlamos… ¡y que sale muy bien! Nada que objetar, para guardar un recuerdo de los niños o de la abuela y verlo en el móvil sobra calidad y precisión. Pero si esta foto está destinada a un biólogo que investiga sobre vete tú a saber qué, la medida exacta de los micro pelos o la exactitud del color son importantes. En este caso cada una de las fotos debe tomarse en RAW. El RAW no es mejor que nada, de hecho es un engorro porque hay que “revelar” cada una de las fotos, da trabajo. Su única ventaja es que es auténtico, el RAW es, exactamente, lo que ha tomado la cámara, con todos los errores de luz y color que puedan haber sucedido. TODAS las cámaras presentan sus fotos “procesadas”, en TIFF o JPG. Internamente llevan un programa automático que reajusta luces, colores y contrastes para dar una imagen nítida y agradable. Otra vez nada que objetar si solo nos interesa la estética de la foto… pero podría ser una foto irreal, podría tener modificaciones, según le plazca al programa de la cámara… ¡y engañaríamos al investigador!
Entonces las 4 fotos de muestra, en realidad las 66 del trabajo, se tomaron en RAW y se procesaron una a una para ajustarlas, lo mejor posible, a la realidad. Las diferencias son mínimas, puesto que la toma ya se hace controlada, con la luz adecuada y con la iluminación precisa, pero este trabajo de revelado de las 66 fotos garantiza una mayor precisión en color, contraste y foco.
Y, ya con un archivo TIFF de las 66 fotos, siempre de 16 bits para que no se pierda ningún matiz en ninguna de las fotos, el programa de apilado puede hacer su trabajo, crear la foto de la izquierda de las dos de abajo, con un foco exquisito en “toda la mosca”.

Si nos fijamos, tomando el gris del fondo de referencia, la foto tiene una ligera dominante, entre rojo y magenta, poca pero se nota. Además, la mosca, manteniendo sus costumbres, estaba sucia. Entonces, el último paso consiste en “poner la foto bonita”, lo que hace cualquier cámara “de oficio”, pero sobre una imagen lo más real posible. Con un programa de tratamiento de imagen quitamos todas las pelusas, motas y otras suciedades, ajustamos el color, exactamente al gris neutro y, ya que estamos, ajustamos luces y contrastes para que la mosca se vea “límpia”.
Todo este proceso, “hacer” la foto de la mosquita, nos ha ocupado una mañana, tres o cuatro horas de trabajo, entre montar el set, iluminarlo, hacer las 66 fotos, revelar los RAWs, apilar los TIFF resultantes, corregir los errores de apilado (que haberlos “haylos”) y limpiar porquerías y ajustar luces y contrastes. Ahora que hemos terminado de “hacer” la foto, ya la podemos convertir a 8 bits y ya podemos compartirla con vosotros o emplearla en este artículo.
Y si, prácticamente TODAS las fotos que podáis ver del archivo de la Fundación han seguido este proceso. Por ejemplo la foto de la mosca, comparada con la aguja, en realidad son 10 tomas y se ha hecho única y exclusivamente para este artículo. También hacemos microscopía, fotos X20 y X50 que, algún día, pondremos en otro artículo como este. La diferencia básica está en la profundidad de campo, que cae de 25 micras a una micra escasa, ¡25 veces menos profundidad de campo! Pero bueno, como escribe Michael Ende en su “Historia Interminable”, esta es otra historia para contar en otro momento.
“ESTO” es lo que os ofrecemos cuando la Fundación os ofrece colaboración. Por eso hemos llegado a la concusión que lo más importante de la Fundación no es su archivo, todo y ser una joya. Lo importante es que, a estas alturas, todas estas técnicas que os hemos contado las dominamos y nuestra ilusión es legarlas a la humanidad… decimos esto porque no tenemos ningún inconveniente en enseñar a quien quiera aprender… Y, si le ha gustado, ¡cuénteselo a sus amigos!
Dic 25, 2025 | Fundación, Proyectos, Viajes
Cosas que definen a la raza humana son su capacidad de pensar y su capacidad de “conseguir más trabajando menos”. Desde hace cientos de años, está documentada en muchas partes del mundo una técnica para aumentar la producción de los árboles. Haciendo podas severas a una altura que no alcance el ganado (para que no ramonee los brotes) se consigue que, en la zona de poda, crezcan innumerables “chupones”. En tierno, estos brotes proporcionan comida fresca al ganado. Seleccionados los mejores chupones, se pueden dejar crecer y se obtiene una buena madera para construcción, para vigas, para carbón, etc… Es más, si plantamos un árbol de semilla para maderar, para sacar buenas vigas o tablones, pueden ser necesarios más de 20 años, mientras que con estas técnicas, en según que especies y partiendo de un tronco arraigado, se pueden obtener muy buenos resultados en apenas 15 años.
Esta técnica, aquí en España, se llama “trasmocho”, en el norte, o “chopo cabecero” en Aragón, pero es que los italianos aplicaban la misma técnica a las moreras, para producir mucha hoja para los gusanos de seda y le llamaban “a capitozza”, los ingleses “pollarding” o los franceses “têtard”. En Europa esta técnica ha ido decayendo, salvo reavivamientos locales como hacen pueblos de la cuenca del río Alfambra, al NE de Teruel, Aragón, con fiestas a la poda y conservación del chopo cabecero. En cambio en Japón, que tuvieron la misma idea universal de “estrujar la producción arborícola” hace más o menos los mismos siglos, la mantienen más viva, el “daisugui” sigue a la orden del día. Los japoneses parece que tienen más querencia por la madera que los europeos. Incluso, en algún lugar he leído que en África se aplica la misma técnica a los baobabs.


Hay que tener en cuenta que esta técnica, siendo la misma, se aplica a familias de árboles distintos, hayas, robles, castaños, cedros, chopos, etc. y que cada familia tiene su porte propio. Por eso se ven formas tan distintas entre las hayas trasmochas del norte o álamos y chopos cabeceros del río Alfambra. Hayas y robles con los “brazos” más abiertos, álamos y chopos con un “cabezón” de ramas apuntando al cielo.


En el norte, sobre todo, primaba la madera. El norte es verde, abunda el pasto para el ganado, pero necesitaban ingentes cantidades de carbón para su industria y madera para sus necesidades domésticas y de construcción.

En lo que hoy llamamos España vaciada, tierras de cereal, el pasto es más bien escaso y poder recurrir un aporte de “verde” para el ganado, además de la misma aportación para uso doméstico e industrial supongo que se apreciaba en lo que vale. Como curiosidad, la flecha señala el pueblo de Aguilar de Alfambra… ¡algo aislado si que se nota!
Bueno, esta ha sido una semana de vacaciones para nosotros, un pequeño viaje a la tierra del chopo cabecero, para ampliación de nuestro archivo.
En https://fundacionpepbonetcapella.com/galeria/ , nuestro archivo público de la Fundación ya podéis consultar las más de 60 fotos que ha dado el viaje… por si alguna os puede ser de utilidad. 60 fotos no son muchas, pero casi la mitad se pueden ampliar hasta un par de metros, por si queréis decorar “algo”. En las que lo merecen dice “cuantos x cuantos miles de píxels” tienen.