¡HUID DE LOS AUTOMATISMOS!

¡HUID DE LOS AUTOMATISMOS!

¡HUID DE LOS AUTOMATISMOS!

UN BUEN TRABAJO NO SE PUEDE HACER A PIÑÓN FIJO

Está dicho, por activa y por pasiva, que estos artículos son nuestra forma de compartir, con el público, lo que hacemos. Pero, decimos más, es nuestra forma de compartir nuestras técnicas y nuestros conocimientos. No somos una “empresa comercial”, no “competimos”, no necesitamos tener “secretos industriales”. Somos una Fundación sin ánimo de lucro, creada para “el bien común”.

Antiguamente se trabajaba con película y cualquier fotógrafo conocía sus limitaciones. La diapo garantizaba 5 diafragmas, el negativo color 6 y el negativo B/N llegaba a unos magníficos 7 diafragmas. Eso significaba que entre la sombra más oscura (con detalle) y el blanco más claro (también con detalle) no podía haber más de entre 32 y 128 niveles de luz (doble del doble del doble…). Los fotógrafos de más alto nivel llegaban a hacer revelados especiales, a mano, por sumar medio diafragma ¡y lucirse! La clásica prueba de fuego eran unos novios, ella de blanco precioso, con bordados y perlitas blancas y él, muy digno, con su traje negro, con botones negros, solapas perfiladas en negro y perfecta raya en el pantalón. NO SE ADMITÍA UN MANCHÓN BLANCO O NEGRO, ambos trajes siempre han sido caros y se llevaban para lucirlos… ¡todos los detalles debían salir en la foto!

La mayoría de fotógrafos actuales nunca ha conocido este problema. Salvo algún nostálgico, hoy solo se usa fotografía digital… y cualquier sensor “de medio pelo” ya sabe leer más de 10 niveles de luz, siendo normales en cámaras de cierta calidad los 14 niveles y más. Esto significa que el sensor saca detalle en zonas oscuras, prácticamente negras, y sigue sacando detalle en blancos que tienen más de 4000 veces más luz que los negros. Para que os hagáis una idea, nosotros, los humanos, nos movemos cómodamente en iluminaciones 1:1000, sin que se nos escape detalle y sin deslumbrarnos (luego nuestros conos y bastoncitos, más nuestro cerebro, consiguen que sobrevivamos en situaciones de 1:100.000, pero eso ya es biológico, ya no cuenta en la foto)

Además de la amplitud del sensor digital, nos han malcriado con los programas de tratamiento de imagen. Una vez que hemos convertido la luz en señal digital, llevamos bastantes más de 100 años sabiendo tratar la electrónica y ya podemos hacer con ella “casi” lo que nos dé la gana. De aquí salen programas como Photoshop, Lightroom, GIMP, etc. Todos ellos con herramientas tipo “luces/sombras”, “brillo/contraste”, “curvas”, “color”, etc. que nos permiten alterar prácticamente TODOS los valores de una foto.

Dicen que más vale matar al burro que darle un mal vicio. Actualmente, la casi totalidad de fotos las hace un móvil en automático, la inmensa mayoría de ellas disparadas por alguien sin ninguna cultura de imagen y que solo piensa mirar esa foto una o dos veces en la vida, como mucho mostrarla a alguien como anécdota. Salvo algunos trabajos profesionales, las imágenes ya no tienen importancia ni valoración.

Por otro lado, cualquier cámara barata hace lectura de luz sobre el mismísimo sensor, lectura real de la imagen que pretendemos, y, además, por lo que cuesta, siempre hay un mínimo de tres posibilidades, un promedio, una lectura preferentemente central y una lectura puntual. Esta es una copia del manual de una cámara compacta, bastante asequible, comprada allá el 2009, hace unos 17 años.

La mayoría de fotos, paisajes, edificios, personas o grupos en la calle, fotos de naturaleza, etc. se resuelven bien con el promedio, lo que el manual llama “Múltiple”. Y se resuelven bien porque la mayoría de veces las imágenes están bastante equilibradas. Ansel Adams, a principios del siglo pasado, tuvo la santa paciencia de valorar las luces de un paisaje promedio, recordemos que la película era bastante caprichosa, recortaba bastante las luces, dejándolas en unos pocos diafragmas de extremo a extremo. Y de su estudio salió el “Sistema de Zonas” que fue “la biblia” durante cerca de 100 años, de hecho “durante toda la película”. Tanto es así que, actualmente, en las lecturas de referencia en fotografía, los fotómetros, SIEMPRE se refieren a la zona V como la luz promedio entre un blanco puro, “lavado”, “quemado”, sin detalle y un negro totalmente negro. Si el sensor puede reproducir 14 diafragmas, 16000 veces más luz entre negro y blanco, la cámara, en automático, se ajustará al diafragma/velocidad de en medio. Está claro que para la inmensa mayoría de fotógrafos actuales esto le suena a chino, como le suena a chino de dónde sale el kilogramo, el Watio o el Newton. Sin embargo, quien más, quien menos, tiene idea del par motor de su coche, de los “caballos de fuerza”, o del consumo del aire acondicionado, incluso algunos han llegado a entender el precio del Kwh.

Toda esta introducción viene a cuento de que, cuando compramos una cámara viene ajustada, por defecto, a la medición de luz “Múltiple” (tiene más ajustes). En realidad, no es incorrecto, será el sistema más rentable de fotometría que usaremos, nos “clavará” la inmensa mayoría de nuestras fotos. El problema solo aparece si “hacemos cosas raras”, por ejemplo, la foto de portada. Ansel Adams y su sistema de zonas siempre se refirió a una imagen que abarcaba desde blanco hasta negro, Y TODOS LOS NIVELES DE GRIS INTERMEDIOS, él usaba los paisajes, los bosques y montañas de Yellowstone, piedras y árboles, hierbas, picos nevados, etc.

Si, como fotógrafos de natura, tenemos la “mala ocurrencia” de hacer una foto a una concha de carbonato cálcico, blanco prístino, sobre una cartulina negra, para que “destaque”, acabamos de crearle un dilema al fotómetro de la cámara. Como que llevamos meses, o años, usando el sistema “Múltiple”, nosotros ya ni nos acordamos de cambiarlo y el sistema hace lo que le corresponde: Coge la cantidad de negro de la imagen y la cantidad que sea de blanco, de todo hace un promedio y, en automático, ajusta un diafragma/velocidad para que TODO quede en zona V.

La cámara, por su cuenta y riesgo, se empeña en que lo que debería ser negro azabache, la mayoría de superficie de la foto, se presente como un gris de zona V, o parecido, y la concha, con menor superficie en la imagen, aparece quemada, DEMASIADO blanca… aquellos bordados y aquellas perlitas blancas del traje de la novia acaban de desaparecer, quedan como un blanco quemado. La blanca concha se ha convertido en una brillante mancha blanca con forma de concha, se ha perdido todo el detalle. ¡ESTO ES LA CONSECUENCIA DE TRABAJAR “A PIÑÓN FIJO”!

La muestra es la siguiente foto, haber hecho mal la lectura de luz, por no estar a lo que se hace, por relajarse y dejar que trabajen los automatismos.

Ambas fotos se han procesado, ambas se tomaron en RAW, ambas se revelaron, ambas se apilaron y ambas pasaron por un procesador de imagen para retoque y ajuste de luces y sombras. ¡Otro de los malos vicios adquiridos! El sensor puede leer 14 diafragmas o más, pero solo puede leer “lo que pueda”, ¡los milagros no existen! El procesador de imagen puede reajustar los niveles de luz, pero solo puede “revivir” imágenes que existan, el “Potosho” no sabe inventar “detalles”, ni en las luces ni en las sombras, SI NO ESTÁN, NO ESTÁN. Véase una foto natural, con TODAS las arrugas de la concha (la foto de portada) y, por desidia, la misma foto con zonas quemadas por haber leído mal la luz y que el procesador de imagen no ha conseguido “resanar”.

Como dice el título de este artículo, ¡huid de los automatismos! Cualquier industrial, de la industria que sea, sabe que, en el trabajo en serie, los automatismos mejoran el rendimiento económico. Es histórico que Henry Ford revolucionó la industria del automóvil con sus cadenas de montaje. Pero no hablamos de hacer millones de fotos de caracoles, hablamos de documentar la concha de UN caracol para una comunicación científica, hablamos de precisión y exactitud de UNA foto.

Otra tontería que estandarizamos, otra situación que idealizamos sin pensar, es tomar las fotos en RAW, porque así tendremos “más fidelidad” en la imagen, así la imagen se ajustará más a la realidad.

Tomar una imagen en RAW se traduce, del inglés, “en crudo”. Contado de otra manera, TODAS las cámaras tienen programas internos que “reajustan” las lecturas de todos y cada uno de los píxeles del sensor. Hay cosas que el público no sabe, porque no es de su incumbencia. Por ejemplo, que un sensor de cámara, de casi cualquier cámara, suele usar la “Matriz de Bayer”, o sea, un píxel para rojo, uno para azul y dos píxeles para verde. La matriz de Bayer, en realidad, consiste en poner filtros de color sobre cada uno de los píxeles, tantos millones de píxeles, tantos millones de filtros RGB.

Esta selección es debida a la sensibilidad del ojo humano (que no es, precisamente, 25% rojo, 25% azul y 50% verde) La realidad de nuestro ojo es “alrededor de un 20% para el rojo, menos del 10% para el azul y cerca de un 70% para el verde”, con respuestas fisiológicas específicas y personales a cada color. Pero construir sensores de micras no es tan fácil… y que correspondan a la respuesta del ojo humano es utopía. ¡Con lo que tenemos ya parece un milagro!

Todas las cámaras le presentan al usuario su mejor versión del 20%-10%-70% que se les ocurre, sacada de la “Matriz de Bayer”, y casi todos los usuarios se sienten a gusto con lo que les presentan… esta es cualquier foto de cámara o móvil, sin más. Eso sí, es normal el comentario de que “esta cámara da unas fotos fantásticas”, en realidad es que se ha ajustado al gusto del cliente.

Entonces, tomar las fotos en RAW no es ni mejor ni peor, simplemente suprimimos un automatismo de la cámara y nos comprometemos nosotros a ajustar la imagen. Por eso se dice que “hay que revelar el RAW”, porque la foto en RAW es aquel 25-25-50 y nuestros ojos piden, aproximadamente, un 20-10-70. O se lo encargamos a la cámara, que lo estandariza, o lo hacemos nosotros, con la posibilidad de ajustar mejor cada una de nuestras fotos, incluso de personalizarlas.

Hasta aquí bien, el problema aparece cuando repetimos la “dejadez”. El programa de revelado de RAW también tiene una posibilidad de “automático”. Al igual que la fotometría en “Múltiple”, el automático de RAW nos resuelve muchas fotos que hubieran quedado igualmente reveladas por la cámara, fotos ya de por si equilibradas, fotos sin compromisos ni de luz ni de contrastes ni de colores.

Ahora aparecemos con la foto de portada, casi toda la superficie un negro profundo y, en el centro un delicado sujeto blanco con importantes detalles de rugosidades en la superficie. Si revelamos el RAW en automático repetimos el error de medir la luz a promedio, el revelador de RAW está programado para presentar el máximo de información en TODA la superficie de la foto y, esto, se cumple si TODA la foto suma un gris medio, una zona V, ¡nada que ver con el blanco del caracolillo!

Véase en la siguiente foto un revelado de RAW incorrecto, con zonas de la concha “quemadas”, y el revelado controlando la luz, para evitar que el automatismo desplace las luces donde le de la gana. En realidad, las luces ya las habíamos controlado en la toma, la foto se hizo con lectura de luz “ponderada al centro” dando preferencia a la luz de la concha y no al negro de fondo… solo se trataba de evitar que el revelado de RAW nos destrozara el trabajo hecho.

En fin, en nuestra Fundación “hacemos las fotos así”, además, compartimos nuestros conocimientos, no competimos ni guardamos secretos. Es más, nos encantaría tener acólitos para trabajar con ellos y poderles transmitir nuestro quehacer diario. Como hemos dicho en más de una ocasión, “nosotros no somos especialmente buenos, es que nos hemos equivocado muchas veces” … Y estamos encantados de evitar errores a los demás.

APROVECHANDO EL TIEMPO

APROVECHANDO EL TIEMPO

Insistimos, “nunca dar puntada sin hilo”. Hemos tenido (en realidad “he tenido”) cosas personales en la península, una feria de campers. Al estar fuera de casa, en un camping de Olot, esta hormiga se coló en la tienda… ¡El vicio nos puede! Fue debidamente embolsada, fichada y geolocalizada y ya ha pasado a la posteridad.

Y, ya que habíamos saltado el charco, estando a escasos 250 km de Aguilar del Alfambra, recordamos los chopos cabeceros que fotografiamos en diciembre pasado. Fuimos en diciembre, precisamente, para poder fotografiar la estructura del árbol trasmochado, que quedara clara la poda y distribución de las ramas, sin distracciones de las hojas. Poder dejar constancia de que un tronco venerable puede producir varios “hijos” maderables. Entonces, ahora, decidimos que era interesante tener el mismo árbol “vestido” de invierno y de verano… y nos acercamos a repetir las fotos a finales de mayo. Como ejemplo este chopo del Remolinar.

                                 

 

Hay que reconocer la majestuosidad de estos árboles, gocemos de su presencia, pero sin olvidar que, como Fundación, somos documentadores. Precisamente a finales de mayo los álamos dispersan sus semillas convirtiéndose en espectáculo, y en molestia que puede derivar en alergia para las vías respiratorias. Las semillas envueltas en hilos algodonosos vuelan desde las ramas altas y tapizan el suelo. Conviene aclarar que semillas y vilanos son irritantes pero no alérgenos, ello no quita que los vilanos puedan arrastrar pólenes que “si sean alérgenos”.


Fuimos a rellenar nuestro archivo con los álamos “vestidos”, no teníamos prevista esta muestra de dispersión anemocórica, pero aprovechamos la ocasión, incluida nuestra especialización en macro fotografía. La semilla de la foto mide alrededor de 2,2 mm, mientras que el árbol se acerca a los 28 metros. Claramente, los álamos no tienen gran confianza en sus semillas, las sueltan por miles, diminutas, minúsculas, sin ayudas para su supervivencia, con muy pocas reservas, la semilla en si aporta el ADN y poco más. Esta estrategia de dispersión por el viento permite colonizar espacios mayores, pero, como contrapartida, las posibilidades de germinación son muy bajas, dependen, mas que de la semilla en si, de los recursos disponibles, de donde caiga y de que tenga la suerte de posarse directamente sobre nutrientes y agua… y de que pase desapercibida por una infinidad de “comedores de semillas”. Vamos, que solo una pequeñísima parte de la nube de vilanos algodonosos de la foto llega a buen puerto. Esto no es ni bueno ni malo, al álamo le ha servido para perpetuarse. Encinas o cocoteros adoptaron estrategias diferentes, tan válidas como la de los álamos.

Como podéis ver, la Fundación es absorbente, muy absorbente. Vamos a un acto social en Alicante y nos acercamos a “mejorar el archivo” hasta la Sierra de Baza, cerca de Granada, https://fundacionpepbonetcapella.com/viaje-a-sierra-de-baza/. Ahora hemos ido a chafardear una feria de campers en Gerona y, “ya que estábamos”, nos hemos acercado a Teruel, también “por mejorar”. Alguna vez hemos dicho que la Fundación es una pasión “no rentable”, sin lugar a dudas esto es lo que es. Para que nuestra felicidad sea completa, solo nos faltan acólitos que puedan perpetuar nuestros conocimientos y nuestra experiencia, esta capacidad técnica de pasar de mega fotografía a macro, incluso micro, fotografía implica años de oficio. Encontrar a alguien interesado en adquirir nuestros conocimientos (van de regalo) ya sería la guinda del pastel.

Colaboración y Ciencia: Nuestra experiencia en las III Jornades d’Entomologia Balear de MUCBO

Colaboración y Ciencia: Nuestra experiencia en las III Jornades d’Entomologia Balear de MUCBO

El pasado mes de abril, los días 17, 18 y 19, tuvimos el placer de participar en las III Jornades d’Entomologia Balear, celebradas en el marco incomparable del MUCBO (Museu Balear de Ciències Naturals y el Jardí Botànic de Sóller).

Como bien sabéis, en la Fundación Pep Bonet Capellá nuestra fortaleza no es la entomología en sí, sino la pasión por la documentación gráfica de la naturaleza. Por ello, aprovechamos nuestra intervención para mostrar a los asistentes —investigadores y aficionados— nuestras instalaciones, nuestra forma de trabajar y la precisión que alcanzan nuestros equipos técnicos.

Durante nuestra ponencia, compartimos ejemplos de lo que nuestra tecnología de macrofotografía puede aportar a la ciencia. Un ejemplo claro fue la imagen de la cabeza de una hormiga del género Messor (x20), donde se puede apreciar el nivel de detalle necesario para estudios morfológicos precisos (más abajo).

Contamos con instrumentos como cámaras de alta resolución, lupas y microscopios diseñados específicamente para generar archivos de imágenes de alta fidelidad para botánica, zoología y, por supuesto, entomología. Además tenemos una sede que, aunque humilde, cuenta con todo lo necesario para desarrollar cómodamente los proyectos que surjan, trabajar unas 8 personas simultáneamente en los equipos, e incluso, tomar un café en nuestra zona social o realizar una reunión privada en la sala de dirección.

Para nosotros, participar en estas jornadas no solo ha sido una oportunidad para ofrecer nuestra infraestructura, sino también una fuente de conocimiento. Gracias al intercambio con los expertos presentes, hemos adquirido nuevas perspectivas que nos permitirán mejorar nuestras composiciones y encuadres en futuros trabajos de documentación, y generar colaboraciones y proyectos nuevos.

Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento al MUCBO por su cálida acogida y felicitar a la organización por el gran éxito de participación entomológico y el buen nivel de las comunicaciones presentadas. Es un orgullo colaborar con instituciones que, como nosotros, dedican su esfuerzo con criterio y coherencia a la conservación y divulgación de la biodiversidad balear.

¡Seguimos trabajando para que la imagen sea el mejor aliado de la ciencia!

Con fotos de este estilo, mostramos a los asistentes nuestra capacidad de colaboración en sus trabajos.

 

MICRO FOTOGRAFÍA, COMO SE HIZO

MICRO FOTOGRAFÍA, COMO SE HIZO

Lo prometido es deuda. En el último artículo dijimos que íbamos a contar como hacemos las micrografías. Este es el procedimiento, por ejemplo con la misma mosca del vinagre, Drosophila melanogaster.

Empecemos aclarando que, en este mundo del macro extremo y de la micro fotografía, hay un problema común que es la falta de profundidad de campo. En general, un objetivo macro no tiene nada óptico especial, lo especial es la mecánica. Lo único que lo define es que “se alarga” más que uno normal y que nos proporciona imágenes mucho mas grandes que el sensor de la cámara. Los anillos de extensión y los fuelles todavía dan mucho más. Entonces nosotros, con el sensor, aprovechamos solo una parte de la imagen, el resto se desprecia.

En la micro fotografía no hay excesivas diferencias. Si que es cierto que los objetivos de microscopio se diseñan para tener muchos aumentos con un diámetro físico grande. Con ello se persigue evitar en lo posible la difracción, tanto es así, que para mirar una célula (microscópica) el diámetro del objetivo puede tener, tranquilamente, 15 mm… ¡Está claro que la luz de la célula no rozará las paredes ni se difractará! Respecto a la micro fotografía hemos escrito un artículo en octubre pasado, https://fundacionpepbonetcapella.com/microscopios-con-correccion-al-infinito/, por si queréis ampliar conocimientos.

Pues bien, en los microscopios no hay fuelle, el aumento lo fabrica, directamente, el objetivo, pero los problemas son los mismos. Si nosotros ampliamos una imagen, por ejemplo de 1 milímetro, para que nos cubra por completo un sensor, por ejemplo un full frame de 35×24 mm, habremos ampliado la imagen 35 veces, pero, también, habremos reducido la profundidad de campo 35 veces. No es que la reduzcamos, la óptica sigue siendo la misma, con un anillo o un fuelle que la aleja del sensor, es que vemos la zona desenfocada 35 veces más cerca, 35 veces “más grande”. No olvidemos que la óptica enfoca “matemáticamente en el foco”, la profundidad de campo, en realidad es subjetiva a nuestra falta de precisión mirando cosas minúsculas. Hemos aumentado todo el entorno que estamos mirando, sea una célula, sea la cara de una mosca, incluídos nuestros errores fisiológicos.

Entonces, después de las fotos que hicimos con el objetivo Zeiss Luminar, usado con fuelle X15, vamos a sacar una foto “DNI” de la misma mosca del vinagre con objetivos de microscopio. En realidad pretendemos dejar constancia de la “boca” de la mosca, esta especie de trompa chata que las mosca usan para succionar líquidos de materias en descomposición o fermentación, y de los cuales se alimentan.

Nota: en el caso de la mosca del vinagre, que tiene preferencia por las frutas podridas y fermentadas, leí, no recuerdo donde, que hay estudios al respecto sobre alcoholismo de estas moscas con los productos de fermentación… ¡Vaya, vaya, vaya!

Para esta foto DNI usaremos los objetivos específicos de microscopio que mostramos y, si queréis más información, en nuestro blog, https://fundacionpepbonetcapella.com/la-fundacion-sigue-evolucionando/, hay este y otros artículos que cuentan su funcionamiento.

Estos objetivos son buenísimos, pero el precio a pagar (además de los euros) es que el X50 tiene 0,9 micras de profundidad de campo y el X20 tiene 1,6 ¡ES LO QUE HAY! La técnica será la misma, haremos una foto, moveremos la cámara las micras que permita el objetivo (descontando un 20% que necesitará el programa de apilado para hacer su trabajo), haremos otra foto… Y así hasta haber barrido toda la imagen que nos interese, hasta “haber sumado” las profundidades de campo necesarias para que se vea toda la cara enfocada.

En el Luminar eran 66 tomas, que hicimos a mano, pero en este caso van a ser bastantes cientos (en una ocasión pasamos las 1000 tomas). Con mucha paciencia y con pulso firme, además de una mecánica muy fina, a lo mejor se podría conseguir hacer el barrido “a mano”, pero está claro que serian muchas horas de disparar, avanzar la cámara (con mucha precisión) alrededor de una micra (1um), volver a disparar… y, así, hasta cubrir toda la cara. Hacerlo una vez en la vida, ¡vale!, pero para institucionalizarlo, mejor buscamos una máquina que lo haga. La suerte es que, hoy en día, la tecnología está avanzada y podemos recurrir a la mecánica fina, a la electrónica y a la informática: un carro bien construído, movido por un motor paso a paso, controlado por un sencillo programa de ordenador que transporte la cámara. Como ya hemos dicho, en nuestro blog tenéis información más que suficiente sobre el tema.

Y, resuelta la parte técnica, ¡hagamos la foto!

Para la foto de portada, el programa de control del motor programó 589 planos, 589 fotos que, despues de perder unos 15 minutos montando el set y el objetivo X20, colocando la mosca, centrándola en la pantalla e iluminándola, se puso a trabajar, “foto-avance-foto- …”, y trabajó durante 79 minutos, ¡1 hora y 19 minutos!

Pero, no os lo perdáis, nuestra primera idea, nuestro primer encuadre no fue el de portada, había sido este otro, hecho con el objetivo X50 (lo que veis es el encuadre completo), un montaje que pidió 781 planos, ¡781 fotos!, a las que dedicamos otros 15 minutos de montaje y que la máquina estuvo trabajando 105 minutos, 1 hora y 45 minutos. Como esta primera idea no nos terminó de gustar, “la trompa de la mosca no destacaba lo suficiente”, hicimos la segunda foto, la de portada. Por ahora llevamos 3horas y 34 minutos con una máquina en marcha, haciendo un total de 1370 disparos. Menos mal que nuestra FUJI GFX50R tiene un modo de disparo electrónico que, prácticamente, no desgasta elementos mecánicos.

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, todos estos trabajos los hacemos siempre en RAW. El RAW no es “mejor”, el RAW “es preciso”, El RAW es lo que ha registrado la cámara, sin ninguna manipulación. Para la foto en si, el RAW no aporta nada en especial, pero lo que si nos interesa es poder mantener la mejor precisión de luz y color, sobre todo, porque nuestras fotos son “para documentar” y un documento debe ser veraz, no bonito. Entonces, estos 1370 disparos (que están en una tarjeta SD, la de la cámara) se deberán transferir al ordenador, para trabajar más rápido. Solamente copiar estas 1370 fotos, en un buen ordenador, nos llevó 32 minutos.

Ahora se pone en marcha el programa revelador de RAWs, se le marcan las correcciones de luz y color necesarias y se le deja que vaya trabajando. Para las 781 necesitó 182 minutos y para las otras 589 otros 137 minutos. Solo las conversiones de RAW a TIFF usaron 5 horas y 19 minutos de ordenador. Por descontado que los primeros 182 minutos fueron para la primera foto, la que terminó sin gustarnos.

Una vez obtenidos los TIFF, ya se puede ordenar el apilado. La foto que no nos gustó usó 69 minutos de ordenador y la segunda otros 52… Y aquí, ¡por fin!, ya se puede decidir cual de las dos nos gusta más. Esto no acaba aquí, una vez apiladas las tomas, aun se le da un repaso con un programa de tratamiento de imagen para borrar puntos indeseados, para ajustar luz y contrastes y para corregir alguna dominante de color. Otros 10 minutos por foto.

Resumiendo, que dedicamos algo más de 6 horas y media a la toma X50, una vez acabada no nos terminó de gustar, porque la trompa succionadora no destacaba lo que nosotros queríamos. Entonces empezamos otra toma a X20 (que finalmente reencuadramos a X30) que nos llevó otras más de 5 horas y que hemos puesto como foto de portada de este artículo.

Y, estos dos días de dedicación a la trompa succionadora de una mosca del vinagre, ¿tienen alguna utilidad? Nosotros creemos que si, exactamente igual que se dedican oficio, tiempo y esfuerzos a conseguir la textura de una piel para un anuncio de cosméticos, o se montan grandes instalaciones para un anuncio de neumáticos, conseguir una representación fiel de un elemento biológico es importante para la ciencia. Si nuestra finalidad fuera hacer cuadros, con toda probabilidad cambiaríamos de metas. Esto no significa que no pudiéramos dedicar dos días a una foto, pero, igual, nos ahorrábamos eso del RAW, por ejemplo.

 

 

¿ QUÉ HEMOS HECHO EN EL 2025? MEMORIA DE UN AÑO

¿ QUÉ HEMOS HECHO EN EL 2025? MEMORIA DE UN AÑO

Como es sabido, nuestra Fundación se dedica a la documentación fotográfica de temas de natura. Empezamos, antes de ser fundación, con fotos botánicas, flores, por descontado, y frutos y semillas. Si que documentábamos la planta, pero a lo que dedicábamos más tiempo era a los detalles, a macro fotografías de las citadas flores, frutos y semillas. De esta primera época nació este libro.

Esto fue allá abril de 2022, por aquella época los árboles, siendo natura, no nos llamaban la atención hasta que alguien nos pidió fotos “de árboles” y nos dimos cuenta de una carencia… De ahí que abramos este artículo con esta foto de olivos mallorquines.

Actualmente, la Fundación mantiene cuatro temas FUNDAMENTALES, “Árboles y Arbustos”, “Vegetales” (referido a plantas menores), “insectos” y “Paisajes”. Nuestra clasificación es algo más extensa, incluye zoología en general, algo de geología, hay un apartado de videos y time lapses, tenemos algunos proyectos puntuales, incluso registramos “fotos fuera de proyecto”, como cajón de sastre, y nos documentamos a nosotros mismos con un archivo de “documentación fotográfica” donde clasificamos desde “fotos haciendo fotos” al “como se hizo”, detalles de colocación de insectos, fotos históricas de la Fundación, seguimientos de nuestras construcciones, etc.

Vamos, que archivamos y clasificamos prácticamente todo lo que hacemos, en beneficio de la posteridad y de quien vaya a continuar nuestra obra, pero LOS ARCHIVOS DE LA FUNDACIÓN, los archivos que mostramos en nuestra galería pública, en muestras reducidas para protegerlas, básicamente son los cuatro fundamentales, es donde el público puede ver los resultados de nuestro trabajo diario.

Entonces, ¿a qué nos hemos dedicado durante el 2025? En el 2024 montamos nuestra sede, en nuestro blog podéis leer el artículo https://fundacionpepbonetcapella.com/sede-habemus/, de octubre del mismo año y, a partir de ahí, hemos disfrutado de trabajar.

En el registro de inventario de la Fundación, como trabajo registrado del año, se incluyen estos apuntes

93 fotos insectos 8266×6162 px
16 videos y time lapses 4K
251 fotos botánica 8266×6192 px
8 fotos arenas 8266×6192 px
42 fotos árboles y arbustos 8266×6192 px
90 fotos mosaico árboles y arbustos con cámara 8266×6192 px
120 fotos panorámicas de paisaje con cámara 8266×6192
53 fotos de paisaje 8266×6192 px
137 fotos proyecto Fenología del arroz
26 fotos fuera de proyecto

820 tomas nuevas y 16 videos y time lapses añadidos al inventario (trabajo del año 2025), estos son los fríos datos burocráticos.

La realidad es mucho más compleja. Empecemos por las 93 fotos de insectos, en realidad estamos hablando de algo más de 10.000 tomas apiladas para poder conseguir detalles de esta calidad. El gorgojo del arroz de la foto de arriba, en realidad, son 50 fotos una sobre otra, ¡claro que se ve nítido! Se ha trabajado mucho para seleccionar “solamente” píxeles “enfocados”.

O este detalle de la textura del ojo y “piel” de esta avispa, que necesitó 814 tomas (con el trabajo que ello conlleva) para lucir asi de natural. En realidad, la mayoría de fotos que se etiquetan como 8266×6192 px, 51 Mpx, han implicado un apilado, para conseguir profundidades de campo de otra forma imposibles.

Otros apuntes con segunda lectura son “90 fotos mosaico árboles y arbustos con cámara 8266×6192 px” o “120 fotos panorámicas de paisaje con cámara 8266×6192 px”. En todas estas fotos concurren dos “detalles”. El primero es que todas son fotos tomadas a natura, “in situ”, todas han implicado desplazamientos, unas pocas en Mallorca, otras se han realizado en salidas, por ejemplo, a tierras de Huesca y a tierras de Teruel. Son el producto de estas salidas que hacemos “a modo de vacaciones” pero que, en realidad, son salidas de trabajo para ampliar archivo. Los olivos de portada pertenecen a este grupo, estos tomados en Mallorca, “desplazamiento fácil”.

El otro “detalle” a considerar es que, como archivo de Fundación, nos interesa acompañar algunas fotos con un valor añadido, que la foto sea ampliable a niveles de decoración, por eso todas estas fotos son montajes de mosaicos que, además, nos aportan ángulos de visión más acordes con los paisajes naturales… ¡Y suman casi todos los píxeles del mosaico!

Al principio os hemos sugerido otro artículo nuestro, el montaje de nuestra sede. Si lo habéis ojeado, habréis visto que hemos decorado las paredes con fotos nuestras, fotos de 4 metros impresas a 300 ppp, calidad de revista, se pueden contar las hojas de los árboles. Para esto es imprescindible que la foto tenga “algo más” de 50 Mpx, el original de la portada de este artículo tiene, en realidad, 30904×20434 píxeles, 631 Mpx.

Otro ejemplo, esta foto, paisaje con árboles, álamos y una morera, tomada en Labuerda, Huesca, y que el original tiene 20×7,4 Kpx, suficiente para llenar la mayoría de paredes, o esta otra, tomada cerca de Cedrillas, en el peirón de Aguanaj, con su chopo cabecero, digna muestra de la llamada “España vaciada”, cuyo original son 28×14 Kpx y donde se aprecia que se trata de un mosaico compuesto por una docena de fotos.

O este otro paisaje, el cauce del río Cinca en Labuerda, Huesca, en el que se intuye un mosaico de 6 tomas y que tiene 23×8 Kpx, otro panorama para llenar paredes.

Como podéis apreciar, el 2025 ha sido un año de trabajo para la Fundación, como suelen serlo todos. Hemos de decir que nosotros “no trabajamos”, la Fundación es la magnificación de una afición de toda la vida, jejeje. En el 2025, el archivo de la Fundación ha sumado 820 registros más, cosa importante, y nosotros acumulamos un año más de experiencia. Además, a raíz de una sugerencia, hemos ampliado con un proyecto dedicado al arroz que alguna utilidad tendrá para el mundo de la hostelería Y hemos hecho tres salidas, a Gerona, a Huesca y a Teruel. ¡No ha sido un mal año… y no nos ha dado tiempo a aburrirnos!

En fin, recordad que, aparte de que nosotros nos divirtamos, ¡qué lo hacemos!, todo este trabajo, toda esta organización, todo este derroche de ideas está destinado a ser compartido, compartidas las fotos, compartidos los archivos, compartidos nuestros conocimientos, compartidas hasta nuestras instalaciones. De verdad que nos lo pasamos bien haciendo lo que hacemos, pero es una lástima que si nuestro trabajo le pueda ser útil a quien sea, no se aproveche… y más lástima es que, por falta de acólitos, los conocimientos de la Fundación puedan acabar desapareciendo.