Sep 1, 2026 | Colecciones, Fundación, Viajes
Es conocido que hacemos expediciones a la península, especialmente desde que incorporamos árboles a nuestros archivos. Robles, álamos, hayas, castaños, trasmochos, chopos cabeceros, incluso sequoias son árboles minoritarios o inexistentes en las Islas Baleares, i los documentamos “in situ”.
En estos muchos viajes, lógicamente, hemos ido haciendo amigos i creando deberes sociales, como compartir vacaciones y aventuras en algún camping. En estos casos, y para rentabilizar el viaje, siempre llevamos el equipo y procuramos ampliar nuestros archivos.
Cierto que, en agosto, con extrema sequedad y un calor bochornoso, además atendiendo a estos “deberes sociales”, pocas maravillas están a nuestro alcance, pero un ojo entrenado siempre encuentra algún detalle interesante. De este viaje hemos “archivado” 32 fotografías que totalizaban más de 38 gigas de información, al fin y al cabo, así se ha ido construyendo nuestro archivo, “pasito a pasito”.
Por ejemplo, la foto de portada de este artículo. Estuvimos en Tremp, Pirineo catalán, subimos al Coll de Montllobar y tomamos una perspectiva de todo el valle, cuyo original “pesa” la friolera de 2,38 Gb, cubre todo el valle con 58×14 K pixels, si interesara se puede ampliar hasta casi 5 metros con calidad revista, para cubrir una gran pared. Por descontado que solo mostramos un recorte y comprimido a este tamaño A4.
Esto es algo que merece ser comentado. Como entidad dedicada a la documentación, no hacemos fotos de recuerdo, fotos con el móvil, hacemos fotos dedicadas a documentar trabajos ajenos (como este mismo artículo). Nuestras fotos han de servir lo mismo para una tarjeta que para un libro o un poster o, si es necesario, han de poder decorar una pared. Incluso, más extremo todavía, para determinadas aplicaciones, se tiene que poder recortar parte de la foto y debe seguir siendo publicable. A esto, añadamos que la nitidez y la definición deben ser muy altas, si es un árbol se deben poder identificar las hojas (documentación científica), si es una mariposa se deben poder ver, perfectamente, las escamas de sus alas, en una flor sépalos, pétalos, estambres, pistilo deben quedar nítidos y visibles. Ello implica controlar al milímetro luces, contrastes y encuadres para que el científico pueda hacer uso de las fotos como DOCUMENTOS. Incluso, en nuestras macros y micro fotografías, siempre tomamos nota de la escala exacta de reproducción, que el tamaño SI importa, y nuestros árboles y paisajes, geolocalizados.
Y, siguiendo con nuestro viaje, por el camino encontramos a estos “venerables ancianos”, aun vivos. Estos castaños fueron sembrados hace mucho por unos monjes, para colaborar a su sustento. El convento, restaurado de sus ruinas, aun existe, los monjes ya no… Y los castaños ya solo tienen alguna rama con hojas.

De las expediciones que hicimos nos apareció en el paisaje un tema poco trillado por nosotros, detalles geológicos. En nuestros archivos hay abierta una entrada para Geología, pero solo es testimonial, le hemos dedicado pocos esfuerzos, barrancos y montañas, como, por ejemplo, este peñasco en Gurp, pueblito de montaña cerca de Tremp.

Otro descubrimiento interesante, en la línea de la Geología, el Desfiladero de Collegats, labrado a lo largo de miles de años por el río Noguera Pallaresa. Dicen que, en esta roca húmeda y sombreada, llamada L’Argenteria (“La Platería” porque, en invierno esos goteros se congelan y parecen de plata), se inspiró Gaudí para crear el templo de La Sagrada Familia

Hay que reconocer que el trabajo del agua es espectacular, sobre todo porque sus acciones son tan lentas, duran tantos miles de años, que nosotros, los humanos nos maravillamos de sus obras “como si siempre hubiera sido así”. Imaginemos este río empezando a erosionar la parte alta de este desfiladero…

Hay otro tema que, antes de partir, ya teníamos pensado explorar. En nuestro archivo de árboles está el tejo, Taxus baccata. Este es un árbol emblemático por varias razones, una por ser venenoso en su casi totalidad y, sobre todo, por haber sido considerado un árbol mágico. El género Taxus ha estado ampliamente difundido desde el Jurásico y el tejo es su último representante en Europa. Un árbol de extraordinaria longevidad, puede vivir hasta 5000 años, a pesar de lo cual está en franca regresión debido a la tala, a ser una especie poco competitiva y a los cambios ambientales que han relegado a la especie a zonas donde el ambiente ha permanecido húmedo. Por esta razón, los pocos tejos vivos suelen ser considerados monumentos de la naturaleza y, por eso, llegan a la consideración de “mágicos”. Tanto es así que se han llegado a construir lugares de culto a su vera (no plantados tejos al lado de iglesias o ermitas). En España, estas situaciones se dan en sistemas montañosos del norte, en Asturias, en Cantabria o en Zamora.
A pesar de todo, nos pareció que había que explorar Gurp, del Pirineo catalán, no fuera cosa que encontráramos algún tejo solitario al lado de una ermita…
Esta es la ermita de Sant Martí, pero ni rastro de tejos. En fin, con esta ermita abrimos un nuevo tema de investigación para el futuro, “Ermitas al amparo de Tejos”. En nuestras salidas, si la zona promete, no cuesta nada investigar las ermitas del lugar.

Y esta es la reseña de unos calurosos días de vacaciones en el Pirineo catalán.
Ya sabéis, si os ha gustado comentadlo a vuestros amigos. Tal vez nuestras fotos puedan ayudar a documentar trabajos ajenos. En nuestra web, fundacionpepbonetcapella.com, está toda nuestra información.
May 3, 2026 | Colecciones, Formación Fotografía, Fundación, Proyectos
Después de haber hecho estas fotos “submarinas” de una lenteja de agua, yo ya me creía el rey del mambo.
Hace una semana, dirección e investigadores de un organismo científico mallorquín propusieron a la Fundación documentar una posible primera cita, un bichito acuático de algo más de un milímetro, con cilios que lo definen. Precisamente, más importantes eran los cilios que el bicho en si, por esta razón era muy importante hacer las fotos con el bichito posado, inmóvil, en el agua… para que los cilios tomaran su postura natural.
Con magnificación X20, sobre nuestro sensor, cubrimos un campo de 2,2×1,65 mm, ideal para el personaje. Como que tenemos amplia experiencia en esta magnificación (de hecho tenemos dos cámaras que la cubren) nos pareció trabajo fácil.

Este desastre es lo primero que sacamos. Empecemos por el cuarto creciente de luna de la derecha. Nada que ver con el bichito, es un reflejo creado en alguna curvatura del agua… aquí empezamos a sospechar que el trabajo no iba a ser nada fácil.
Las manchas amarillas son sacos de huevos, pero “con y sin” foco. Los cilios directamente desenfocados. El cuerpo igual a los huevos, trozos si, trozos no, cerca del brillo unas “rayas” bordeando el cuerpo. En fin, una imagen que nada tiene que ver con el bicho original.
Ante la evidencia, tomémoslo con calma. Nuestra micro cámara va instalada en un rail motorizado y controlado por ordenador, todo montado en horizontal, es esta maravilla.

Precisión de media micra, altamente estable, no vibra y avanza y retrocede en horizontal… Entonces las muestras deben colocarse “verticales”, en la cazoleta blanca que hay frente al objetivo… ¡Hasta que te dicen que la muestra es agua!
Está claro que si llenamos la cazoleta de agua, tal como está en la foto, el agua se caerá encima de los micrómetros de centrado… ¡Mala idea!
Entonces se nos ocurrió “otra mala idea”, hacer un taladro de pocos milímetros, depositar, dentro, una gota de agua con el sujeto y que el conjunto se aguantara por la tensión superficial del agua. Esta parte de la física funcionó perfectamente, la gota quedó sujeta a las paredes del agujero, solo que las tensiones superficiales crearon una gota aleatoriamente deformada. Usar un objetivo de alta calidad y precisión para fotografiar un sujeto a través “lentes aleatorias” está claro que será un fracaso… ¡y lo fue! Estos enfoques aleatorios y deformaciones se multiplicaron por 236, ¡los 236 planos tomados para hacer un apilado. Visto así, la foto del bicho es, casi, ¡“una buena foto”!
Hubo que replantear nuestro estudio, rediseñar nuestro rail para que trabajara en vertical… Menos mal que, al comprarlo, pensamos en esta eventualidad y elegimos uno con motor de potencia suficiente para subir y bajar cámara y accesorios, algo más caro, pero… “por lo que pudiera ser”.
En fin, como las desgracias nunca vienen solas, esta historia nos pilló en fin de semana, tiendas y talleres cerrados. El proveedor habíamos visto que tenía accesorios para verticalizar pero no sabemos estarnos de brazos cruzados. Como que al comprar el rail tuvimos que diseñarle una base, compramos perfiles de aluminio y compramos uno de más. Con esto y un martillo, cualquier mecánico fabrica un avión, jajaja. Con un poco de inventiva pudimos hacer un soporte bastante sólido para verticalizar nuestro rail, en principio sujetado con contrapesos de plomo, manifiestamente mejorable, pero en sábado por la tarde ¡un éxito.

Apareció otro problema, en horizontal el rail se mueve si lo empujas, en vertical ¡SE CAE! Aprovechamos para fabricarle un ajuste vertical, sencillo pero efectivo, ¡ya podemos trabajar en vertical!

Ahora apareció otro problema, escribiendo el artículo hemos pasado de horizontal a vertical en un plis-plas, la realidad fue más complicada, le dedicamos casi todo el sábado y algo del domingo. Hubo que mecanizar algunas piezas “manualmente” (no disponer de taller y maquinaria tiene estos inconvenientes) y hubo que hacer pruebas (ensayo-error) para tener la seguridad de que lo estábamos haciendo bien. Ello supuso maltratar en demasía a los pocos sujetos que debíamos retratar, bichitos gelatinosos de algo más de un milímetro. Acabamos rompiéndolos, nos quedamos sin “artistas”. A grandes males, grandes remedios, hicimos una excursión a una acequia i nos dedicamos a pescar otros bichitos, totalmente vulgares, nada de primeras citas, pero de tamaño y características parecidas. El importante es un Copépodo y nosotros encontramos Ostrácodos… Para nuestro nivel de biología, casi iguales, todos terminan en “odo”, jajaja.




Cuando estábamos creando la Fundación, cuando redactábamos estatutos y código ético, creamos el lema de la Fundación, “DOCUMENTAR Y COMPARTIR”. Espero que nadie dude de que somos fieles a nuestro lema, ¡hasta compartimos el como afrontamos los desafíos!
La verdad es que, al no tener que ganarnos la vida con nuestras fotos, disfrutamos enfrentando estos retos. No son en absoluto rentables, pero sí muy divertidos.
Lástima que aun no hayamos sido capaces de conseguir acólitos, futuros herederos de la intelectualidad y saber hacer de la Fundación. Lo he dicho muchas veces, el mayor tesoro de la Fundación no es su archivo, siendo importante. Nuestro mayor tesoro es nuestro conocimiento y nuestra experiencia, nuestra capacidad para enfrentar retos… y convertirlos en documentos.
Abr 24, 2026 | Eventos, Fundación
El pasado mes de abril, los días 17, 18 y 19, tuvimos el placer de participar en las III Jornades d’Entomologia Balear, celebradas en el marco incomparable del MUCBO (Museu Balear de Ciències Naturals y el Jardí Botànic de Sóller).
Como bien sabéis, en la Fundación Pep Bonet Capellá nuestra fortaleza no es la entomología en sí, sino la pasión por la documentación gráfica de la naturaleza. Por ello, aprovechamos nuestra intervención para mostrar a los asistentes —investigadores y aficionados— nuestras instalaciones, nuestra forma de trabajar y la precisión que alcanzan nuestros equipos técnicos.
Durante nuestra ponencia, compartimos ejemplos de lo que nuestra tecnología de macrofotografía puede aportar a la ciencia. Un ejemplo claro fue la imagen de la cabeza de una hormiga del género Messor (x20), donde se puede apreciar el nivel de detalle necesario para estudios morfológicos precisos (más abajo).
Contamos con instrumentos como cámaras de alta resolución, lupas y microscopios diseñados específicamente para generar archivos de imágenes de alta fidelidad para botánica, zoología y, por supuesto, entomología. Además tenemos una sede que, aunque humilde, cuenta con todo lo necesario para desarrollar cómodamente los proyectos que surjan, trabajar unas 8 personas simultáneamente en los equipos, e incluso, tomar un café en nuestra zona social o realizar una reunión privada en la sala de dirección.
Para nosotros, participar en estas jornadas no solo ha sido una oportunidad para ofrecer nuestra infraestructura, sino también una fuente de conocimiento. Gracias al intercambio con los expertos presentes, hemos adquirido nuevas perspectivas que nos permitirán mejorar nuestras composiciones y encuadres en futuros trabajos de documentación, y generar colaboraciones y proyectos nuevos.
Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento al MUCBO por su cálida acogida y felicitar a la organización por el gran éxito de participación entomológico y el buen nivel de las comunicaciones presentadas. Es un orgullo colaborar con instituciones que, como nosotros, dedican su esfuerzo con criterio y coherencia a la conservación y divulgación de la biodiversidad balear.
¡Seguimos trabajando para que la imagen sea el mejor aliado de la ciencia!
Con fotos de este estilo, mostramos a los asistentes nuestra capacidad de colaboración en sus trabajos.

Abr 17, 2026 | Colecciones, Fundación, Viajes
Nosotros somos de no dar puntada sin hilo. Por cuestiones totalmente privadas, teníamos algo que hacer en Alicante. Por descontado que existe “Palma-avión-acto social-avión-Palma”, pero, ya que íbamos a dedicar un par de días a “asuntos propios”, ¿por qué no aprovechar el viaje?
Como que tenemos un archivo abierto de trasmochos y chopos cabeceros, se nos ocurrió sondear los “alrededores” de Alicante, por si había algo interesante para nuestro archivo. Y sí, si que encontramos cosas.
En la Sierra de Baza, a más de 200 km de Alicante, “no tan cerca”, un lugar para nosotros desconocido, unos expertos aragoneses habían marcado unos álamos como “posibles trasmochados, en el pasado”. Dedicar nuestros esfuerzos a un organización sin ánimo de lucro tiene estas “pequeñas alegrías”, que muchas veces ni te molestas en pensar si es rentable.
Incluimos acercarnos al Arroyo Bodurria, bajando por el barranco del Aguardentero, a ver si era cierto eso de los trasmochos. Bajado un desnivel de unos 400 m por el barranco, encontramos gentes del lugar, bastante bien documentadas, que nos desmintieron que tales trasmochos hubieran existido. ¿Queda clara la no rentabilidad?
Pero bueno, el paisaje de la portada (sin trasmochar) ¡bien merecía el viaje! El original de esta foto de portada tiene 32x23K píxels, siguiendo nuestra última tendencia de fotografiar árboles i paisajes “para decorar paredes”. Los lugareños, además del jarro de agua fria, nos dieron indicaciones de donde, sí, había castaños trasmochos… relativamente cerca, a unos 80 km, en el pueblo de Huéneja, y allá que nos fuimos.

He aquí unos venerables castaños trasmochados… convertidos en un merendero, cosa que niños y algún adulto usan como área de juegos (cosa no muy saludable para estos viejos troncos). De un paseo por la zona salieron algunas fotos más.

Otro castaño trasmocho, libre de injerencias humanas. O bien este otro,

A decir verdad, solo con estas ampliaciones para el archivo ya quedó justificado el acto social de Alicante, que, por otro lado, era de esos de “obligado cumplimiento”. Pero, ir a comer tarta a Alicante suena frívolo, acompañarlo de algunas fotos de archivo ya parece más “útil”.
Como que, si o si, había que ir hasta Barcelona, para embarcar hacia Mallorca y para dejar a nuestra acompañante en su casa de Lérida, aprovechamos para pasar por El Espinar de Guadalajara, y encontramos algunas fotos más, pocos trasmochos pero si bonitos paisajes. Por ejemplo este ranero, vallado para que la charca se conserve… ¡el coro de ranas era insuperable!

También es cierto que a un par de km del ranero pudimos fotografiar este roble, creemos que trasmocho.
Digamos que ha sido un viaje bien aprovechado. Iba a ser una visita relámpago a Alicante y, al final, ha sido la visita y un total de una semana visitando lugares que han ampliado el archivo de la Fundación en otras 62 fotos, de árboles y flores. En realidad el archivo de la Fundación se ha ido formando de esta manera, durante más de 40 años. Al principio como afición al final como obsesión… y, ahora, como una finalidad organizada. Desde que nos convertimos en Fundación, si bien hacemos locuras como este viaje, la mayoría de trabajos ya se hacen con programación, bien para colaboraciones, bien para proyectos propios.
En fin, no engañemos a nadie, nos hemos tomado un respiro de una semana con una excusa social.

Como decía un slogan publicitario, “si le ha gustado, dígaselo a sus amigos”.
Ene 24, 2026 | Ajuar tecnológico, Formación Fotografía, Fundación
Lo prometido es deuda. En el último artículo dijimos que íbamos a contar como hacemos las micrografías. Este es el procedimiento, por ejemplo con la misma mosca del vinagre, Drosophila melanogaster.
Empecemos aclarando que, en este mundo del macro extremo y de la micro fotografía, hay un problema común que es la falta de profundidad de campo. En general, un objetivo macro no tiene nada óptico especial, lo especial es la mecánica. Lo único que lo define es que “se alarga” más que uno normal y que nos proporciona imágenes mucho mas grandes que el sensor de la cámara. Los anillos de extensión y los fuelles todavía dan mucho más. Entonces nosotros, con el sensor, aprovechamos solo una parte de la imagen, el resto se desprecia.
En la micro fotografía no hay excesivas diferencias. Si que es cierto que los objetivos de microscopio se diseñan para tener muchos aumentos con un diámetro físico grande. Con ello se persigue evitar en lo posible la difracción, tanto es así, que para mirar una célula (microscópica) el diámetro del objetivo puede tener, tranquilamente, 15 mm… ¡Está claro que la luz de la célula no rozará las paredes ni se difractará! Respecto a la micro fotografía hemos escrito un artículo en octubre pasado, https://fundacionpepbonetcapella.com/microscopios-con-correccion-al-infinito/, por si queréis ampliar conocimientos.
Pues bien, en los microscopios no hay fuelle, el aumento lo fabrica, directamente, el objetivo, pero los problemas son los mismos. Si nosotros ampliamos una imagen, por ejemplo de 1 milímetro, para que nos cubra por completo un sensor, por ejemplo un full frame de 35×24 mm, habremos ampliado la imagen 35 veces, pero, también, habremos reducido la profundidad de campo 35 veces. No es que la reduzcamos, la óptica sigue siendo la misma, con un anillo o un fuelle que la aleja del sensor, es que vemos la zona desenfocada 35 veces más cerca, 35 veces “más grande”. No olvidemos que la óptica enfoca “matemáticamente en el foco”, la profundidad de campo, en realidad es subjetiva a nuestra falta de precisión mirando cosas minúsculas. Hemos aumentado todo el entorno que estamos mirando, sea una célula, sea la cara de una mosca, incluídos nuestros errores fisiológicos.

Entonces, después de las fotos que hicimos con el objetivo Zeiss Luminar, usado con fuelle X15, vamos a sacar una foto “DNI” de la misma mosca del vinagre con objetivos de microscopio. En realidad pretendemos dejar constancia de la “boca” de la mosca, esta especie de trompa chata que las mosca usan para succionar líquidos de materias en descomposición o fermentación, y de los cuales se alimentan.
Nota: en el caso de la mosca del vinagre, que tiene preferencia por las frutas podridas y fermentadas, leí, no recuerdo donde, que hay estudios al respecto sobre alcoholismo de estas moscas con los productos de fermentación… ¡Vaya, vaya, vaya!
Para esta foto DNI usaremos los objetivos específicos de microscopio que mostramos y, si queréis más información, en nuestro blog, https://fundacionpepbonetcapella.com/la-fundacion-sigue-evolucionando/, hay este y otros artículos que cuentan su funcionamiento.
Estos objetivos son buenísimos, pero el precio a pagar (además de los euros) es que el X50 tiene 0,9 micras de profundidad de campo y el X20 tiene 1,6 ¡ES LO QUE HAY! La técnica será la misma, haremos una foto, moveremos la cámara las micras que permita el objetivo (descontando un 20% que necesitará el programa de apilado para hacer su trabajo), haremos otra foto… Y así hasta haber barrido toda la imagen que nos interese, hasta “haber sumado” las profundidades de campo necesarias para que se vea toda la cara enfocada.
En el Luminar eran 66 tomas, que hicimos a mano, pero en este caso van a ser bastantes cientos (en una ocasión pasamos las 1000 tomas). Con mucha paciencia y con pulso firme, además de una mecánica muy fina, a lo mejor se podría conseguir hacer el barrido “a mano”, pero está claro que serian muchas horas de disparar, avanzar la cámara (con mucha precisión) alrededor de una micra (1um), volver a disparar… y, así, hasta cubrir toda la cara. Hacerlo una vez en la vida, ¡vale!, pero para institucionalizarlo, mejor buscamos una máquina que lo haga. La suerte es que, hoy en día, la tecnología está avanzada y podemos recurrir a la mecánica fina, a la electrónica y a la informática: un carro bien construído, movido por un motor paso a paso, controlado por un sencillo programa de ordenador que transporte la cámara. Como ya hemos dicho, en nuestro blog tenéis información más que suficiente sobre el tema.

Y, resuelta la parte técnica, ¡hagamos la foto!
Para la foto de portada, el programa de control del motor programó 589 planos, 589 fotos que, despues de perder unos 15 minutos montando el set y el objetivo X20, colocando la mosca, centrándola en la pantalla e iluminándola, se puso a trabajar, “foto-avance-foto- …”, y trabajó durante 79 minutos, ¡1 hora y 19 minutos!

Pero, no os lo perdáis, nuestra primera idea, nuestro primer encuadre no fue el de portada, había sido este otro, hecho con el objetivo X50 (lo que veis es el encuadre completo), un montaje que pidió 781 planos, ¡781 fotos!, a las que dedicamos otros 15 minutos de montaje y que la máquina estuvo trabajando 105 minutos, 1 hora y 45 minutos. Como esta primera idea no nos terminó de gustar, “la trompa de la mosca no destacaba lo suficiente”, hicimos la segunda foto, la de portada. Por ahora llevamos 3horas y 34 minutos con una máquina en marcha, haciendo un total de 1370 disparos. Menos mal que nuestra FUJI GFX50R tiene un modo de disparo electrónico que, prácticamente, no desgasta elementos mecánicos.
Como ya hemos comentado en otras ocasiones, todos estos trabajos los hacemos siempre en RAW. El RAW no es “mejor”, el RAW “es preciso”, El RAW es lo que ha registrado la cámara, sin ninguna manipulación. Para la foto en si, el RAW no aporta nada en especial, pero lo que si nos interesa es poder mantener la mejor precisión de luz y color, sobre todo, porque nuestras fotos son “para documentar” y un documento debe ser veraz, no bonito. Entonces, estos 1370 disparos (que están en una tarjeta SD, la de la cámara) se deberán transferir al ordenador, para trabajar más rápido. Solamente copiar estas 1370 fotos, en un buen ordenador, nos llevó 32 minutos.
Ahora se pone en marcha el programa revelador de RAWs, se le marcan las correcciones de luz y color necesarias y se le deja que vaya trabajando. Para las 781 necesitó 182 minutos y para las otras 589 otros 137 minutos. Solo las conversiones de RAW a TIFF usaron 5 horas y 19 minutos de ordenador. Por descontado que los primeros 182 minutos fueron para la primera foto, la que terminó sin gustarnos.
Una vez obtenidos los TIFF, ya se puede ordenar el apilado. La foto que no nos gustó usó 69 minutos de ordenador y la segunda otros 52… Y aquí, ¡por fin!, ya se puede decidir cual de las dos nos gusta más. Esto no acaba aquí, una vez apiladas las tomas, aun se le da un repaso con un programa de tratamiento de imagen para borrar puntos indeseados, para ajustar luz y contrastes y para corregir alguna dominante de color. Otros 10 minutos por foto.
Resumiendo, que dedicamos algo más de 6 horas y media a la toma X50, una vez acabada no nos terminó de gustar, porque la trompa succionadora no destacaba lo que nosotros queríamos. Entonces empezamos otra toma a X20 (que finalmente reencuadramos a X30) que nos llevó otras más de 5 horas y que hemos puesto como foto de portada de este artículo.
Y, estos dos días de dedicación a la trompa succionadora de una mosca del vinagre, ¿tienen alguna utilidad? Nosotros creemos que si, exactamente igual que se dedican oficio, tiempo y esfuerzos a conseguir la textura de una piel para un anuncio de cosméticos, o se montan grandes instalaciones para un anuncio de neumáticos, conseguir una representación fiel de un elemento biológico es importante para la ciencia. Si nuestra finalidad fuera hacer cuadros, con toda probabilidad cambiaríamos de metas. Esto no significa que no pudiéramos dedicar dos días a una foto, pero, igual, nos ahorrábamos eso del RAW, por ejemplo.