CRÓNICA DE UN DESAFÍO

CRÓNICA DE UN DESAFÍO

Después de haber hecho estas fotos “submarinas” de una lenteja de agua, yo ya me creía el rey del mambo.

Hace una semana, dirección e investigadores de un organismo científico mallorquín propusieron a la Fundación documentar una posible primera cita, un bichito acuático de algo más de un milímetro, con cilios que lo definen. Precisamente, más importantes eran los cilios que el bicho en si, por esta razón era muy importante hacer las fotos con el bichito posado, inmóvil,  en el agua… para que los cilios tomaran su postura natural.

Con magnificación X20, sobre nuestro sensor, cubrimos un campo de 2,2×1,65 mm, ideal para el personaje. Como que tenemos amplia experiencia en esta magnificación (de hecho tenemos dos cámaras que la cubren) nos pareció trabajo fácil.

Este desastre es lo primero que sacamos. Empecemos por el cuarto creciente de luna de la derecha. Nada que ver con el bichito, es un reflejo creado en alguna curvatura del agua… aquí empezamos a sospechar que el trabajo no iba a ser nada fácil.

Las manchas amarillas son sacos de huevos, pero “con y sin” foco. Los cilios directamente desenfocados. El cuerpo igual a los huevos, trozos si, trozos no, cerca del brillo unas “rayas” bordeando el cuerpo. En fin, una imagen que nada tiene que ver con el bicho original.

Ante la evidencia, tomémoslo con calma. Nuestra micro cámara va instalada en un rail motorizado y controlado por ordenador, todo montado en horizontal, es esta maravilla.

Precisión de media micra, altamente estable, no vibra y avanza y retrocede en horizontal… Entonces las muestras deben colocarse “verticales”, en la cazoleta blanca que hay frente al objetivo… ¡Hasta que te dicen que la muestra es agua!

Está claro que si llenamos la cazoleta de agua, tal como está en la foto, el agua se caerá encima de los micrómetros de centrado… ¡Mala idea!

Entonces se nos ocurrió “otra mala idea”, hacer un taladro de pocos milímetros, depositar, dentro, una gota de agua con el sujeto y que el conjunto se aguantara por la tensión superficial del agua. Esta parte de la física funcionó perfectamente, la gota quedó sujeta a las paredes del agujero, solo que las tensiones superficiales crearon una gota aleatoriamente deformada. Usar un objetivo de alta calidad y precisión para fotografiar un sujeto a través “lentes aleatorias” está claro que será un fracaso… ¡y lo fue! Estos enfoques aleatorios y deformaciones se multiplicaron por 236, ¡los 236 planos tomados para hacer un apilado. Visto así, la foto del bicho es, casi, ¡“una buena foto”!

Hubo que replantear nuestro estudio, rediseñar nuestro rail para que trabajara en vertical… Menos mal que, al comprarlo, pensamos en esta eventualidad y elegimos uno con motor de potencia suficiente para subir y bajar cámara y accesorios, algo más caro, pero… “por lo que pudiera ser”.

En fin, como las desgracias nunca vienen solas, esta historia nos pilló en fin de semana, tiendas y talleres cerrados. El proveedor habíamos visto que tenía accesorios para verticalizar pero no sabemos estarnos de brazos cruzados. Como que al comprar el rail tuvimos que diseñarle una base, compramos perfiles de aluminio y compramos uno de más. Con esto y un martillo, cualquier mecánico fabrica un avión, jajaja. Con un poco de inventiva pudimos hacer un soporte bastante sólido para verticalizar nuestro rail, en principio sujetado con contrapesos de plomo, manifiestamente mejorable, pero en sábado por la tarde ¡un éxito.

Apareció otro problema, en  horizontal el rail se mueve si lo empujas, en vertical ¡SE CAE! Aprovechamos para fabricarle un ajuste vertical, sencillo pero efectivo, ¡ya podemos trabajar en vertical!

Ahora apareció otro problema, escribiendo el artículo hemos pasado de horizontal a vertical en un plis-plas, la realidad fue más complicada, le dedicamos casi todo el sábado y algo del domingo. Hubo que mecanizar algunas piezas “manualmente” (no disponer de taller y maquinaria tiene estos inconvenientes) y hubo que hacer pruebas (ensayo-error) para tener la seguridad de que lo estábamos haciendo bien. Ello supuso maltratar en demasía a los pocos sujetos que debíamos retratar, bichitos gelatinosos de algo más de un milímetro. Acabamos rompiéndolos, nos quedamos sin “artistas”. A grandes males, grandes remedios, hicimos una excursión a una acequia i nos dedicamos a pescar otros bichitos, totalmente vulgares, nada de primeras citas, pero de tamaño y características parecidas. El importante es un Copépodo y nosotros encontramos Ostrácodos… Para nuestro nivel de biología, casi iguales, todos terminan en “odo”, jajaja.

Cuando estábamos creando la Fundación, cuando redactábamos estatutos y código ético, creamos el lema de la Fundación, “DOCUMENTAR Y COMPARTIR”. Espero que nadie dude de que somos fieles a nuestro lema, ¡hasta compartimos el como afrontamos los desafíos!

La verdad es que, al no tener que ganarnos la vida con nuestras fotos, disfrutamos enfrentando estos retos. No son en absoluto rentables, pero sí muy divertidos.

Lástima que aun no hayamos sido capaces de conseguir acólitos, futuros herederos de la intelectualidad y saber hacer de la Fundación. Lo he dicho muchas veces, el mayor tesoro de la Fundación no es su archivo, siendo importante. Nuestro mayor tesoro es nuestro conocimiento y nuestra experiencia, nuestra capacidad para enfrentar retos… y convertirlos en documentos.

Colaboración y Ciencia: Nuestra experiencia en las III Jornades d’Entomologia Balear de MUCBO

Colaboración y Ciencia: Nuestra experiencia en las III Jornades d’Entomologia Balear de MUCBO

El pasado mes de abril, los días 17, 18 y 19, tuvimos el placer de participar en las III Jornades d’Entomologia Balear, celebradas en el marco incomparable del MUCBO (Museu Balear de Ciències Naturals y el Jardí Botànic de Sóller).

Como bien sabéis, en la Fundación Pep Bonet Capellá nuestra fortaleza no es la entomología en sí, sino la pasión por la documentación gráfica de la naturaleza. Por ello, aprovechamos nuestra intervención para mostrar a los asistentes —investigadores y aficionados— nuestras instalaciones, nuestra forma de trabajar y la precisión que alcanzan nuestros equipos técnicos.

Durante nuestra ponencia, compartimos ejemplos de lo que nuestra tecnología de macrofotografía puede aportar a la ciencia. Un ejemplo claro fue la imagen de la cabeza de una hormiga del género Messor (x20), donde se puede apreciar el nivel de detalle necesario para estudios morfológicos precisos (más abajo).

Contamos con instrumentos como cámaras de alta resolución, lupas y microscopios diseñados específicamente para generar archivos de imágenes de alta fidelidad para botánica, zoología y, por supuesto, entomología. Además tenemos una sede que, aunque humilde, cuenta con todo lo necesario para desarrollar cómodamente los proyectos que surjan, trabajar unas 8 personas simultáneamente en los equipos, e incluso, tomar un café en nuestra zona social o realizar una reunión privada en la sala de dirección.

Para nosotros, participar en estas jornadas no solo ha sido una oportunidad para ofrecer nuestra infraestructura, sino también una fuente de conocimiento. Gracias al intercambio con los expertos presentes, hemos adquirido nuevas perspectivas que nos permitirán mejorar nuestras composiciones y encuadres en futuros trabajos de documentación, y generar colaboraciones y proyectos nuevos.

Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento al MUCBO por su cálida acogida y felicitar a la organización por el gran éxito de participación entomológico y el buen nivel de las comunicaciones presentadas. Es un orgullo colaborar con instituciones que, como nosotros, dedican su esfuerzo con criterio y coherencia a la conservación y divulgación de la biodiversidad balear.

¡Seguimos trabajando para que la imagen sea el mejor aliado de la ciencia!

Con fotos de este estilo, mostramos a los asistentes nuestra capacidad de colaboración en sus trabajos.

 

MICRO FOTOGRAFÍA, COMO SE HIZO

MICRO FOTOGRAFÍA, COMO SE HIZO

Lo prometido es deuda. En el último artículo dijimos que íbamos a contar como hacemos las micrografías. Este es el procedimiento, por ejemplo con la misma mosca del vinagre, Drosophila melanogaster.

Empecemos aclarando que, en este mundo del macro extremo y de la micro fotografía, hay un problema común que es la falta de profundidad de campo. En general, un objetivo macro no tiene nada óptico especial, lo especial es la mecánica. Lo único que lo define es que “se alarga” más que uno normal y que nos proporciona imágenes mucho mas grandes que el sensor de la cámara. Los anillos de extensión y los fuelles todavía dan mucho más. Entonces nosotros, con el sensor, aprovechamos solo una parte de la imagen, el resto se desprecia.

En la micro fotografía no hay excesivas diferencias. Si que es cierto que los objetivos de microscopio se diseñan para tener muchos aumentos con un diámetro físico grande. Con ello se persigue evitar en lo posible la difracción, tanto es así, que para mirar una célula (microscópica) el diámetro del objetivo puede tener, tranquilamente, 15 mm… ¡Está claro que la luz de la célula no rozará las paredes ni se difractará! Respecto a la micro fotografía hemos escrito un artículo en octubre pasado, https://fundacionpepbonetcapella.com/microscopios-con-correccion-al-infinito/, por si queréis ampliar conocimientos.

Pues bien, en los microscopios no hay fuelle, el aumento lo fabrica, directamente, el objetivo, pero los problemas son los mismos. Si nosotros ampliamos una imagen, por ejemplo de 1 milímetro, para que nos cubra por completo un sensor, por ejemplo un full frame de 35×24 mm, habremos ampliado la imagen 35 veces, pero, también, habremos reducido la profundidad de campo 35 veces. No es que la reduzcamos, la óptica sigue siendo la misma, con un anillo o un fuelle que la aleja del sensor, es que vemos la zona desenfocada 35 veces más cerca, 35 veces “más grande”. No olvidemos que la óptica enfoca “matemáticamente en el foco”, la profundidad de campo, en realidad es subjetiva a nuestra falta de precisión mirando cosas minúsculas. Hemos aumentado todo el entorno que estamos mirando, sea una célula, sea la cara de una mosca, incluídos nuestros errores fisiológicos.

Entonces, después de las fotos que hicimos con el objetivo Zeiss Luminar, usado con fuelle X15, vamos a sacar una foto “DNI” de la misma mosca del vinagre con objetivos de microscopio. En realidad pretendemos dejar constancia de la “boca” de la mosca, esta especie de trompa chata que las mosca usan para succionar líquidos de materias en descomposición o fermentación, y de los cuales se alimentan.

Nota: en el caso de la mosca del vinagre, que tiene preferencia por las frutas podridas y fermentadas, leí, no recuerdo donde, que hay estudios al respecto sobre alcoholismo de estas moscas con los productos de fermentación… ¡Vaya, vaya, vaya!

Para esta foto DNI usaremos los objetivos específicos de microscopio que mostramos y, si queréis más información, en nuestro blog, https://fundacionpepbonetcapella.com/la-fundacion-sigue-evolucionando/, hay este y otros artículos que cuentan su funcionamiento.

Estos objetivos son buenísimos, pero el precio a pagar (además de los euros) es que el X50 tiene 0,9 micras de profundidad de campo y el X20 tiene 1,6 ¡ES LO QUE HAY! La técnica será la misma, haremos una foto, moveremos la cámara las micras que permita el objetivo (descontando un 20% que necesitará el programa de apilado para hacer su trabajo), haremos otra foto… Y así hasta haber barrido toda la imagen que nos interese, hasta “haber sumado” las profundidades de campo necesarias para que se vea toda la cara enfocada.

En el Luminar eran 66 tomas, que hicimos a mano, pero en este caso van a ser bastantes cientos (en una ocasión pasamos las 1000 tomas). Con mucha paciencia y con pulso firme, además de una mecánica muy fina, a lo mejor se podría conseguir hacer el barrido “a mano”, pero está claro que serian muchas horas de disparar, avanzar la cámara (con mucha precisión) alrededor de una micra (1um), volver a disparar… y, así, hasta cubrir toda la cara. Hacerlo una vez en la vida, ¡vale!, pero para institucionalizarlo, mejor buscamos una máquina que lo haga. La suerte es que, hoy en día, la tecnología está avanzada y podemos recurrir a la mecánica fina, a la electrónica y a la informática: un carro bien construído, movido por un motor paso a paso, controlado por un sencillo programa de ordenador que transporte la cámara. Como ya hemos dicho, en nuestro blog tenéis información más que suficiente sobre el tema.

Y, resuelta la parte técnica, ¡hagamos la foto!

Para la foto de portada, el programa de control del motor programó 589 planos, 589 fotos que, despues de perder unos 15 minutos montando el set y el objetivo X20, colocando la mosca, centrándola en la pantalla e iluminándola, se puso a trabajar, “foto-avance-foto- …”, y trabajó durante 79 minutos, ¡1 hora y 19 minutos!

Pero, no os lo perdáis, nuestra primera idea, nuestro primer encuadre no fue el de portada, había sido este otro, hecho con el objetivo X50 (lo que veis es el encuadre completo), un montaje que pidió 781 planos, ¡781 fotos!, a las que dedicamos otros 15 minutos de montaje y que la máquina estuvo trabajando 105 minutos, 1 hora y 45 minutos. Como esta primera idea no nos terminó de gustar, “la trompa de la mosca no destacaba lo suficiente”, hicimos la segunda foto, la de portada. Por ahora llevamos 3horas y 34 minutos con una máquina en marcha, haciendo un total de 1370 disparos. Menos mal que nuestra FUJI GFX50R tiene un modo de disparo electrónico que, prácticamente, no desgasta elementos mecánicos.

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, todos estos trabajos los hacemos siempre en RAW. El RAW no es “mejor”, el RAW “es preciso”, El RAW es lo que ha registrado la cámara, sin ninguna manipulación. Para la foto en si, el RAW no aporta nada en especial, pero lo que si nos interesa es poder mantener la mejor precisión de luz y color, sobre todo, porque nuestras fotos son “para documentar” y un documento debe ser veraz, no bonito. Entonces, estos 1370 disparos (que están en una tarjeta SD, la de la cámara) se deberán transferir al ordenador, para trabajar más rápido. Solamente copiar estas 1370 fotos, en un buen ordenador, nos llevó 32 minutos.

Ahora se pone en marcha el programa revelador de RAWs, se le marcan las correcciones de luz y color necesarias y se le deja que vaya trabajando. Para las 781 necesitó 182 minutos y para las otras 589 otros 137 minutos. Solo las conversiones de RAW a TIFF usaron 5 horas y 19 minutos de ordenador. Por descontado que los primeros 182 minutos fueron para la primera foto, la que terminó sin gustarnos.

Una vez obtenidos los TIFF, ya se puede ordenar el apilado. La foto que no nos gustó usó 69 minutos de ordenador y la segunda otros 52… Y aquí, ¡por fin!, ya se puede decidir cual de las dos nos gusta más. Esto no acaba aquí, una vez apiladas las tomas, aun se le da un repaso con un programa de tratamiento de imagen para borrar puntos indeseados, para ajustar luz y contrastes y para corregir alguna dominante de color. Otros 10 minutos por foto.

Resumiendo, que dedicamos algo más de 6 horas y media a la toma X50, una vez acabada no nos terminó de gustar, porque la trompa succionadora no destacaba lo que nosotros queríamos. Entonces empezamos otra toma a X20 (que finalmente reencuadramos a X30) que nos llevó otras más de 5 horas y que hemos puesto como foto de portada de este artículo.

Y, estos dos días de dedicación a la trompa succionadora de una mosca del vinagre, ¿tienen alguna utilidad? Nosotros creemos que si, exactamente igual que se dedican oficio, tiempo y esfuerzos a conseguir la textura de una piel para un anuncio de cosméticos, o se montan grandes instalaciones para un anuncio de neumáticos, conseguir una representación fiel de un elemento biológico es importante para la ciencia. Si nuestra finalidad fuera hacer cuadros, con toda probabilidad cambiaríamos de metas. Esto no significa que no pudiéramos dedicar dos días a una foto, pero, igual, nos ahorrábamos eso del RAW, por ejemplo.

 

 

¿ QUÉ HEMOS HECHO EN EL 2025? MEMORIA DE UN AÑO

¿ QUÉ HEMOS HECHO EN EL 2025? MEMORIA DE UN AÑO

Como es sabido, nuestra Fundación se dedica a la documentación fotográfica de temas de natura. Empezamos, antes de ser fundación, con fotos botánicas, flores, por descontado, y frutos y semillas. Si que documentábamos la planta, pero a lo que dedicábamos más tiempo era a los detalles, a macro fotografías de las citadas flores, frutos y semillas. De esta primera época nació este libro.

Esto fue allá abril de 2022, por aquella época los árboles, siendo natura, no nos llamaban la atención hasta que alguien nos pidió fotos “de árboles” y nos dimos cuenta de una carencia… De ahí que abramos este artículo con esta foto de olivos mallorquines.

Actualmente, la Fundación mantiene cuatro temas FUNDAMENTALES, “Árboles y Arbustos”, “Vegetales” (referido a plantas menores), “insectos” y “Paisajes”. Nuestra clasificación es algo más extensa, incluye zoología en general, algo de geología, hay un apartado de videos y time lapses, tenemos algunos proyectos puntuales, incluso registramos “fotos fuera de proyecto”, como cajón de sastre, y nos documentamos a nosotros mismos con un archivo de “documentación fotográfica” donde clasificamos desde “fotos haciendo fotos” al “como se hizo”, detalles de colocación de insectos, fotos históricas de la Fundación, seguimientos de nuestras construcciones, etc.

Vamos, que archivamos y clasificamos prácticamente todo lo que hacemos, en beneficio de la posteridad y de quien vaya a continuar nuestra obra, pero LOS ARCHIVOS DE LA FUNDACIÓN, los archivos que mostramos en nuestra galería pública, en muestras reducidas para protegerlas, básicamente son los cuatro fundamentales, es donde el público puede ver los resultados de nuestro trabajo diario.

Entonces, ¿a qué nos hemos dedicado durante el 2025? En el 2024 montamos nuestra sede, en nuestro blog podéis leer el artículo https://fundacionpepbonetcapella.com/sede-habemus/, de octubre del mismo año y, a partir de ahí, hemos disfrutado de trabajar.

En el registro de inventario de la Fundación, como trabajo registrado del año, se incluyen estos apuntes

93 fotos insectos 8266×6162 px
16 videos y time lapses 4K
251 fotos botánica 8266×6192 px
8 fotos arenas 8266×6192 px
42 fotos árboles y arbustos 8266×6192 px
90 fotos mosaico árboles y arbustos con cámara 8266×6192 px
120 fotos panorámicas de paisaje con cámara 8266×6192
53 fotos de paisaje 8266×6192 px
137 fotos proyecto Fenología del arroz
26 fotos fuera de proyecto

820 tomas nuevas y 16 videos y time lapses añadidos al inventario (trabajo del año 2025), estos son los fríos datos burocráticos.

La realidad es mucho más compleja. Empecemos por las 93 fotos de insectos, en realidad estamos hablando de algo más de 10.000 tomas apiladas para poder conseguir detalles de esta calidad. El gorgojo del arroz de la foto de arriba, en realidad, son 50 fotos una sobre otra, ¡claro que se ve nítido! Se ha trabajado mucho para seleccionar “solamente” píxeles “enfocados”.

O este detalle de la textura del ojo y “piel” de esta avispa, que necesitó 814 tomas (con el trabajo que ello conlleva) para lucir asi de natural. En realidad, la mayoría de fotos que se etiquetan como 8266×6192 px, 51 Mpx, han implicado un apilado, para conseguir profundidades de campo de otra forma imposibles.

Otros apuntes con segunda lectura son “90 fotos mosaico árboles y arbustos con cámara 8266×6192 px” o “120 fotos panorámicas de paisaje con cámara 8266×6192 px”. En todas estas fotos concurren dos “detalles”. El primero es que todas son fotos tomadas a natura, “in situ”, todas han implicado desplazamientos, unas pocas en Mallorca, otras se han realizado en salidas, por ejemplo, a tierras de Huesca y a tierras de Teruel. Son el producto de estas salidas que hacemos “a modo de vacaciones” pero que, en realidad, son salidas de trabajo para ampliar archivo. Los olivos de portada pertenecen a este grupo, estos tomados en Mallorca, “desplazamiento fácil”.

El otro “detalle” a considerar es que, como archivo de Fundación, nos interesa acompañar algunas fotos con un valor añadido, que la foto sea ampliable a niveles de decoración, por eso todas estas fotos son montajes de mosaicos que, además, nos aportan ángulos de visión más acordes con los paisajes naturales… ¡Y suman casi todos los píxeles del mosaico!

Al principio os hemos sugerido otro artículo nuestro, el montaje de nuestra sede. Si lo habéis ojeado, habréis visto que hemos decorado las paredes con fotos nuestras, fotos de 4 metros impresas a 300 ppp, calidad de revista, se pueden contar las hojas de los árboles. Para esto es imprescindible que la foto tenga “algo más” de 50 Mpx, el original de la portada de este artículo tiene, en realidad, 30904×20434 píxeles, 631 Mpx.

Otro ejemplo, esta foto, paisaje con árboles, álamos y una morera, tomada en Labuerda, Huesca, y que el original tiene 20×7,4 Kpx, suficiente para llenar la mayoría de paredes, o esta otra, tomada cerca de Cedrillas, en el peirón de Aguanaj, con su chopo cabecero, digna muestra de la llamada “España vaciada”, cuyo original son 28×14 Kpx y donde se aprecia que se trata de un mosaico compuesto por una docena de fotos.

O este otro paisaje, el cauce del río Cinca en Labuerda, Huesca, en el que se intuye un mosaico de 6 tomas y que tiene 23×8 Kpx, otro panorama para llenar paredes.

Como podéis apreciar, el 2025 ha sido un año de trabajo para la Fundación, como suelen serlo todos. Hemos de decir que nosotros “no trabajamos”, la Fundación es la magnificación de una afición de toda la vida, jejeje. En el 2025, el archivo de la Fundación ha sumado 820 registros más, cosa importante, y nosotros acumulamos un año más de experiencia. Además, a raíz de una sugerencia, hemos ampliado con un proyecto dedicado al arroz que alguna utilidad tendrá para el mundo de la hostelería Y hemos hecho tres salidas, a Gerona, a Huesca y a Teruel. ¡No ha sido un mal año… y no nos ha dado tiempo a aburrirnos!

En fin, recordad que, aparte de que nosotros nos divirtamos, ¡qué lo hacemos!, todo este trabajo, toda esta organización, todo este derroche de ideas está destinado a ser compartido, compartidas las fotos, compartidos los archivos, compartidos nuestros conocimientos, compartidas hasta nuestras instalaciones. De verdad que nos lo pasamos bien haciendo lo que hacemos, pero es una lástima que si nuestro trabajo le pueda ser útil a quien sea, no se aproveche… y más lástima es que, por falta de acólitos, los conocimientos de la Fundación puedan acabar desapareciendo.

Microscopios con corrección al infinito

Microscopios con corrección al infinito

 Tenemos un nuevo seguidor que nos saludó y nos contó que empezaba sus “primeros pinitos” en micro fotografía con microscopio. Saludos, Rafa.

Nos ha parecido interesante hacer un repaso de algunas cosas que ya hemos publicado, sueltas, en otros artículos. Cuando empezamos a hacer fotos con microscopio, en un aparato prestado por el Jardín Botànico de Sóller, nos fiamos de la experiencia que ellos tenían, incluso las dos o tres primeras fotos las hicimos con su cámara… pero, según nuestros estándares, la calidad fotográfica que ellos usaban estaba muy por debajo de nuestras exigencias. Esto nos llevó a sustituir su compacta por una PANASONIC formato MICRO 4/3, no era nuestro ideal, pero era lo mejor que teníamos a mano y usar microscopio era una “emergencia” para algunas carencias del libro que estábamos escribiendo (DIÀSPORAS Fruits i llavors de la Flora balear DISPERSIÓ, publicado en trilingüe) Funcionó y la publicación fue de calidad.

Ante nuestra nula experiencia en el tema, nos llamó la atención que se colocaba la cámara “con objetivo”, sin ningún ocular, en el “tercer ojo” de un microscopio trinocular. Hubo que estudiar para entender cómo iba la composición óptica.

En microscopios de cierta calidad, el objetivo suele ser “corregido a infinito”, veamos que significa esto.

Recordemos, algo llevamos escrito sobre el tema, que la luz, si encuentra obstáculos en su camino intenta rodearlos. Sucede algo parecido a las corrientes de agua, si en un río o canal hay una piedra o rama estorbando, el agua (que puede llegar mansa) sale del obstáculo formando remolinos. La luz, en su camino, tiene comportamientos parecidos, se le llama difracción y desmejora la imagen. Una experiencia de difracción que todo el mundo conoce es que la luz reflejada en un CD forma colores de arcoiris, ello es debido al microscópico grabado de la superficie del CD, la luz que llega al CD se refleja siguiendo caminos aleatorios, no se refleja, límpia, como en un espejo. Esto demuestra que la luz es muy sensible a interferencias en su camino.

Por eso, en los objetivos fotográficos, que tienen diafragmas, láminas que “estorban el paso de la luz”, siempre con la mejor intención de regular la exposición y, de paso y como regalo añadido, regular la profundidad de campo, conforme vamos cerrando diafragmas vamos aumentando los problemas de difracción. Lo normal es que el objetivo sea ópticamente perfecto hasta, más o menos, la mitad de diafragmas. A partir de ahí empieza a perder calidad.

En microscopía, y debido a que los campos de observación son muy pequeños, no nos podemos permitir “ninguna pérdida”, hay que sacar el máximo rendimiento a la física. Y, por eso, empezamos con que la pupila de entrada de un objetivo de microscopio suele ser muchísimo mas grande que el objeto a observar. En nuestro caso, tenemos un objetivo 50X que nos reproduce con gran calidad un campo de 0,88×0,66 mm. Pues bien, para esta miniatura, el objetivo tiene una pupila ¡de 17 mm de diámetro! Que la luz que nos interesa, la del objeto a observar, ¡ni siquiera se acerque a las paredes, que no roce nada!

Además, en el caso del microscopio, actualmente, es normal intercalar objetos ópticos, como divisores de haz, para mirar con los dos ojos, por comodidad, o para acoplarle una cámara y dejar constancia en un documento de la imagen vista. El objetivo de microscopio, al igual que una lupa o un objetivo fotográfico, debería crear una imagen. De hecho, hasta allá los años 70 eso era así. Los microscopios antiguos solian ser de mirar con un solo ojo y con objetivos que se enfocaban en un punto, normalmente entre 150 y 200 mm de distancia focal, creando una imagen y donde se colocaba el ocular, casi como cualquier objetivo de cámara, que donde se forma una imagen colocamos el sensor… Y si se quería una imagen, el observador la pintaba. Este estilo de trabajo le valió un Nóbel a Santiago Ramón y Cajal.

Como que intercalar objetos ópticos en el camino de un rayo perfectamente enfocado podría alterar gravemente este enfoque, en cuanto a geometría y color, se ha ido estandarizando que los objetivos de microscopio, además de evitar la difracción, la salida de luz no implique ningún enfoque, sale un haz de rayos perfectamente paralelo, “enfocado a infinito”, de tal manera que tenemos una imagen de gran calidad, pero no visible. Ahora resulta bastante fácil y, sobre todo, sin interferencia a la imagen microscópica, colocar los prismas, espejos y lentes que nos de la gana sin perder más que la calidad de la óptica añadida, pero respetando “la microscopia”.

Entonces, volviendo al principio de este artículo, volviendo a hablar de fotografía a través del microscopio, los microscopios trinoculares incorporan internamente prismas que separan la imagen infinita del objetivo. Un prisma desvía la imagen del objetivo a una lente de campo que, ésta si, enfoca la imagen infinita en un punto y este punto se reparte con otro prisma a dos oculares para mayor comodidad de observación. Otro prisma dirige la imagen enfocada a infinito, sin modificar, al “tercer ojo” del microscopio, para que podamos acoplar una cámara… pero, ¡ojo!, si no lo remediamos, en este tercer ojo no hay imagen, está la imagen enfocada a infinito, de alta calidad, directa del objetivo pero esto no nos creará ninguna imagen sobre un sensor, solo una mancha luminosa sin definir.

Esto es lo que encontramos en el microscopio del Jardín, y entonces descubrimos que era imprescindible colocar una “lente de tubo” que convirtiera el enfoque infinito en un “punto de enfoque”. En principio puede servir cualquier lente de aumento, cualquier lupa, para el efecto de enfocar en un punto, pero hay más. El fabricante del objetivo, al establecer una magnificación, nuestro objetivo 50X por ejemplo, lo construye con unas medidas determinadas. La luz saldrá enfocada a infinito, pero sera 50X cuando se use una lupa determinada, que el fabricante indicará en el objetivo (como en los objetivos finitos también indicaba a cuántos milímetros se formaba la imagen) Si usamos una lupa más o menos potente, respecto a la indicación del fabricante, tendremos una imagen perfecta, pero no tendrá por qué coincidir con la magnificación indicada en el objetivo, podrá ser mayor o menor de nuestro 50X. Además, convendrá que la lupa sea de calidad, si tiene aberraciones cromáticas o geométricas se las incorporaremos al “magnífico objetivo de enfoque infinito”.

Ahora ya empezamos a entrar en el vocabulario del fotógrafo macro, si decimos que “esto es un macro 1:1 o 50X”, queremos decir que la imagen sobre el sensor es, exactamente, igual a la imagen original o 50 veces mayor. Si no hay implicaciones científicas, el tamaño puede no importar. Que el tamaño real de la araña sea de 15 mm o de 1,5 mm puede dar fotos igual de bonitas, pero no le parecerá igual al biólogo que la esté clasificando o estudiando. ¡Para nada seran la misma familia!

Los valores comunes que usan los fabricantes para la lente de tubo, necesaria para restituir una imagen visible, son f = 164,5 mm, 180 mm, 200 mm y 250 mm. Simultáneamente, si accedemos a las características técnicas del objetivo en cuestión, el fabricante suele recomendar un tamaño de sensor para aprovechar la imagen creada al 100%.

En el mercado, para poder usar objetivos de microscopio, corregidos al infinito, como objetivos de cámara existe la marca RAYNOX, especializada en fabricación de lentes auxiliares para modificar ópticas estandar, conversores macro, conversores tele y, lo que nos interesa ahora, lentes de tubo, de las distancias focales citadas, para convertir en finitos objetivos de microscopio de corrección infinita. Una lente Raynox y un cuerpo de cámara es una solución muy usada en micro fotografía.

La otra posibilidad es recurrir a un objetivo fijo de cámara, cuya distancia focal coincida con las especificaciones del fabricante del objetivo de microscopio. Puede ser una buena solución por varias razones. En primer lugar, si es un buen objetivo tendrá buenas correcciones de color y geometría, no apareceran los colores del arco iris ni veremos imágenes deformadas en los bordes. Además, el fabricante del objetivo lo habrá ajustado perfectamente para que, enfocado a infinito, cubra el sensor sin viñetear. Y un objetivo siempre es el equivalente a una lupa de la misma distancia focal, de mejor calidad que un cristal “pelado”.

Si acoplamos nuestra cámara con objetivo al tercer ojo de un microscopio habrá que encontrar adaptadores de la rosca del filtro de nuestro objetivo a la rosca del tercer ojo o a la rosca de un tubo que se pueda insertar en el tercer ojo. Si no usamos nuestro objetivo, habrá que montar un “mecano” con la correspondiente lente Raynox o de otra marca (que sea de buena calidad) y la bayoneta de nuestro cuerpo de cámara. En la foto de portada mostramos la solución adoptada para incorporar un objetivo de microscopio a nuestra cámara (montado directo, sin el cuerpo del microscopio) El objetivo de microscopio va roscado a la rosca de filtro de un objetivo SMC PENTAX 67, para poder cubrir el sensor de 44×33 mm de una FUJI GFX 50R. En realidad, para hacer fotos solo necesitamos objetivo, lente de tubo y cuerpo de cámara. El resto del microscopio solo se usa para mirar… bueno, si, la mesa y portaobjetos para enfocar.

Una nota, ya que estamos en ello, en los microscopios, aunque tengamos dos oculares, uno para cada ojo, no vemos en relieve. El microscopio “solo” tiene un objetivo y “una sola” imagen. Sin embargo en las lupas binoculares, realmente, si que hay dos objetivos, tenemos visión en estéreo y, si tiene tercer ojo, la foto se hace “solamente” con uno de los dos objetivos.