¡HUID DE LOS AUTOMATISMOS!

¡HUID DE LOS AUTOMATISMOS!

¡HUID DE LOS AUTOMATISMOS!

UN BUEN TRABAJO NO SE PUEDE HACER A PIÑÓN FIJO

Está dicho, por activa y por pasiva, que estos artículos son nuestra forma de compartir, con el público, lo que hacemos. Pero, decimos más, es nuestra forma de compartir nuestras técnicas y nuestros conocimientos. No somos una “empresa comercial”, no “competimos”, no necesitamos tener “secretos industriales”. Somos una Fundación sin ánimo de lucro, creada para “el bien común”.

Antiguamente se trabajaba con película y cualquier fotógrafo conocía sus limitaciones. La diapo garantizaba 5 diafragmas, el negativo color 6 y el negativo B/N llegaba a unos magníficos 7 diafragmas. Eso significaba que entre la sombra más oscura (con detalle) y el blanco más claro (también con detalle) no podía haber más de entre 32 y 128 niveles de luz (doble del doble del doble…). Los fotógrafos de más alto nivel llegaban a hacer revelados especiales, a mano, por sumar medio diafragma ¡y lucirse! La clásica prueba de fuego eran unos novios, ella de blanco precioso, con bordados y perlitas blancas y él, muy digno, con su traje negro, con botones negros, solapas perfiladas en negro y perfecta raya en el pantalón. NO SE ADMITÍA UN MANCHÓN BLANCO O NEGRO, ambos trajes siempre han sido caros y se llevaban para lucirlos… ¡todos los detalles debían salir en la foto!

La mayoría de fotógrafos actuales nunca ha conocido este problema. Salvo algún nostálgico, hoy solo se usa fotografía digital… y cualquier sensor “de medio pelo” ya sabe leer más de 10 niveles de luz, siendo normales en cámaras de cierta calidad los 14 niveles y más. Esto significa que el sensor saca detalle en zonas oscuras, prácticamente negras, y sigue sacando detalle en blancos que tienen más de 4000 veces más luz que los negros. Para que os hagáis una idea, nosotros, los humanos, nos movemos cómodamente en iluminaciones 1:1000, sin que se nos escape detalle y sin deslumbrarnos (luego nuestros conos y bastoncitos, más nuestro cerebro, consiguen que sobrevivamos en situaciones de 1:100.000, pero eso ya es biológico, ya no cuenta en la foto)

Además de la amplitud del sensor digital, nos han malcriado con los programas de tratamiento de imagen. Una vez que hemos convertido la luz en señal digital, llevamos bastantes más de 100 años sabiendo tratar la electrónica y ya podemos hacer con ella “casi” lo que nos dé la gana. De aquí salen programas como Photoshop, Lightroom, GIMP, etc. Todos ellos con herramientas tipo “luces/sombras”, “brillo/contraste”, “curvas”, “color”, etc. que nos permiten alterar prácticamente TODOS los valores de una foto.

Dicen que más vale matar al burro que darle un mal vicio. Actualmente, la casi totalidad de fotos las hace un móvil en automático, la inmensa mayoría de ellas disparadas por alguien sin ninguna cultura de imagen y que solo piensa mirar esa foto una o dos veces en la vida, como mucho mostrarla a alguien como anécdota. Salvo algunos trabajos profesionales, las imágenes ya no tienen importancia ni valoración.

Por otro lado, cualquier cámara barata hace lectura de luz sobre el mismísimo sensor, lectura real de la imagen que pretendemos, y, además, por lo que cuesta, siempre hay un mínimo de tres posibilidades, un promedio, una lectura preferentemente central y una lectura puntual. Esta es una copia del manual de una cámara compacta, bastante asequible, comprada allá el 2009, hace unos 17 años.

La mayoría de fotos, paisajes, edificios, personas o grupos en la calle, fotos de naturaleza, etc. se resuelven bien con el promedio, lo que el manual llama “Múltiple”. Y se resuelven bien porque la mayoría de veces las imágenes están bastante equilibradas. Ansel Adams, a principios del siglo pasado, tuvo la santa paciencia de valorar las luces de un paisaje promedio, recordemos que la película era bastante caprichosa, recortaba bastante las luces, dejándolas en unos pocos diafragmas de extremo a extremo. Y de su estudio salió el “Sistema de Zonas” que fue “la biblia” durante cerca de 100 años, de hecho “durante toda la película”. Tanto es así que, actualmente, en las lecturas de referencia en fotografía, los fotómetros, SIEMPRE se refieren a la zona V como la luz promedio entre un blanco puro, “lavado”, “quemado”, sin detalle y un negro totalmente negro. Si el sensor puede reproducir 14 diafragmas, 16000 veces más luz entre negro y blanco, la cámara, en automático, se ajustará al diafragma/velocidad de en medio. Está claro que para la inmensa mayoría de fotógrafos actuales esto le suena a chino, como le suena a chino de dónde sale el kilogramo, el Watio o el Newton. Sin embargo, quien más, quien menos, tiene idea del par motor de su coche, de los “caballos de fuerza”, o del consumo del aire acondicionado, incluso algunos han llegado a entender el precio del Kwh.

Toda esta introducción viene a cuento de que, cuando compramos una cámara viene ajustada, por defecto, a la medición de luz “Múltiple” (tiene más ajustes). En realidad, no es incorrecto, será el sistema más rentable de fotometría que usaremos, nos “clavará” la inmensa mayoría de nuestras fotos. El problema solo aparece si “hacemos cosas raras”, por ejemplo, la foto de portada. Ansel Adams y su sistema de zonas siempre se refirió a una imagen que abarcaba desde blanco hasta negro, Y TODOS LOS NIVELES DE GRIS INTERMEDIOS, él usaba los paisajes, los bosques y montañas de Yellowstone, piedras y árboles, hierbas, picos nevados, etc.

Si, como fotógrafos de natura, tenemos la “mala ocurrencia” de hacer una foto a una concha de carbonato cálcico, blanco prístino, sobre una cartulina negra, para que “destaque”, acabamos de crearle un dilema al fotómetro de la cámara. Como que llevamos meses, o años, usando el sistema “Múltiple”, nosotros ya ni nos acordamos de cambiarlo y el sistema hace lo que le corresponde: Coge la cantidad de negro de la imagen y la cantidad que sea de blanco, de todo hace un promedio y, en automático, ajusta un diafragma/velocidad para que TODO quede en zona V.

La cámara, por su cuenta y riesgo, se empeña en que lo que debería ser negro azabache, la mayoría de superficie de la foto, se presente como un gris de zona V, o parecido, y la concha, con menor superficie en la imagen, aparece quemada, DEMASIADO blanca… aquellos bordados y aquellas perlitas blancas del traje de la novia acaban de desaparecer, quedan como un blanco quemado. La blanca concha se ha convertido en una brillante mancha blanca con forma de concha, se ha perdido todo el detalle. ¡ESTO ES LA CONSECUENCIA DE TRABAJAR “A PIÑÓN FIJO”!

La muestra es la siguiente foto, haber hecho mal la lectura de luz, por no estar a lo que se hace, por relajarse y dejar que trabajen los automatismos.

Ambas fotos se han procesado, ambas se tomaron en RAW, ambas se revelaron, ambas se apilaron y ambas pasaron por un procesador de imagen para retoque y ajuste de luces y sombras. ¡Otro de los malos vicios adquiridos! El sensor puede leer 14 diafragmas o más, pero solo puede leer “lo que pueda”, ¡los milagros no existen! El procesador de imagen puede reajustar los niveles de luz, pero solo puede “revivir” imágenes que existan, el “Potosho” no sabe inventar “detalles”, ni en las luces ni en las sombras, SI NO ESTÁN, NO ESTÁN. Véase una foto natural, con TODAS las arrugas de la concha (la foto de portada) y, por desidia, la misma foto con zonas quemadas por haber leído mal la luz y que el procesador de imagen no ha conseguido “resanar”.

Como dice el título de este artículo, ¡huid de los automatismos! Cualquier industrial, de la industria que sea, sabe que, en el trabajo en serie, los automatismos mejoran el rendimiento económico. Es histórico que Henry Ford revolucionó la industria del automóvil con sus cadenas de montaje. Pero no hablamos de hacer millones de fotos de caracoles, hablamos de documentar la concha de UN caracol para una comunicación científica, hablamos de precisión y exactitud de UNA foto.

Otra tontería que estandarizamos, otra situación que idealizamos sin pensar, es tomar las fotos en RAW, porque así tendremos “más fidelidad” en la imagen, así la imagen se ajustará más a la realidad.

Tomar una imagen en RAW se traduce, del inglés, “en crudo”. Contado de otra manera, TODAS las cámaras tienen programas internos que “reajustan” las lecturas de todos y cada uno de los píxeles del sensor. Hay cosas que el público no sabe, porque no es de su incumbencia. Por ejemplo, que un sensor de cámara, de casi cualquier cámara, suele usar la “Matriz de Bayer”, o sea, un píxel para rojo, uno para azul y dos píxeles para verde. La matriz de Bayer, en realidad, consiste en poner filtros de color sobre cada uno de los píxeles, tantos millones de píxeles, tantos millones de filtros RGB.

Esta selección es debida a la sensibilidad del ojo humano (que no es, precisamente, 25% rojo, 25% azul y 50% verde) La realidad de nuestro ojo es “alrededor de un 20% para el rojo, menos del 10% para el azul y cerca de un 70% para el verde”, con respuestas fisiológicas específicas y personales a cada color. Pero construir sensores de micras no es tan fácil… y que correspondan a la respuesta del ojo humano es utopía. ¡Con lo que tenemos ya parece un milagro!

Todas las cámaras le presentan al usuario su mejor versión del 20%-10%-70% que se les ocurre, sacada de la “Matriz de Bayer”, y casi todos los usuarios se sienten a gusto con lo que les presentan… esta es cualquier foto de cámara o móvil, sin más. Eso sí, es normal el comentario de que “esta cámara da unas fotos fantásticas”, en realidad es que se ha ajustado al gusto del cliente.

Entonces, tomar las fotos en RAW no es ni mejor ni peor, simplemente suprimimos un automatismo de la cámara y nos comprometemos nosotros a ajustar la imagen. Por eso se dice que “hay que revelar el RAW”, porque la foto en RAW es aquel 25-25-50 y nuestros ojos piden, aproximadamente, un 20-10-70. O se lo encargamos a la cámara, que lo estandariza, o lo hacemos nosotros, con la posibilidad de ajustar mejor cada una de nuestras fotos, incluso de personalizarlas.

Hasta aquí bien, el problema aparece cuando repetimos la “dejadez”. El programa de revelado de RAW también tiene una posibilidad de “automático”. Al igual que la fotometría en “Múltiple”, el automático de RAW nos resuelve muchas fotos que hubieran quedado igualmente reveladas por la cámara, fotos ya de por si equilibradas, fotos sin compromisos ni de luz ni de contrastes ni de colores.

Ahora aparecemos con la foto de portada, casi toda la superficie un negro profundo y, en el centro un delicado sujeto blanco con importantes detalles de rugosidades en la superficie. Si revelamos el RAW en automático repetimos el error de medir la luz a promedio, el revelador de RAW está programado para presentar el máximo de información en TODA la superficie de la foto y, esto, se cumple si TODA la foto suma un gris medio, una zona V, ¡nada que ver con el blanco del caracolillo!

Véase en la siguiente foto un revelado de RAW incorrecto, con zonas de la concha “quemadas”, y el revelado controlando la luz, para evitar que el automatismo desplace las luces donde le de la gana. En realidad, las luces ya las habíamos controlado en la toma, la foto se hizo con lectura de luz “ponderada al centro” dando preferencia a la luz de la concha y no al negro de fondo… solo se trataba de evitar que el revelado de RAW nos destrozara el trabajo hecho.

En fin, en nuestra Fundación “hacemos las fotos así”, además, compartimos nuestros conocimientos, no competimos ni guardamos secretos. Es más, nos encantaría tener acólitos para trabajar con ellos y poderles transmitir nuestro quehacer diario. Como hemos dicho en más de una ocasión, “nosotros no somos especialmente buenos, es que nos hemos equivocado muchas veces” … Y estamos encantados de evitar errores a los demás.

RESUMEN DE UN AÑO DE TRABAJO

RESUMEN DE UN AÑO DE TRABAJO

 

Este año 2024, a pesar de no haber “engordado” demasiado los archivos de la Fundación, va a ser, para nosotros, uno de los años de mayor rendimiento… ¡Hemos montado nuestra sede física!

​Vayamos por partes, empecemos por el trabajo fotográfico de todo un año. Después de revisar nuestros archivos, vemos que se han incrementado con un total de 289 fotos. Según “San Google (los Dioses nos lo conserven)”, en 2024 ha habido unos 254 días hábiles. Sale a algo más de una foto al día, ¡no es un trabajo agotador! De todas formas, si miramos foto a foto, sí que nos hemos ganado “el pan” (jajaja, somos ONG, Fundación sin ánimo de lucro, nuestro “sueldo” es la satisfacción del trabajo bien hecho). Analicemos un poco qué hemos hecho.

 

 

 

​Tenemos los paisajes, por ejemplo. A pesar de que usamos una cámara de 51Mp, a nosotros no nos basta, de hecho lo que no nos gusta es el encuadre encorsetado de una foto rectangular. Ya hemos mostrado más de una vez paisajes construidos con un mosaico de varias tomas, entre 4 y 20, que, según nuestros gustos, mejora la sensación de panorama, a la vez que nos deja un encuadre algo anárquico, por ejemplo este rincón del hayedo de Coll Formic, en Montseny. Esta foto, como quien no quiere la cosa, es un montaje de 15 tomas de 51Mp. Descontando superposiciones, el original “pesa” 29095×19160 píxeles.

O estos plátanos de sombra, en la carretera de Puigpunyent en Mallorca, que no recuerdo si son 15 o 18 tomas, pero que el original “pesa” 39224×14428 píxeles.

 

 

​Hablamos de fotos que quedan preciosas llenando paredes enteras, fotos que permiten reencuadres “a lo largo y a lo ancho” sin que se pierda la calidad. Dicho de otra manera, “solo” hemos archivado 56 paisajes en todo el año, pero si empezamos a multiplicar cada una de ellas por los mosaicos que las componen, solo en paisajes ya nos vamos a bastantes cientos de fotos, muchos miles de megabytes, desplazarse, hacer las tomas, los revelados RAW, los montajes del mosaico, casar luces y retoques… Solo con los paisajes ya se justifican bastantes horas de trabajo… ¡al menos el almuerzo!, jajaja

Otro tema al que hemos empezado a dedicar esfuerzos es el mundo de la entomología. Siempre habíamos sido de botánica, nos especializábamos en frutos y semillas, hasta haber publicado un libro en el año 2021, “DIÁSPORAS. Frutos y semillas de la flora Balear. DISPERSIÓN”, pero nos gusta variar. Nuestro espíritu anárquico nos permite ir probando nuevos retos, y los “bichitos” tienen un atractivo especial.

           

 

​Tampoco nos hemos “matado” con los bichos, un total de 141 fotos archivadas. Pero volvamos a mirar, la mosquita tan nítida y bien enfocada que parece un dibujo, con tanta profundidad de campo, es el resultado de apilarlo mejor de 70 tomas y el microscópico halterio, al que se le ve la textura de unas 0,5 micras, necesitó 665 tomas. Son horas tomando fotos, horas convirtiendo RAW’s  y horas apilando y retocando. Digamos que empezamos a ser rentables, estas 141 fotos pueden representar cerca de 10.000 disparos.

​Siguiendo estas pautas, el año 2024 ha aportado, según archivos, las citadas 289 fotos nuevas a nuestra GALERIA. Estamos orgullosos, pero no solo de eso (aunque sí presumimos)

Nuestro mayor logro, en 2024, ha sido poder montar una sede abierta a visitas (antes trabajábamos “en un trastero”) Durante años lo que hoy es Fundación fue un pequeño laboratorio/estudio personal. Por descontado que todo el mundo era bienvenido, pero todo residía en una habitación con 6m2 libres, abarrotada de estanterías con dos sillas y una mesa, ¡comodidad cero! Cuando hablo de este pasado me crezco, porque en esta poca comodidad se ha gestado la mayoría de nuestro archivo y todo lo que se hizo en aquel cuartito son los cimientos de nuestra actual Fundación, ¡da para presumir!

​No me haré pesado repitiendo cosas que ya hemos publicado, un primer artículo cuando empezamos el montaje, https://fundacionpepbonetcapella.com/sedesocial/, y luego, cuando estuvo listo, este otro artículo, ​https://fundacionpepbonetcapella.com/sede-habemus/.

A pesar de todo, no me resisto a repetir una foto del actual despacho de dirección (que se ve en los artículos citados), más que nada para que se aprecie para que sirve un paisaje montado de un mosaico, cuando se quieren decorar 4 metros de pared con un vinilo, impreso a 300dpi.

 

 

​Y, ¿para qué queríamos una sede? Nuestros 6m2 han crecido a unos 70m2. La mesa y las dos sillas poco hospitalarias se han convertido en 5 mesas de trabajo y asiento para 15 personas. Las cámaras que vibraban y que a veces dejaban fotos “movidas”, están perfectamente asentadas y hacen las mismas fotos que antes, pero con muchísima más comodidad, ya no tenemos alargadores por los suelos para enchufar las luces. Incluso, como excelente aporte de nuestra Secretaria y decoradora de la sede, hay cafetera porque, textual, “una fundación sin cafetera, ni es fundación ni es nada”. 

​Todo este esfuerzo proviene de que nuestra intención con la Fundación nunca ha sido la de crear un almacén de imágenes, nuestra divisa es “DOCUMENTAR Y COMPARTIR”, en presente y activamente. Cierto que compartimos nuestra GALERÍA, pero este archivo debe ser un “archivo vivo”, debe crecer, en lo que nos apetezca a nosotros y en lo que podamos colaborar con los demás.Parte de las cosas que hacemos han sido en proyectos ajenos, como documentar una colección de arenas o hacer un seguimiento del crecimiento de una viña o, como fue en su día un proyecto nuestro, recoger varios miles de fotos de frutos y semillas de plantas de las Baleares.

​Por eso necesitábamos más espacio, necesitábamos “caber”. Si queremos una Fundación viva, debe haber gente que continue el legado cultural que representa. No solo un archivo físico, hemos de formar acólitos, enseñando todas nuestras técnicas. La Fundación no es “un secreto bien guardado”, antes al contrario, después de toda una vida de educador, la Fundación está para repartir, para difundir conocimientos, para compartir una vida de experiencia fotográfica que ha terminado especializada en macro y micro fotografía.

​Para nosotros era importante poder impartir formaciones, no montar un instituto o una academia, esto existe y parece que funciona bien. Nuestra intención es, a estas personas, probablemente ya fotógrafos, que tengan el gusanillo de especializarse, enseñarles todo lo que sabemos. Incluso si alguien va más allá, se obsesiona con la macro y la micro y, por lo que sea, no tiene instalaciones adecuadas, poderle integrar en nuestra organización y, si ha lugar, admitirle como continuador del legado cultural de la Fundación. Una Fundación viva exige que, aunque las personas somos finitas, no lo sea la finalidad que nos sostiene. Una Fundación viva exige continuadores.

​Por eso, amigo lector, amiga lectora, si ves algo en nuestra Fundación que te interesa, sean nuestros conocimientos, nuestros archivos o nuestras instalaciones, bien porque eres investigador y nuestras fotos mejorarían tus trabajos, bien porque estás interesado en nuestras técnicas o bien porque eres comunicador y, ya se sabe, “una imagen vale más que mil palabras”, contáctanos.Quizá, en nuestro archivo, tenemos esta foto que necesitas o, incluso mejor, tenemos la capacidad técnica e intelectual de “DOCUMENTAR” a medida, de hacer estas fotos que aun no se le han ocurrido a nadie.

Incluso si comercias con imágenes, nosotros no comerciamos, no somos un banco de imagen, somos una Fundación sin ánimo de lucro, pero necesitamos cubrir gastos de funcionamiento e inversiones en instrumental. Seguro que podemos establecer colaboraciones entre Empresa y Fundación, ventajosas por ambas partes. En nuestra web, “fundacionpepbonetcapella.com”, está toda nuestra información, quienes somos, qué hacemos, dónde estamos y como contactarnos. Para nosotros será un placer.

CIANOTIPIAS, LAS PRIMERAS IMÁGENES CIENTÍFICAS PUBLICADAS EN UN LIBRO.

CIANOTIPIAS, LAS PRIMERAS IMÁGENES CIENTÍFICAS PUBLICADAS EN UN LIBRO.

La cianotipia es un proceso de impresión descubierto por el químico y astrónomo inglés, Sir Jonh Herschel. El proceso consiste en preparar dos disoluciones, una de ferricianuro de potasio, rojo, al 8% y otra de citrato de amonio y hierro(III), verde, al 20%. Se mezclan partes iguales de ambas disoluciones y se aplican a una superficie, normalmente papel de acuarela que se pueda lavar con agua corriente sin que el papel se disuelva (va bastante bien con papeles de grano fino de unos 300g/m2). Se aplica la mezcla con una brocha, preferentemente sin elementos metálicos que la mezcla es corrosiva para el metal, y se deja secar casi a oscuras.

Sobre las hojas de papel impregnadas y secas, en un ambiente de poca luz, se colocan, bien objetos, bien plantas, bien fotolitos, cualquier forma que nos interese reproducir y se prensa todo con un cristal, para que no se mueva (si son objetos sólidos ni siquiera es necesario el cristal) y se expone unos 10 minutos directamente al sol. Durante este tiempo veremos que la emulsión va adquiriendo un tono cada vez más grisáceo, sobre los 10/15 minutos retiramos la hoja impregnada y la lavamos con cierta intensidad. Incluso podemos frotarla con las yemas de los dedos hasta que quede límpia una imagen negativa de los objetos reproducidos.

El proceso en si es bastante sencillo. Incluso en la actualidad ya no reviste aquel espíritu de alquimia del siglo XIX porque empresas de venta por correo nos pueden mandar a casa, por un módico precio, los dos productos químicos hasta pesados y a punto de disolver. Pero si que tiene un resultado espectacular, las copias (como se ve en la foto de presentación) quedan en un azul eléctrico. De hecho aquellos productos químicos, por la acción de los ultravioletas del sol convierten el hierro (III), rojo, en hierro (II), azul, lo que nuestras madres empleaban en la colada, “azulete”, y este azul se convierte en nuestra imagen (en negativo)

Si queremos una foto positiva, como los olivos de la portada, cogemos nuestra foto, con un programa de tratamiento de imagen la invertimos, la convertimos en negativo, luego la fotocopiamos sobre un acetato de fotocopiadora y ya podemos realizar nuestra cianotipia… de la foto que queramos. Según lo más o menos fino de los detalles del original será la foto acabada. Si nos limitamos a colocar como objeto cualquier cosa opaca la foto será solo la silueta del objeto.

Pues bien, el proceso es simple, pero con una mente creativa se puede convertir en puro arte. Esto es lo que hizo la botánica Anna Atkins, experta en algas. Allá 1842, el año que Herschel descubrió el procedimiento, los libros de botánica que consultaba Anna Atkins solo tenían texto, Niépce había conseguido fijar una imagen, la primera fotografía, a finales de 1830 y, por descontado que a nadie se le había ocurrido, aun, usarla para ilustrar libros.

El primer “invento” de Anna Atkins fue sacar cianotipos de las algas que estaba estudiando en un libro del especialista William Henry Harvey y “reescribirse” para ella el mismo libro, pero ilustrado. Si bien Niépce, Talbot, Daguerre, Herschel y otros son los inventores de las primeras técnicas fotográficas, se considera a Anna Atkins la primera “fotógrafa”. No inventó los sistemas, pero pasó a usarlos para difusión de la botánica.

Esta presentación viene a cuento de que, para nuestra Fundación, una de nuestras finalidades es la difusión de técnicas y sistemas de documentación científica y, al menos para nuestras ideas, rendir homenaje a la “primera documentadora científica” es para nosotros obligado.

Cierto que la cianotipia ya no es el mejor método de documentar, las técnicas de imagen han evolucionado muchísimo en estos casi 200 años, pero en nuestra parte de difusión, no siempre estamos tratando con departamentos científicos de jardines botánicos. También hacemos difusión para el gran público y, a veces, hay que buscar el lado lúdico para motivar el espíritu innovador.

En esta línea lúdica de difusión tanto de la fotografía como de nuestro quehacer, hemos realizado unas colaboraciones con Proyecto Hombre de Palma. Se trataba de dar unas charlas a los usuarios para descanso de las actividades normales del día… y nos pareció muy adecuado un pequeño taller de cianotipia, por lo que tenía de novedad, por la parte creativa y porque es una actividad participativa.

El proceso fue simple, puesto que era una actividad de corta duración, lo que se llama un “kit-kat”. Una pequeña charla para presentar el proceso y un rato de actividad en el jardín de la institución. Y, trabajando en grupos, se generaron estas cuatro cianotipias, que se presentan con un título elegido por el grupo.

Es curioso que en las cianotipias ya lavadas, lo que llamaríamos arte final, da la sensación de haber algunos toques de color verde y amarillo. En realidad es que algo de la mezcla sensible se ha infiltrado en la fibra del papel y el lavado no ha sido perfecto. Y no es “suciedad azul” porque la mezcla infiltrada no ha recibido luz ultravioleta, en relidad se trata de la mezcla original de Citrato y Ferricianuro. Evidentemente, por muy tecnológicos que seamos ahora, algo de la magia de la alquimia sigue quedando.

Ha sido una agradable actividad que, no solo ha relajado a los usuarios del Proyecto Hombre. También nos ha servido a nosotros para descansar de nuestras tediosas sesiones de microfotografía, de inacabables apilados, de horas y horas delante de una pantalla revisando y retocando archivos fotográficos, a veces de mas de un GB… y que estas actividades lúdicas nos motivan para decantarnos por la foto creativa, artística, antes que por la foto técnica pura y dura.

Y, ¿por qué no?, Si Ana Atkins fue pionera en la documentación fotográfica en botánica, ¿qué nos impide, de vez en cuando, añadir un guiño a la historia y añadir una cianotipia a cualquier trabajo actual? En todo caso, nuestra divisa “DOCUMENTAR Y COMPARTIR” es inamovible pero nos encanta jugar… Será que “no somos serios”, jajaja.