Nosotros somos de no dar puntada sin hilo. Por cuestiones totalmente privadas, teníamos algo que hacer en Alicante. Por descontado que existe “Palma-avión-acto social-avión-Palma”, pero, ya que íbamos a dedicar un par de días a “asuntos propios”, ¿por qué no aprovechar el viaje?

Como que tenemos un archivo abierto de trasmochos y chopos cabeceros, se nos ocurrió sondear los “alrededores” de Alicante, por si había algo interesante para nuestro archivo. Y sí, si que encontramos cosas.

En la Sierra de Baza, a más de 200 km de Alicante, “no tan cerca”, un lugar para nosotros desconocido, unos expertos aragoneses habían marcado unos álamos como “posibles trasmochados, en el pasado”.  Dedicar nuestros esfuerzos a un organización sin ánimo de lucro tiene estas “pequeñas alegrías”, que muchas veces ni te molestas en pensar si es rentable.

Incluimos acercarnos al Arroyo Bodurria, bajando por el barranco del Aguardentero, a ver si era cierto eso de los trasmochos. Bajado un desnivel de unos 400 m por el barranco, encontramos gentes del lugar, bastante bien documentadas, que nos desmintieron que tales trasmochos hubieran existido. ¿Queda clara la no rentabilidad?

Pero bueno, el paisaje de la portada (sin trasmochar) ¡bien merecía el viaje! El original de esta foto de portada tiene 32x23K píxels, siguiendo nuestra última tendencia de fotografiar árboles i paisajes “para decorar paredes”. Los lugareños, además del jarro de agua fria, nos dieron indicaciones de donde, sí, había castaños trasmochos… relativamente cerca, a unos 80 km, en el pueblo de Huéneja, y allá que nos fuimos.

He aquí unos venerables castaños trasmochados… convertidos en un merendero, cosa que niños y algún adulto usan como área de juegos (cosa no muy saludable para estos viejos troncos). De un paseo por la zona salieron algunas fotos más.

Otro castaño trasmocho, libre de injerencias humanas. O bien este otro,

A decir verdad, solo con estas ampliaciones para el archivo ya quedó justificado el acto social de Alicante, que, por otro lado, era de esos de “obligado cumplimiento”. Pero, ir a comer tarta a Alicante suena frívolo, acompañarlo de algunas fotos de archivo ya parece más “útil”.

Como que, si o si, había que ir hasta Barcelona, para embarcar hacia Mallorca y para dejar a nuestra acompañante en su casa de Lérida, aprovechamos para pasar por El Espinar de Guadalajara, y encontramos algunas fotos más, pocos trasmochos pero si bonitos paisajes. Por ejemplo este ranero, vallado para que la charca se conserve… ¡el coro de ranas era insuperable!

También es cierto que a un par de km del ranero pudimos fotografiar este roble, creemos que trasmocho.

Digamos que ha sido un viaje bien aprovechado. Iba a ser una visita relámpago a Alicante y, al final, ha sido la visita y un total de una semana visitando lugares que han ampliado el archivo de la Fundación en otras 62 fotos, de árboles y flores. En realidad el archivo de la Fundación se ha ido formando de esta manera, durante más de 40 años. Al principio como afición al final como obsesión… y, ahora, como una finalidad organizada. Desde que nos convertimos en Fundación, si bien hacemos locuras como este viaje, la mayoría de trabajos ya se hacen con programación, bien para colaboraciones, bien para proyectos propios.

En fin, no engañemos a nadie, nos hemos tomado un respiro de una semana con una excusa social.

Como decía un slogan publicitario, “si le ha gustado, dígaselo a sus amigos”.