Sep 1, 2026 | Colecciones, Fundación, Viajes
Es conocido que hacemos expediciones a la península, especialmente desde que incorporamos árboles a nuestros archivos. Robles, álamos, hayas, castaños, trasmochos, chopos cabeceros, incluso sequoias son árboles minoritarios o inexistentes en las Islas Baleares, i los documentamos “in situ”.
En estos muchos viajes, lógicamente, hemos ido haciendo amigos i creando deberes sociales, como compartir vacaciones y aventuras en algún camping. En estos casos, y para rentabilizar el viaje, siempre llevamos el equipo y procuramos ampliar nuestros archivos.
Cierto que, en agosto, con extrema sequedad y un calor bochornoso, además atendiendo a estos “deberes sociales”, pocas maravillas están a nuestro alcance, pero un ojo entrenado siempre encuentra algún detalle interesante. De este viaje hemos “archivado” 32 fotografías que totalizaban más de 38 gigas de información, al fin y al cabo, así se ha ido construyendo nuestro archivo, “pasito a pasito”.
Por ejemplo, la foto de portada de este artículo. Estuvimos en Tremp, Pirineo catalán, subimos al Coll de Montllobar y tomamos una perspectiva de todo el valle, cuyo original “pesa” la friolera de 2,38 Gb, cubre todo el valle con 58×14 K pixels, si interesara se puede ampliar hasta casi 5 metros con calidad revista, para cubrir una gran pared. Por descontado que solo mostramos un recorte y comprimido a este tamaño A4.
Esto es algo que merece ser comentado. Como entidad dedicada a la documentación, no hacemos fotos de recuerdo, fotos con el móvil, hacemos fotos dedicadas a documentar trabajos ajenos (como este mismo artículo). Nuestras fotos han de servir lo mismo para una tarjeta que para un libro o un poster o, si es necesario, han de poder decorar una pared. Incluso, más extremo todavía, para determinadas aplicaciones, se tiene que poder recortar parte de la foto y debe seguir siendo publicable. A esto, añadamos que la nitidez y la definición deben ser muy altas, si es un árbol se deben poder identificar las hojas (documentación científica), si es una mariposa se deben poder ver, perfectamente, las escamas de sus alas, en una flor sépalos, pétalos, estambres, pistilo deben quedar nítidos y visibles. Ello implica controlar al milímetro luces, contrastes y encuadres para que el científico pueda hacer uso de las fotos como DOCUMENTOS. Incluso, en nuestras macros y micro fotografías, siempre tomamos nota de la escala exacta de reproducción, que el tamaño SI importa, y nuestros árboles y paisajes, geolocalizados.
Y, siguiendo con nuestro viaje, por el camino encontramos a estos “venerables ancianos”, aun vivos. Estos castaños fueron sembrados hace mucho por unos monjes, para colaborar a su sustento. El convento, restaurado de sus ruinas, aun existe, los monjes ya no… Y los castaños ya solo tienen alguna rama con hojas.

De las expediciones que hicimos nos apareció en el paisaje un tema poco trillado por nosotros, detalles geológicos. En nuestros archivos hay abierta una entrada para Geología, pero solo es testimonial, le hemos dedicado pocos esfuerzos, barrancos y montañas, como, por ejemplo, este peñasco en Gurp, pueblito de montaña cerca de Tremp.

Otro descubrimiento interesante, en la línea de la Geología, el Desfiladero de Collegats, labrado a lo largo de miles de años por el río Noguera Pallaresa. Dicen que, en esta roca húmeda y sombreada, llamada L’Argenteria (“La Platería” porque, en invierno esos goteros se congelan y parecen de plata), se inspiró Gaudí para crear el templo de La Sagrada Familia

Hay que reconocer que el trabajo del agua es espectacular, sobre todo porque sus acciones son tan lentas, duran tantos miles de años, que nosotros, los humanos nos maravillamos de sus obras “como si siempre hubiera sido así”. Imaginemos este río empezando a erosionar la parte alta de este desfiladero…

Hay otro tema que, antes de partir, ya teníamos pensado explorar. En nuestro archivo de árboles está el tejo, Taxus baccata. Este es un árbol emblemático por varias razones, una por ser venenoso en su casi totalidad y, sobre todo, por haber sido considerado un árbol mágico. El género Taxus ha estado ampliamente difundido desde el Jurásico y el tejo es su último representante en Europa. Un árbol de extraordinaria longevidad, puede vivir hasta 5000 años, a pesar de lo cual está en franca regresión debido a la tala, a ser una especie poco competitiva y a los cambios ambientales que han relegado a la especie a zonas donde el ambiente ha permanecido húmedo. Por esta razón, los pocos tejos vivos suelen ser considerados monumentos de la naturaleza y, por eso, llegan a la consideración de “mágicos”. Tanto es así que se han llegado a construir lugares de culto a su vera (no plantados tejos al lado de iglesias o ermitas). En España, estas situaciones se dan en sistemas montañosos del norte, en Asturias, en Cantabria o en Zamora.
A pesar de todo, nos pareció que había que explorar Gurp, del Pirineo catalán, no fuera cosa que encontráramos algún tejo solitario al lado de una ermita…
Esta es la ermita de Sant Martí, pero ni rastro de tejos. En fin, con esta ermita abrimos un nuevo tema de investigación para el futuro, “Ermitas al amparo de Tejos”. En nuestras salidas, si la zona promete, no cuesta nada investigar las ermitas del lugar.

Y esta es la reseña de unos calurosos días de vacaciones en el Pirineo catalán.
Ya sabéis, si os ha gustado comentadlo a vuestros amigos. Tal vez nuestras fotos puedan ayudar a documentar trabajos ajenos. En nuestra web, fundacionpepbonetcapella.com, está toda nuestra información.
Jun 15, 2026 | Colecciones, Eventos, Fundación, Viajes
Insistimos, “nunca dar puntada sin hilo”. Hemos tenido (en realidad “he tenido”) cosas personales en la península, una feria de campers. Al estar fuera de casa, en un camping de Olot, esta hormiga se coló en la tienda… ¡El vicio nos puede! Fue debidamente embolsada, fichada y geolocalizada y ya ha pasado a la posteridad.
Y, ya que habíamos saltado el charco, estando a escasos 250 km de Aguilar del Alfambra, recordamos los chopos cabeceros que fotografiamos en diciembre pasado. Fuimos en diciembre, precisamente, para poder fotografiar la estructura del árbol trasmochado, que quedara clara la poda y distribución de las ramas, sin distracciones de las hojas. Poder dejar constancia de que un tronco venerable puede producir varios “hijos” maderables. Entonces, ahora, decidimos que era interesante tener el mismo árbol “vestido” de invierno y de verano… y nos acercamos a repetir las fotos a finales de mayo. Como ejemplo este chopo del Remolinar.

Hay que reconocer la majestuosidad de estos árboles, gocemos de su presencia, pero sin olvidar que, como Fundación, somos documentadores. Precisamente a finales de mayo los álamos dispersan sus semillas convirtiéndose en espectáculo, y en molestia que puede derivar en alergia para las vías respiratorias. Las semillas envueltas en hilos algodonosos vuelan desde las ramas altas y tapizan el suelo. Conviene aclarar que semillas y vilanos son irritantes pero no alérgenos, ello no quita que los vilanos puedan arrastrar pólenes que “si sean alérgenos”.

Fuimos a rellenar nuestro archivo con los álamos “vestidos”, no teníamos prevista esta muestra de dispersión anemocórica, pero aprovechamos la ocasión, incluida nuestra especialización en macro fotografía. La semilla de la foto mide alrededor de 2,2 mm, mientras que el árbol se acerca a los 28 metros. Claramente, los álamos no tienen gran confianza en sus semillas, las sueltan por miles, diminutas, minúsculas, sin ayudas para su supervivencia, con muy pocas reservas, la semilla en si aporta el ADN y poco más. Esta estrategia de dispersión por el viento permite colonizar espacios mayores, pero, como contrapartida, las posibilidades de germinación son muy bajas, dependen, mas que de la semilla en si, de los recursos disponibles, de donde caiga y de que tenga la suerte de posarse directamente sobre nutrientes y agua… y de que pase desapercibida por una infinidad de “comedores de semillas”. Vamos, que solo una pequeñísima parte de la nube de vilanos algodonosos de la foto llega a buen puerto. Esto no es ni bueno ni malo, al álamo le ha servido para perpetuarse. Encinas o cocoteros adoptaron estrategias diferentes, tan válidas como la de los álamos.
Como podéis ver, la Fundación es absorbente, muy absorbente. Vamos a un acto social en Alicante y nos acercamos a “mejorar el archivo” hasta la Sierra de Baza, cerca de Granada, https://fundacionpepbonetcapella.com/viaje-a-sierra-de-baza/. Ahora hemos ido a chafardear una feria de campers en Gerona y, “ya que estábamos”, nos hemos acercado a Teruel, también “por mejorar”. Alguna vez hemos dicho que la Fundación es una pasión “no rentable”, sin lugar a dudas esto es lo que es. Para que nuestra felicidad sea completa, solo nos faltan acólitos que puedan perpetuar nuestros conocimientos y nuestra experiencia, esta capacidad técnica de pasar de mega fotografía a macro, incluso micro, fotografía implica años de oficio. Encontrar a alguien interesado en adquirir nuestros conocimientos (van de regalo) ya sería la guinda del pastel.
Abr 17, 2026 | Colecciones, Fundación, Viajes
Nosotros somos de no dar puntada sin hilo. Por cuestiones totalmente privadas, teníamos algo que hacer en Alicante. Por descontado que existe “Palma-avión-acto social-avión-Palma”, pero, ya que íbamos a dedicar un par de días a “asuntos propios”, ¿por qué no aprovechar el viaje?
Como que tenemos un archivo abierto de trasmochos y chopos cabeceros, se nos ocurrió sondear los “alrededores” de Alicante, por si había algo interesante para nuestro archivo. Y sí, si que encontramos cosas.
En la Sierra de Baza, a más de 200 km de Alicante, “no tan cerca”, un lugar para nosotros desconocido, unos expertos aragoneses habían marcado unos álamos como “posibles trasmochados, en el pasado”. Dedicar nuestros esfuerzos a un organización sin ánimo de lucro tiene estas “pequeñas alegrías”, que muchas veces ni te molestas en pensar si es rentable.
Incluimos acercarnos al Arroyo Bodurria, bajando por el barranco del Aguardentero, a ver si era cierto eso de los trasmochos. Bajado un desnivel de unos 400 m por el barranco, encontramos gentes del lugar, bastante bien documentadas, que nos desmintieron que tales trasmochos hubieran existido. ¿Queda clara la no rentabilidad?
Pero bueno, el paisaje de la portada (sin trasmochar) ¡bien merecía el viaje! El original de esta foto de portada tiene 32x23K píxels, siguiendo nuestra última tendencia de fotografiar árboles i paisajes “para decorar paredes”. Los lugareños, además del jarro de agua fria, nos dieron indicaciones de donde, sí, había castaños trasmochos… relativamente cerca, a unos 80 km, en el pueblo de Huéneja, y allá que nos fuimos.

He aquí unos venerables castaños trasmochados… convertidos en un merendero, cosa que niños y algún adulto usan como área de juegos (cosa no muy saludable para estos viejos troncos). De un paseo por la zona salieron algunas fotos más.

Otro castaño trasmocho, libre de injerencias humanas. O bien este otro,

A decir verdad, solo con estas ampliaciones para el archivo ya quedó justificado el acto social de Alicante, que, por otro lado, era de esos de “obligado cumplimiento”. Pero, ir a comer tarta a Alicante suena frívolo, acompañarlo de algunas fotos de archivo ya parece más “útil”.
Como que, si o si, había que ir hasta Barcelona, para embarcar hacia Mallorca y para dejar a nuestra acompañante en su casa de Lérida, aprovechamos para pasar por El Espinar de Guadalajara, y encontramos algunas fotos más, pocos trasmochos pero si bonitos paisajes. Por ejemplo este ranero, vallado para que la charca se conserve… ¡el coro de ranas era insuperable!

También es cierto que a un par de km del ranero pudimos fotografiar este roble, creemos que trasmocho.
Digamos que ha sido un viaje bien aprovechado. Iba a ser una visita relámpago a Alicante y, al final, ha sido la visita y un total de una semana visitando lugares que han ampliado el archivo de la Fundación en otras 62 fotos, de árboles y flores. En realidad el archivo de la Fundación se ha ido formando de esta manera, durante más de 40 años. Al principio como afición al final como obsesión… y, ahora, como una finalidad organizada. Desde que nos convertimos en Fundación, si bien hacemos locuras como este viaje, la mayoría de trabajos ya se hacen con programación, bien para colaboraciones, bien para proyectos propios.
En fin, no engañemos a nadie, nos hemos tomado un respiro de una semana con una excusa social.

Como decía un slogan publicitario, “si le ha gustado, dígaselo a sus amigos”.
Feb 14, 2026 | Botánica, Colecciones, Fundación, Viajes
Existen muchas justificaciones para tomar fotografías, desde los más banales “selfies”, una forma de narcisismo, hasta las más profundas manifestaciones del arte visual. En muchos casos solo se pretende dejar constancia “del momento”, muchísimas fotografías se miran un par de veces, se guardan en un cajón (actualmente ni eso, van a parar a la nube) y quedan a la espera de si, por casualidad, por alguna limpieza general, volverán a salir a la luz y alguien exclamará aquello de “qué jóvenes estábamos”.
Nosotros, en la Fundación, tenemos como “excusa” la documentación científica. En realidad “mentimos como bellacos”, en realidad nos encanta hacer fotos, eso de la luz, los contraluces, la composición, el claroscuro, la proporción áurea, disponer las vistas como hemos aprendido de los grandes maestros de la pintura… Vamos, que nos encantaría “ser artistas”. Como solo llegamos a donde llegamos, aplicamos todo nuestro saber a documentar cosas para que sesudos científicos puedan documentar gráficamente sus investigaciones con imágenes de una cierta calidad y toda la delicadeza que somos capaces de añadir.
Es sabido que nuestra especialidad es la macro y micro fotografía, nos hemos especializado en objetos desde 100×100 mm hasta 1×1 mm, con imágenes de alta definición, aplicando toda nuestra sensibilidad visual. Pero, en algún momento, apareció la documentación de árboles (ya éramos expertos en flores, frutos y semillas) y, en algún momento, nos dimos cuenta de una carencia, no teníamos documentación de los vegetales “grandes, gordos y sólidos”.
Empezamos a fotografiar árboles, pero odiamos las simplezas como, por ejemplo, el puñado de alubias sobre una cartulina blanca, iluminada con un flexo, nos parece pobre como foto de semillas. Un árbol aislado creemos que “no motiva”. Si bien es cierto que la documentación científica consiste en porte, detalle de la corteza del tronco, forma de la hoja y fruto y semilla, si procede. Nosotros somos más de “gozar” la naturaleza, de apreciar el árbol en su entorno. Ya, en un principo, empezamos a encuadrar nuestros árboles en su entorno, a crear panorámicas que mostraran el paisaje donde se integran. Automáticamente, si bien usábamos una cámara de formato medio, de 51 Mpx, la información nos pareció pobre, por muchos píxeles que tuviera la foto, las hojas, las briznas de hierba, se diluían y si se querían ver, no se apreciaban en detalle.
Por eso pasamos a crear mosaicos de fotos, para recoger el máximo posible de información del entorno del árbol que estábamos documentando. La foto de portada, por ejemplo.

Por descontado que la foto podría tomarse con un móvil, pero si, para la misma vista, se junta la información de cuatros fotos de alta calidad, tenemos muchísima más información.

No hay ningún problema en “hacer pequeño algo grande”, en una foto de 76 millones de píxeles como es la de portada, con las luces perfectamente ajustadas, con el contraste controlado, el científico de turno puede recortar un trocito del tronco, o de la hoja, o un fruto (si apareciera) y documentar su estudio… pero también podría usarse toda la foto para crear el poster para la conferencia sobre el árbol. Véase, por ejemplo, esta otra foto, el original tiene la friolera de 275 millones de píxeles, sacados de montar un mosaico de 10 fotos, ¡está claro que se pueden hacer los recortes que apetezcan! Pero, además, con 25 Kpx de largo, nos podemos permitir hacer murales de casi tres metros para decorar el lugar de trabajo de los citados científicos… o las oficinas de los Centros de Interpretación de algún Parque Natural.
Nuestra filosofía es “no dar puntada sin hilo”, para documentar árboles no queda más remedio que desplazarse al bosque, gasto de combustible, tiempo, cansancio por tener que andar montañas, a veces la “mortificación” de tener que “sobrevivir” con la cocina del lugar visitado.

Hacer el esfuerzo para sacar una simple foto de móvil suena a desperdicio. En estos casos hay que llevar todo el equipo disponible y sacarle el máximo rendimiento. Aguantar una mañana de lluvia para las fotos de Momo exige aprovechar tiempo y viaje.

Esto es lo que hemos hecho en nuestra última aventura. Nos desplazamos a Euskadi, concretamente a la zona del Parque Natural de Gorbeia, para documentar trasmochos. No os daremos la vara con explicaciones, si hay alguien interesado, en nuestra web, en el blog hay varios artículos sobre el tema, https://fundacionpepbonetcapella.com/chopos-cabeceros/, https://fundacionpepbonetcapella.com/trasmochos/. Además, en nuestra galería hay muestras de nuestros archivos, https://drive.google.com/drive/folders/12PmntMMgElBAtcKOVk3owuXQL8OqmJt1. Salimos un sábado, nos recogieron en Barcelona con una furgo camperizada, para tener más movilidad y comodidad de organización, fuimos hasta Euskadi, dedicamos tres días a fotografiar trasmochos (con la inmensa suerte de que la lluvia nos respetó bastante) y volvimos a Barcelona, a embarcar para Palma, el jueves siguiente. Una semana de dedicación a los trasmochos ha rendido el registro de 35 fotos en el archivo de la Fundación ocupando, en total, la hermosa cantidad de 25,9 Giga bytes…pero claro, es que si las fotos se toman para murales dan trabajo y “pesan” una barbaridad. Todo eso para conseguir algunas fotos de este estilo.

Del día que descubrimos que nuestro archivo era incompleto por no tener árboles hasta hoy, ya tenemos una pequeña selección de más de mil registros, del estilo de los que acompañan este artículo. Esta es parte de la función de la Fundación, la otra parte, el compromiso de transmitir nuestros conocimientos y crear escuela no va tan rápido, sigue siendo lento lo de encontrar acólitos… ¡Pero no nos desanimamos, en algún momento lo llegaremos a conseguir!
Ene 15, 2026 | Fundación, Viajes
Como es sabido, nuestra Fundación se dedica a la documentación fotográfica de temas de natura. Empezamos, antes de ser fundación, con fotos botánicas, flores, por descontado, y frutos y semillas. Si que documentábamos la planta, pero a lo que dedicábamos más tiempo era a los detalles, a macro fotografías de las citadas flores, frutos y semillas. De esta primera época nació este libro.

Esto fue allá abril de 2022, por aquella época los árboles, siendo natura, no nos llamaban la atención hasta que alguien nos pidió fotos “de árboles” y nos dimos cuenta de una carencia… De ahí que abramos este artículo con esta foto de olivos mallorquines.
Actualmente, la Fundación mantiene cuatro temas FUNDAMENTALES, “Árboles y Arbustos”, “Vegetales” (referido a plantas menores), “insectos” y “Paisajes”. Nuestra clasificación es algo más extensa, incluye zoología en general, algo de geología, hay un apartado de videos y time lapses, tenemos algunos proyectos puntuales, incluso registramos “fotos fuera de proyecto”, como cajón de sastre, y nos documentamos a nosotros mismos con un archivo de “documentación fotográfica” donde clasificamos desde “fotos haciendo fotos” al “como se hizo”, detalles de colocación de insectos, fotos históricas de la Fundación, seguimientos de nuestras construcciones, etc.
Vamos, que archivamos y clasificamos prácticamente todo lo que hacemos, en beneficio de la posteridad y de quien vaya a continuar nuestra obra, pero LOS ARCHIVOS DE LA FUNDACIÓN, los archivos que mostramos en nuestra galería pública, en muestras reducidas para protegerlas, básicamente son los cuatro fundamentales, es donde el público puede ver los resultados de nuestro trabajo diario.
Entonces, ¿a qué nos hemos dedicado durante el 2025? En el 2024 montamos nuestra sede, en nuestro blog podéis leer el artículo https://fundacionpepbonetcapella.com/sede-habemus/, de octubre del mismo año y, a partir de ahí, hemos disfrutado de trabajar.
En el registro de inventario de la Fundación, como trabajo registrado del año, se incluyen estos apuntes

| 93 fotos insectos 8266×6162 px |
| 16 videos y time lapses 4K |
| 251 fotos botánica 8266×6192 px |
| 8 fotos arenas 8266×6192 px |
| 42 fotos árboles y arbustos 8266×6192 px |
| 90 fotos mosaico árboles y arbustos con cámara 8266×6192 px |
| 120 fotos panorámicas de paisaje con cámara 8266×6192 |
| 53 fotos de paisaje 8266×6192 px |
| 137 fotos proyecto Fenología del arroz |
| 26 fotos fuera de proyecto |
820 tomas nuevas y 16 videos y time lapses añadidos al inventario (trabajo del año 2025), estos son los fríos datos burocráticos.
La realidad es mucho más compleja. Empecemos por las 93 fotos de insectos, en realidad estamos hablando de algo más de 10.000 tomas apiladas para poder conseguir detalles de esta calidad. El gorgojo del arroz de la foto de arriba, en realidad, son 50 fotos una sobre otra, ¡claro que se ve nítido! Se ha trabajado mucho para seleccionar “solamente” píxeles “enfocados”.

O este detalle de la textura del ojo y “piel” de esta avispa, que necesitó 814 tomas (con el trabajo que ello conlleva) para lucir asi de natural. En realidad, la mayoría de fotos que se etiquetan como 8266×6192 px, 51 Mpx, han implicado un apilado, para conseguir profundidades de campo de otra forma imposibles.
Otros apuntes con segunda lectura son “90 fotos mosaico árboles y arbustos con cámara 8266×6192 px” o “120 fotos panorámicas de paisaje con cámara 8266×6192 px”. En todas estas fotos concurren dos “detalles”. El primero es que todas son fotos tomadas a natura, “in situ”, todas han implicado desplazamientos, unas pocas en Mallorca, otras se han realizado en salidas, por ejemplo, a tierras de Huesca y a tierras de Teruel. Son el producto de estas salidas que hacemos “a modo de vacaciones” pero que, en realidad, son salidas de trabajo para ampliar archivo. Los olivos de portada pertenecen a este grupo, estos tomados en Mallorca, “desplazamiento fácil”.
El otro “detalle” a considerar es que, como archivo de Fundación, nos interesa acompañar algunas fotos con un valor añadido, que la foto sea ampliable a niveles de decoración, por eso todas estas fotos son montajes de mosaicos que, además, nos aportan ángulos de visión más acordes con los paisajes naturales… ¡Y suman casi todos los píxeles del mosaico!
Al principio os hemos sugerido otro artículo nuestro, el montaje de nuestra sede. Si lo habéis ojeado, habréis visto que hemos decorado las paredes con fotos nuestras, fotos de 4 metros impresas a 300 ppp, calidad de revista, se pueden contar las hojas de los árboles. Para esto es imprescindible que la foto tenga “algo más” de 50 Mpx, el original de la portada de este artículo tiene, en realidad, 30904×20434 píxeles, 631 Mpx.

Otro ejemplo, esta foto, paisaje con árboles, álamos y una morera, tomada en Labuerda, Huesca, y que el original tiene 20×7,4 Kpx, suficiente para llenar la mayoría de paredes, o esta otra, tomada cerca de Cedrillas, en el peirón de Aguanaj, con su chopo cabecero, digna muestra de la llamada “España vaciada”, cuyo original son 28×14 Kpx y donde se aprecia que se trata de un mosaico compuesto por una docena de fotos.

O este otro paisaje, el cauce del río Cinca en Labuerda, Huesca, en el que se intuye un mosaico de 6 tomas y que tiene 23×8 Kpx, otro panorama para llenar paredes.

Como podéis apreciar, el 2025 ha sido un año de trabajo para la Fundación, como suelen serlo todos. Hemos de decir que nosotros “no trabajamos”, la Fundación es la magnificación de una afición de toda la vida, jejeje. En el 2025, el archivo de la Fundación ha sumado 820 registros más, cosa importante, y nosotros acumulamos un año más de experiencia. Además, a raíz de una sugerencia, hemos ampliado con un proyecto dedicado al arroz que alguna utilidad tendrá para el mundo de la hostelería Y hemos hecho tres salidas, a Gerona, a Huesca y a Teruel. ¡No ha sido un mal año… y no nos ha dado tiempo a aburrirnos!
En fin, recordad que, aparte de que nosotros nos divirtamos, ¡qué lo hacemos!, todo este trabajo, toda esta organización, todo este derroche de ideas está destinado a ser compartido, compartidas las fotos, compartidos los archivos, compartidos nuestros conocimientos, compartidas hasta nuestras instalaciones. De verdad que nos lo pasamos bien haciendo lo que hacemos, pero es una lástima que si nuestro trabajo le pueda ser útil a quien sea, no se aproveche… y más lástima es que, por falta de acólitos, los conocimientos de la Fundación puedan acabar desapareciendo.
Dic 25, 2025 | Fundación, Proyectos, Viajes
Cosas que definen a la raza humana son su capacidad de pensar y su capacidad de “conseguir más trabajando menos”. Desde hace cientos de años, está documentada en muchas partes del mundo una técnica para aumentar la producción de los árboles. Haciendo podas severas a una altura que no alcance el ganado (para que no ramonee los brotes) se consigue que, en la zona de poda, crezcan innumerables “chupones”. En tierno, estos brotes proporcionan comida fresca al ganado. Seleccionados los mejores chupones, se pueden dejar crecer y se obtiene una buena madera para construcción, para vigas, para carbón, etc… Es más, si plantamos un árbol de semilla para maderar, para sacar buenas vigas o tablones, pueden ser necesarios más de 20 años, mientras que con estas técnicas, en según que especies y partiendo de un tronco arraigado, se pueden obtener muy buenos resultados en apenas 15 años.
Esta técnica, aquí en España, se llama “trasmocho”, en el norte, o “chopo cabecero” en Aragón, pero es que los italianos aplicaban la misma técnica a las moreras, para producir mucha hoja para los gusanos de seda y le llamaban “a capitozza”, los ingleses “pollarding” o los franceses “têtard”. En Europa esta técnica ha ido decayendo, salvo reavivamientos locales como hacen pueblos de la cuenca del río Alfambra, al NE de Teruel, Aragón, con fiestas a la poda y conservación del chopo cabecero. En cambio en Japón, que tuvieron la misma idea universal de “estrujar la producción arborícola” hace más o menos los mismos siglos, la mantienen más viva, el “daisugui” sigue a la orden del día. Los japoneses parece que tienen más querencia por la madera que los europeos. Incluso, en algún lugar he leído que en África se aplica la misma técnica a los baobabs.


Hay que tener en cuenta que esta técnica, siendo la misma, se aplica a familias de árboles distintos, hayas, robles, castaños, cedros, chopos, etc. y que cada familia tiene su porte propio. Por eso se ven formas tan distintas entre las hayas trasmochas del norte o álamos y chopos cabeceros del río Alfambra. Hayas y robles con los “brazos” más abiertos, álamos y chopos con un “cabezón” de ramas apuntando al cielo.


En el norte, sobre todo, primaba la madera. El norte es verde, abunda el pasto para el ganado, pero necesitaban ingentes cantidades de carbón para su industria y madera para sus necesidades domésticas y de construcción.

En lo que hoy llamamos España vaciada, tierras de cereal, el pasto es más bien escaso y poder recurrir un aporte de “verde” para el ganado, además de la misma aportación para uso doméstico e industrial supongo que se apreciaba en lo que vale. Como curiosidad, la flecha señala el pueblo de Aguilar de Alfambra… ¡algo aislado si que se nota!
Bueno, esta ha sido una semana de vacaciones para nosotros, un pequeño viaje a la tierra del chopo cabecero, para ampliación de nuestro archivo.
En https://fundacionpepbonetcapella.com/galeria/ , nuestro archivo público de la Fundación ya podéis consultar las más de 60 fotos que ha dado el viaje… por si alguna os puede ser de utilidad. 60 fotos no son muchas, pero casi la mitad se pueden ampliar hasta un par de metros, por si queréis decorar “algo”. En las que lo merecen dice “cuantos x cuantos miles de píxels” tienen.