Nov 27, 2025 | Colecciones, Fundación, Viajes
Ya es costumbre que, al año, hacemos algunas salidas, entre vacaciones y trabajo. Salimos por espíritu aventurero, pero siempre con equipo fotográfico, siempre dispuestos a “engordar” el archivo de la Fundación.
Esta vez se nos antojó Ordesa, pero, por cuestiones de agenda, tenía que ser la primera semana de noviembre. Estamos mal acostumbrados, vivir en el paraiso mallorquín nos desconecta de la realidad de la montaña. Buscamos camping en Torla, en Broto, en Fiscal, ¡todos cerrados!, claro, a principios de noviembre ya puede nevar, las tuberías se congelan, los servicios ya no pueden cumplirse en altitudes que se acerquen a los 1000 msnm.
Lo mejor que encontramos fue en Labuerda, el camping “La Peña Montañesa”, en honor al cual ponemos esta foto de portada, Peña Montañesa a la luz de la Luna llena. Un camping a 553 msnm, abierto todo el año porque a esta altitud aun se puede ofrecer servicio, todo y que haga frío.
Nuestro sistema, instalarnos en un camping para tener servicios, y hacer salidas en nuestros trikes de no más de 15 a 20 km, explorando alrededores.

Digamos que esta es la zona de Monte Perdido, vista desde el valle de Pineta.
¡Y esto es el Pirineo en otoño! Interior del Valle de Pineta.

Nuestro interés en este viaje era la otoñada. Poniendo la nota científica (y pedante) al escrito, nuestro interés estaba en los carotenoides y las antocianinas que aparecen al descomponerse la clorofila por falta de luz solar.


Para nosotros estar presente en este espectáculo del Desfiladero de la Inclusa, en el valle de Xistau y ver la caída de la hoja ha sido un auténtico placer. Por descontado que, ya que teníamos coche, aunque residiéramos a unos 50 km por culpa del frío, si que nos acercamos a Ordesa… ¡era obligado!

Esta vista del Circo de Cotatuero y el río Arazas bien valía el viaje. O esta espectacular otoñada en un hayedo.

O, ¿por qué no?, esta otra vista del Arazas con el cauce enrojecido por las hojas caídas.

En realidad solo fueron 6 días hábiles de fotografiar, fotos para el archivo escasas 50 fotos que lo merecieran pero, eso sí, todas fotos de muy alta calidad. En lo que a paisaje se refiere, hace años, desde que nos pasamos a digital y la informática lo permite, casi siempre hacemos fotomontaje. Esto hace que nuestros paisajes suelan ser panorámicos, que abarquen entre 120º y 180º de la realidad, pero es que, al ser fotomontaje de varias fotos, entre 4 y 20 fotos, sumamos la información de cada una de ellas y todas estas fotos que os mostramos, los originales son de más de 25.000 píxeles en anchura, algo interesante para poder usar estas fotos en decoración, al ser posible sacar copias de varios metros de anchura. Por ejemplo la decoración de nuestra casa.
Seguimos siendo especialistas de lo minúsculo, pero una parte de nuestro archivo la dedicamos al entorno natural, al paisaje, al bosque, a sus árboles. Para nosotros, tan importante es el polen, como la flor, como la planta, como el entorno donde crece… ¡todo es naturaleza!
Si este artículo te parece interesante, o te parece interesante lo que pretendemos, estamos a tu disposición… es más, coméntalo con tus amistades porque nuestra filosofía es colaborar con todo el mundo. Nuestra intención, siempre, es unir soluciones a necesidades… en lo que a documentación se refiere, en lo que sabemos hacer.
Sep 28, 2025 | Formación Fotografía, Fundación, Viajes
Esta foto de portada está ligeramente reencuadrada de un macro X1, tomado con Fuji GFX50 de formato medio (sensor 44×33 mm) Estas violetas miden, cada una, alrededor de un centímetro y toda la zona enfocada, la “profundidad de campo”, está sobre unos 4 cm. Los fotógrafos dedicados al macro apreciarán esto en lo que vale.
Años atrás, antes de popularizarse la fotografía digital, en la época de usar película y de disparo “único”, conseguir esta profundidad de campo era ciencia ficción. Exprimíamos nuestros objetivos hasta caer en la difracción por exceso de diafragmado, cambiábamos enfoque por definición… en castellano se dice “saltar de la sartén para caer en las brasas”… Los más afortunados, los “reyes del mambo”, teníamos objetivos descentrables y usábamos técnicas “profeSSionales” (con dos eses) como pueda ser la corrección de Scheimpflug.
Cuando empezó a usarse fotografía digital, antes de que se “inventara” la IA, se crearon programas que son capaces de leer los millones de píxeles que haga falta y saber cuales están enfocados y cuales no. Entonces, sin ninguna inteligencia pero con una capacidad de trabajo de muchísimos millones de operaciones, el programa va “apilando” los píxeles buenos y tirando los malos. Una vez inventada esta maravilla, lo único que hay que hacer es tomar fotos en diferentes planos, que el programa se encargará de crear una foto única… eso si, tardando un tiempo considerable. Como anécdota, el apilado máximo que he realizado, con una micrografía, fue de 1098 tomas de formato medio, 8256×6192 px, con un PC a 2,5 GHz, SO 64 bits y 128 GB de RAM… el programa de apilado tardó más de TRES horas en ejecutarse.
Pues bien, todo esto era para decir que una ligera brisa se puede cargar tantos gigahercios i gigabites en un soplo. El programa de apilado puede comparar todas las fotos que haga falta, con lo grandes que nos de la gana… ¡pero han de ser FOTOS IGUALES! Si una hoja, o pétalo, o lo que sea cambia de posición el programa de apilado no tiene nada para comparar, para el programa son fotos diferentes que superpondrá.

Este es un ejemplo, esta foto, tomada en el mismo sitio, con pocos minutos de diferencia, mismo equipo, mismo trípode, misma técnica, PERO EMPEZÓ LA BRISA DE MEDIA MAÑANA. El apilado se ha vuelto loco, ha perdido sus referencias y repite imágenes ligeramente desplazadas, “movidas”. ¡Y todo esto por una ligera brisa!
Pero no hay mal que por bien no venga, cuando daba por finalizada la sesión, por la brisa, me di cuenta de una curiosidad. En este caso estaba haciendo fotos a Viola arborescens, en la cuneta de una carretera. Nota: siempre dejo la mochila en el arcén, bien visible para prevención a los vehiculos. Por descontado que me preocupo “muy mucho” de no pisar la calzada, noventa kilos de carne contra 2000 kilos de hierro, está claro quién pierde, pero mejor poner a los conductores en sobreaviso.

La curiosidad es que, al pasar un vehículo, cuanto más grande y cuanto más rápido, más viento genera. Cada coche rodando crea una onda de choque de aire, por eso la Ley obliga a dejar el margen de 1,5 metros a los ciclistas, por el peligro de que el soplo los desestabilice y pudieran accidentarse. Entonces me di cuenta que este choque de aire que me llegaba es, en realidad, una onda de choque que se expande… Durante un corto espacio de tiempo, el intenso viento provocado por el vehículo me sacudía, a mi, a la cámara y a mis florecillas, pero pasaba de largo y ¡ésta es la maravilla! Durante unos segundos (suficientes) contenía la brisa. Resulta que si hacéis fotos de natura en las cunetas, los pesados y desagradables coches que ruedan a gran velocidad son vuestros aliados en lo que a brisas inoportunas se refiere.
La foto de portada aprovechó esta curiosidad, es un apilado de 12 tomas, o sea, se hicieron 12 fotos, en este caso separadas 3 mm cada toma, mas la profundidad de campo añadida por cerrar el diafragma a f16 (el objetivo permite hasta f45, pero en f16 no hay ninguna difracción) lo que nos da estos 40 mm de profundidad de campo perfectamente límpia. Avanzaba los 3 mm, esperaba a que pasara un coche (por suerte había tráfico) y en el momento del “rebufo”, en la calma momentánea cuando la brisa se congela, ¡CLICK, FOTO!
Esto solo sirve para fotos de carretera, en la montaña no hay coches que ayuden, ¡pero bien venido sea el truco!
Nuestra divisa, “Documentar y Compartir”. Por descontado que “Documentar” estas violetas, Viola arborescens, y “Compartir” con quien pueda necesitar estas imágenes… Pero hacemos algo más, “Compartimos” nuestros conocimientos. Como Fundación no tenemos secretos, no somos un negocio que debe sacar beneficios y no puede “favorecer” a la competencia, so pena de tener pérdidas. De hecho nosotros, como Fundación altruista que somos, no competimos con nadie, nos podemos permitir, y nos encanta hacerlo, “Compartir” nuestras técnicas.
Nov 9, 2024 | Fundación, Viajes
Fuimos al Montseny, en plan documentación de otoño. Pero nada ha salido bien. En lo estrictamente privado, empezamos con el fallecimiento de un familiar que afectó a uno de los participantes. ¡Mal comienzo!
Eso fue el lunes, 28. El martes empezó el drama de la DANA y, aunque eso fuera en Valencia y nosotros estuviéramos en Cataluña, hemos tenido más lluvias que claros. Piénsese que íbamos a hacer fotos, cámaras, objetivos, etc., nada que se deba mojar.
Además, en Cataluña se están unificando los campings y ya solo abren fines de semana. Nosotros necesitábamos estar toda la semana y, después de intentarlo en cinco campings diferentes, en uno, al sur del macizo, encontramos alojamiento… ¡menos mal!… pero resulta que el paisaje otoñal está al norte.
Entre lluvias y desplazamientos, la campaña ha sido un desastre. Hemos hecho un total de 27 fotos de archivo en una semana.

Cierto que algunas han quedado bien, pero ante la cantidad de problemas que han aparecido, más bien han sido fotos de fortuna, fotos para salir del paso entre chubasco y chubasco.

La parte sur del macizo del Montseny está poblada, básicamente, de encinas y robles. Predomina el bosque mediterráneo, mientras que las fagedas, más espectaculares en otoño, están más al norte. Fotográficamente, el sur es soso.

Por ejemplo, esta fageda yendo hacia Santa Fe, pero con nieblas y lluvia… Está claro que hacer reportaje estaba difícil.

Yendo hacia el Brull, en Coll Formic, hay un pequeño hayedo que, en una tarde sin lluvia, nos permitió algunas fotos.

Lo dicho, esta campaña solo ha rendido “27 fotos de archivo”… Somos de natural optimista, pero las cosas “son como son y vienen como vienen”.
Tampoco tenemos derecho a quejarnos, nuestras campañas anteriores han sido buenas y las que vengan también lo seran.
En fin, seguimos a vuestra disposición en nuestra sede, trabajando en lo que nos gusta. Si os apetece, estáis invitados a café para hablar de foto de natura… incluso, igual podemos ayudaros en vuestros proyectos. Al fin y al cabo, la Fundación está para compartir.
Oct 26, 2024 | Eventos, Formación Fotografía, Fundación, Viajes
Esta foto es del archivo de la Fundación, estamos especializados en macro, pero cuando fotografías una flor milimétrica en un bosque así de precioso, sería del género tonto no llevarte una foto del entorno… Y, como la foto es nuestra, la hemos usado para decorar el despacho de dirección de la Fundación, 3,6×1,2 metros de foto y así nos ha quedado…

En fin, toda la semana que viene, concretamente del 28 al 6 del siguiente, haremos una de nuestras salidas fotográficas. No son estrictamente vacaciones, vamos a trabajar, pero ¡hay vacaciones que no resultan tan divertidas! Eso si, la Fundación, nuestra nueva sede, quedará desatendida unos días.

Hace unos años que ensayamos un sistema que nos está dando un gran rendimiento, nos movemos en furgoneta, de camping en camping. Nos guía nuestra gran colaboradora, Pilar Busquets, magnífica compañera de aventuras. Acampamos y sacamos “los vehículos autónomos”, y eso nos permite movernos distancias considerables por caminos de montaña, explorando grandes espacios, con la cámara a cuestas.
Ahora estamos seleccionando el equipo, llevaremos gran angular, un tele corto para detalles no accesibles y nuestra BONET II, nuestra cámara de campo que permite desde X0,25 hasta X2. Una gama macro que, para hacer “in situ”, es más que correcta y, además, cómoda.
Por descontado que ¡siempre!, una colección de filtros degradados para equilibrar los paisajes. Las diferencias de luz entre cielo y tierra, en un bosque, pueden llegar a 5 y 6 diafragmas y estropear el mejor encuadre. Y ¡siempre! trípode. ¡Somos antiguos! Intentamos tomar nuestras fotos como si no existiera el “potocho”, equilibramos luces y colores en la composición, en la toma. Luego, con una foto totalmente correcta, si hacemos algún mínimo retoque no estamos “salvando” nada, más bien “mejoramos”… El problema (y el trabajazo) de ser “unos clásicos”.
Otra cosa, en una semana podemos movernos más de 200km, recorreremos caminos vecinales, carreteras locales, etc. y, para ello usamos dos tipos de mochila, ambas enganchables a los transportines del trike, tal cual alforjas. La negra de la foto, una mochila Lowepro, específica de fotógrafo y muy buena, llevamos años con ella y como nueva… pero no es impermeable. La roja no es específica, es una alforja normal de Ortlieb, pero es totalmente impermeable y, además, tiene el detallazo de ser reversible: por una cara correas ajustables, tipo mochila, y por la otra los típicos enganches de portabultos de bici. En este viaje llevaré la impermeable, que estamos en otoño y mi equipo fotográfico vale un riñón.
Además, esta vez vamos a rizar el rizo, vamos dos miembros de la Fundación, Tomeu se dedica a técnicas antiguas, ambrotipos, colodión, bromoil, etc. En este viaje, Tomeu solo se quiere traer una cámara estenopeica (un cajón de madera con un agujero de aguja) y hacer fotos de natura “sin óptica”. Es más, “aun” usa película, pero es que además, hace revelados raros. Revela con café instantáneo, hace revelados “desatendidos” de 2 y de 3 horas, altera todas las respuestas de la película, consiguiendo que la película se adapte a sus deseos… ¡y “hace” unos fotones de lujo!
Porque supongo que sabéis la diferencia entre “tirar fotos”, tener que “tirar” media docena por ver si alguna sale bien o si se “tiran” todas a la papelera. Luego está “tomar fotos”, yo mayormente no hago otra cosa, buscar el encuadre que interesa y “tomar” la foto… Y está Tomeu, juega con el encuadre, dosifica la luz, rellena lo que le parece, revela la película alterando sus características y, además, retoca el resultado… ¡foto de fabricación artesanal!

¡Ah! Y Tomeu quiere estrenar un planteamiento nuevo, como que sus fotos estenopeicas son de larga exposición, segundos, hasta minutos, ha pensado “hacer las fotos con sonido”, acompañar a la imagen con los sonidos del bosque mientras dura la exposición.
Lo dicho, nos vamos 9 días de campaña al Montseny, a documentar el otoño catalán, Pilar, Tomeu y yo. No tengo ni idea de qué saldrá, pero, como veis, pueden salir cosas guapas. Con gente como nosotros siempre hay sorpresas.
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Somos, precisamente, una Fundación dedicada a la colaboración gráfica, sea con nuestro archivo, que puedes ojear en la web, sea con nuestras nuevas instalaciones, donde podemos crear fotos de objetos entre 80 y 1 milímetro al tamaño de llenar paredes.