¿CÓMO SE HIZO?

¿CÓMO SE HIZO?

Como es natural, existe la Fundación pública, con sus archivos colgados en nuestra página web, nuestros estatutos, nuestro código ético, nuestros artículos… y existe una parte que, sin ser secreta, no solemos hablar de ella. Esta es la parte del día a día. Por definir, podéis ver, en la web, nuestras fotos, nuestras macros y micros, los reportajes de trasmochos, etc, pero hay proyectos, a veces personales, a veces en colaboración con terceros, que, o bien solo tienen interés para unos pocos, o bien están comprometidos, digamos que son privados.

Otra de las cosas que solo mostramos “de pasada” es nuestra forma de trabajar. No por nada, es que dedicamos mucho tiempo a construir imágenes como esta mosca del vinagre, que abre el artículo, pero lo importante es el resultado, todo el rollo de “hacer” la foto es poco interesante, solo trabajo… ¡Hasta que nuestra Directora de comunicación nos ha dado un toque!

Hace tiempo, en una conversación informal, comenté que lo más importante de nuestra Fundación no era el archivo, eran los más de cuarenta años de experiencia que nos avalan, llegamos, incluso, a publicarlo en un artículo, https://fundacionpepbonetcapella.com/el-futuro-de-la-fundacion/ Esto es lo que nuestra compañera nos ha sugerido “compartir”, acompañar nuestro archivo con el “¿cómo se hizo?” Que el público pueda entender que hacer macro fotografía es algo serio, que es más complejo que sacar fotos con el móvil… De hecho, en nuestro archivo MASTER tenemos una carpeta específica de COMO SE HIZO, donde vamos dejando constancia de algunos “inventos” de atrezzo.

Entonces volvamos a nuestra Drosophila. Hacer una toma con este nivel de definición no consiste en un “clic”. Para los fotógrafos de macro no hace falta explicar mucho, para quien no tiene experiencia si que habrá que hacerlo.

El primer punto empieza mucho antes que la mosca, hay que elegir un equipo que esté a la altura. En nuestro caso, y más pensando que los archivos de la Fundación están destinados a documentación, empezamos con una cámara de formato medio, una Fuji GFX50 de sensor 44×33 mm y 51 Mpx, ¡unos píxeles como baldosas!. Cada foto tiene que ser reproducible en casi cualquier medio, seria un desastre que se pretendiera hacer una carteleria y las fotos no tuvieran calidad suficiente… o que el científico que usara la foto estuviera interesado en un minúsculo detalle para publicar y la foto no diera para el recorte. Con 8000×6000 píxels hay bastantes garantías de calidad.

Teniendo la cámara, hay que elegir objetivo. Hace muchos años, antes de la Fundación, compré un objetivo MACRO para una Mamiya de formato medio… ¡y me decepcionó! No porque fuera mal objetivo, que era muy bueno, me decepcionó por “limitado”. Yo quería macros y macros extremos y el objetivo “comercial” llegaba a “X1”… según la definición de libro ERA MACRO, así, con mayúsculas, pero yo soy más “macro-extremista”.

En aquel momento, y hablo de hace muchos años, de cuando empezó a gestarse el archivo de la Fundación, decidí salir de la zona de confort y aprender lo necesario de óptica para controlar mi equipo. Fue cuando monté mi primer fuelle, con un objetivo PROFESIONAL, un APO SYMMAR 135 para cámara técnica, engorroso de manejar, pero de un nivel de calidad superior.

Lleva Más de treinta años de servicio y sigue al pie del cañón. Con un fuelle de 70 cm este objetivo es el responsable de todos los macros, entre X0,5 y X5. De hecho, más de la mitad del archivo de la Fundación hay que agradecérselo a este objetivo.

Con esta solución dominada, ya “fundacionados”, el X5 nos quedaba corto. Hubo que pensar en ampliar y la solución fue un objetivo Karl Zeiss, un Luminar de 25 mm. Un objetivo con una mínima difracción, con una calidad óptica muy alta y que se podía usar hasta X15 al 100% y hasta X25 con alguna pérdida asumible.

Como se ve en las fotos siguientes, usamos una cámara comercial, una Fuji GFX50R, pero los objetivos, el Apo Symmar y el Luminar, con sus fuelles, son más “dedicados”, incluso más artesanos.

Esto ha sido solo una breve introducción, si queréis profundizar, en nuestro blog, https://fundacionpepbonetcapella.com/blog/, hay al menos diez artículos explicando cómo funcionan nuestras cámaras, incluso cómo las hemos construído.

Y, ahora si, podemos empezar a hablar de la mosquita, se trata de hacer una macro extrema a este bichito

Está claro que “bichito” es textual, pero es que nosotros nos dedicamos a “eso”. La foto que véis, comparada con el ojo de una aguja,  es un recorte de una toma X2, mientras que la foto de portada, con todo el detalle que presenta, es un fotograma entero X15. ¡Y aquí empiezan nuestros problemas!

Exigir tanta calidad y definición tiene un precio. Para evitar la difracción hay que disparar con el diafragma muy abierto, pero esto implica no tener profundidad de campo. Concretamente, el Luminar, ampliado a X15, presenta una profundidad de campo “útil” de 25 micras, aclaro, 0,025 milímetros. Un cabello humano oscila entre 40 y 120 micras, menos campo que el cabello más fino. Para hacernos una idea, con este objetivo y esta ampliación no se puede enfocar toda la cara, no podríamos hacerle a la mosca una foto de DNI.

¡Menos mal que la tecnología nos ayuda! La única solución práctica proviene de la tecnología digital. Las fotos las tomamos en digital porque existen programas de apilado, capaces de identificar los píxeles enfocados de los que no lo están y hacer un montaje, solamente con píxeles enfocados. Para el tamaño de la mosca, algo más de 2 milímetros, con 66 planos separados 0,025 mm pudimos cubrir todo el volumen. En las cuatro fotos anteriores (cogidas al azar entre las 66) se ve perfectamente que una enfoca en una rodilla, otra en las piernas, otra en parte del ojo y cuerpo y la última en pelos de la cabeza y ala. En realidad cada una de las 66 definía unos puntos bien concretos, separados unos de los otros por 25 micras. Primer problema, ¡prueba superada!

Actualmente la calidad de referencia universal es el móvil, esa foto automática que nosotros no controlamos… ¡y que sale muy bien! Nada que objetar, para guardar un recuerdo de los niños o de la abuela y verlo en el móvil sobra calidad y precisión. Pero si esta foto está destinada a un biólogo que investiga sobre vete tú a saber qué, la medida exacta de los micro pelos o la exactitud del color son importantes. En este caso cada una de las fotos debe tomarse en RAW. El RAW no es mejor que nada, de hecho es un engorro porque hay que “revelar” cada una de las fotos, da trabajo. Su única ventaja es que es auténtico, el RAW es, exactamente, lo que ha tomado la cámara, con todos los errores de luz y color que puedan haber sucedido. TODAS las cámaras presentan sus fotos “procesadas”, en TIFF o JPG. Internamente llevan un programa automático que reajusta luces, colores y contrastes para dar una imagen nítida y agradable. Otra vez nada que objetar si solo nos interesa la estética de la foto… pero podría ser una foto irreal, podría tener modificaciones, según le plazca al programa de la cámara… ¡y engañaríamos al investigador!

Entonces las 4 fotos de muestra, en realidad las 66 del trabajo, se tomaron en RAW y se procesaron una a una para ajustarlas, lo mejor posible, a la realidad. Las diferencias son mínimas, puesto que la toma ya se hace controlada, con la luz adecuada y con la iluminación precisa, pero este trabajo de revelado de las 66 fotos garantiza una mayor precisión en color, contraste y foco.

Y, ya con un archivo TIFF de las 66 fotos, siempre de 16 bits para que no se pierda ningún matiz en ninguna de las fotos, el programa de apilado puede hacer su trabajo, crear la foto de la izquierda de las dos de abajo, con un foco exquisito en “toda la mosca”.

Si nos fijamos, tomando el gris del fondo de referencia, la foto tiene una ligera dominante, entre rojo y magenta, poca pero se nota. Además, la mosca, manteniendo sus costumbres, estaba sucia. Entonces, el último paso consiste en “poner la foto bonita”, lo que hace cualquier cámara “de oficio”, pero sobre una imagen lo más real posible. Con un programa de tratamiento de imagen quitamos todas las pelusas, motas y otras suciedades, ajustamos el color, exactamente al gris neutro y, ya que estamos, ajustamos luces y contrastes para que la mosca se vea “límpia”.

Todo este proceso, “hacer” la foto de la mosquita, nos ha ocupado una mañana, tres o cuatro horas de trabajo, entre montar el set, iluminarlo, hacer las 66 fotos, revelar los RAWs, apilar los TIFF resultantes, corregir los errores de apilado (que haberlos “haylos”) y limpiar porquerías y ajustar luces y contrastes. Ahora que hemos terminado de “hacer” la foto, ya la podemos convertir a 8 bits y ya podemos compartirla con vosotros o emplearla en este artículo.

Y si, prácticamente TODAS las fotos que podáis ver del archivo de la Fundación han seguido este proceso. Por ejemplo la foto de la mosca, comparada con la aguja, en realidad son 10 tomas y se ha hecho única y exclusivamente para este artículo. También hacemos microscopía, fotos X20 y X50 que, algún día, pondremos en otro artículo como este. La diferencia básica está en la profundidad de campo, que cae de 25 micras a una micra escasa, ¡25 veces menos profundidad de campo! Pero bueno, como escribe Michael Ende en su “Historia Interminable”, esta es otra historia para contar en otro momento.

“ESTO” es lo que os ofrecemos cuando la Fundación os ofrece colaboración. Por eso hemos llegado a la concusión que lo más importante de la Fundación no es su archivo, todo y ser una joya. Lo importante es que, a estas alturas, todas estas técnicas que os hemos contado las dominamos y nuestra ilusión es legarlas a la humanidad… decimos esto porque no tenemos ningún inconveniente en enseñar a quien quiera aprender… Y, si le ha gustado, ¡cuénteselo  a sus amigos!

 

EJECUCIÓN DE PROYECTOS EN LA FUNDACIÓN

EJECUCIÓN DE PROYECTOS EN LA FUNDACIÓN

No es la primera vez que lo contamos, la Fundación proviene de una vida de pasión por la foto de natura. Eso de arrastarnos por el suelo campestre es, en nosotros, una constante.

Como anécdota, hace años “di un susto” al insigne Dr. Carles Amengual i Vicens, en el camino viejo de Lluc. Yo, totalmente estirado en el suelo (haciendo la foto de una florecilla) y él, doctor en medicina, a distancia, caminando, se imaginó una persona herida, un desmayo, un infarto, ¡y llegó corriendo!… Al ver al “fotógrafo”, ¡casi me pega! (ya éramos amigos antes y lo seguimos siendo)

Pero es que estas florecillas, este endemismo nuestro es, en realidad, una planta de pocos centímetros y, para sacar una foto decente, “hay que arrastrarse”, ¡no queda otra!.

Esta es la parte romántica de la Fundación, ¡y la seguimos practicando!

Desde que “institucionalizamos” nuestras fotos, han aparecido otros tipos de trabajos. Lo que nosotros llamamos “PROYECTOS”. Siguen siendo fotos de natura, no tenemos demasiado interés en otras temáticas, pero tema y enfoque nos lo sugieren personas ajenas a la Fundación, normalmente para alguna aplicación “de su interés”, temas que, muy probablemente, ni se nos hubieran ocurrido.

Estos proyectos siempre salen, en primer lugar, de que se nos llena la boca ofreciéndolos y, además, que siempre presumimos de nuestras macros espectaculares y hay quien se encandila con ello.

En esta línea, hace unos años, un coleccionista de arenas tuvo “su” idea de crear un archivo fotográfico. A nosotros nos encantó la idea, sobre todo cuando pasamos los granos de arena a macro extremo… ¡parecían las rocas del rompeolas de cualquier puerto!

Estas “rocas”, estos “pedruscos” que invitan a buscar cangrejos entre ellos, los más grandes de las fotos, no llegan a un milímetro. Esto es lo que más nos impactó de este proyecto, como los mundos microscópicos nos sorprenden. Está claro que, probablemente, nunca se nos hubiera ocurrido que la arena era un modelo tan fotogénico.

En otra ocasión, un viticultor nos mostró sus instalaciones, viñas, prensas, fermentadores, bodega y nos dijo que “si queríamos hacer alguna foto”. El comentario lo hizo en la viña, en el mes de marzo, y, por casualidad, nos señaló un sarmiento podado, en argot un dedo, del que salía una gota de ¿agua?. Cosa normal para él, dijo que ya venía el buen tiempo, que la viña empezaba a “llorar”. A nosotros lo del “llorar” no nos sonó de nada, entonces el viticultor nos explicó que la planta empezaba a mover savia, después del invierno.

Ser un apasionado de algo, de lo que sea, arenas, vino, fotos de natura, etc., implica ser curioso y que te cuenten que “la viña llora” dio lugar a un proyecto que duró varios meses. En este otro artículo nuestro, https://fundacionpepbonetcapella.com/la-vina-llora-que-tendra-la-vina/, podéis ver, escrito y con fotos, lo que nos impresionó por lo novedoso.

Pero es que la curiosidad nos llevó a hacer 16 visitas fotográficas a la viña, entre marzo y agosto. Siempre en plan “artillero”, cargados como mulas, cámaras, trípodes, fuelles de macro, reflectores, etc… Vamos, mejor tratada la viña que una vedette. Por descontado que hicimos las fotos de rigor, lo que, quien más quien menos haría, cepas, hojas, racimos, etc. pero aprovechamos detalles de nuestra especialidad, como hacerle fotos a flores y hasta a polen. Este fue nuestro primer seguimiento de la fenología de una planta, la Vitis vinifera. De todas estas visitas hay un archivo de unas 500 fotos.

Esta es nuestra idea de “proyecto”, alguien que siente pasión por “vete tú a saber qué” nos habla de “sus” pasiones, incluso nos sugiere, o directamente nos pide, que le encantaría tener una foto de “algo de lo suyo” y nosotros, en la Fundación, empezamos a maquinar imágenes, en la mayoría de casos realmente empezamos a “estudiar”, porque si un apasionado te cuenta lo de la viña, de entrada nosotros somos legos en el tema. El que te cuenta, de lo suyo lo sabe todo, el viticultor sabe desde cultivar hasta fermentar y envejecer buenos caldos (cosa que nosotros no sabemos) pero traducir su pasión en imágenes ni siquiera se le ha pasado por la cabeza. Nosotros, sin embargo, no tenemos ni idea de que imágenes pueden ser definitorias, no que no sepamos hacer fotos, resulta que al no conocer el proceso no tenemos ni idea de qué fotografiar… Por eso, casi todos los proyectos empiezan estudiando.

También hay casos en los que un doctor en biología nos ha pedido una foto de las macro esporas de Isoetes histrix e Isoetes duriei, para la publicación de un artículo. Ambas plantas constan en el archivo de la Fundación.

En este caso ni estudiar ni crear, el pedido era muy concreto, las dos fotos que veis.

Ahora ha vuelto a suceder. Nuestra secretaria tiene amplia relación con el mundo de la hostelería y la restauración (por su trabajo, que los cargos en las fundaciones no se remuneran)

Hablando de promocionar el arroz, salió que, a las clásicas imágenes de paellas y risottos, se las podría complementar con imágenes de producto, aprovechando nuestra especialidad en macro fotografía. Otra idea sugerida por gente ajena a la Fundación, pero que nos ha parecido magnífica.

Hay que entender que la Fundación nace de una afición, no de la creación de una empresa productiva. Nosotros, yo, siempre hemos “jugado” a hacer fotos, el “rendimiento” no es nuestro punto fuerte. Por eso, a una sugerencia de hacer “unas fotos de producto”, hemos respondido exageradamente programando un reportaje de la fenología del arroz. Es que el seguimiento de la viña nos resultó muy divertido, muy en nuestro estilo de hacer fotos para disfrutar. Evidentemente, si lo hiciéramos para ganarnos la vida no sería rentable pero, como contrapartida, quedan archivos muy interesantes para la posteridad.

Hemos empezado por contactar con agricultores del arroz. En Mallorca, en Sa Pobla, donde hay una albufera, donde hay tierras anegadas, se cultiva arroz desde hace generaciones. Llegó a haber más de treinta agricultores dedicados a ello, hoy creo que solo quedan cinco o seis, pero se sigue sembrando Oryza sativa var. Bombeta, casi casi para consumo local. D. Juan Campets nos mostró sus tierras, la maquinaria para descascarillar y pulir el grano, y colaboró ampliamente en eso que tenemos que hacer en cada proyecto, “aprender, estudiar”. Además, nos regaló un puñado de semillas para suavizar nuestro trabajo de documentadores.

Ya en casa, hemos empezado el proyecto. Lo primero hacer una “plantación” en el balcón.

Esta “plantación” nos ayudará mucho a documentar pequeños detalles del tallo, hojas, espigas, flores, etc. Muchos de esos detalles se observan de un día para otro y esto representaría un montón de viajes a los campos de producción (100 km cada viaje) Gracias a esto tendremos novedades cada mañana, “en nuestra sede”. Total, vamos a la Fundación todos los días. Esto lo aprendimos en la viña, que nos costó 50 km cada viaje y que, a veces, puedes llegar “temprano o demasiado tarde” a la foto.

Una vez asegurada la “plantación” solo queda esperar unos meses, hasta que la planta presente novedades interesantes… aquella frase tan sumamente pausada de “ver crecer la hierba”.

Nosotros no tenemos tanta paciencia, ya hemos empezado a documentar el grano y hemos empezado una germinación de laboratorio para ir creando archivo… que de este archivo, esperamos, saldrán las fotos para restauradores.

Nuestra postura tiene un punto interesante, no solo aportamos una visión estética, también, obligados por haber tenido que estudiar acerca de nuestro modelo, podemos aportar detalles científicos o técnicos, información útil al usuario que, hablando de paellas, nunca hubiera salido en la conversación.

Documentar la fenología de una planta consiste en eso, en crear documentos de todo lo que le acontece a la planta para crecer y reproducirse. Mostrar que el grano tiene germen para poderse reproducir. Germen que nunca veremos en el paquete de arroz del súper, puesto que se cae con el descascarillado y el pulido.

Esto que os hemos mostrado son los primeros días de trabajo de un proyecto que durará unos seis meses. En estos pocos días el archivo ya tiene treinta fotos, dentro de unos meses ya serán cientos. Esta es nuestra forma de enfocar una “Documentación”.

De este archivo, seguramente unas pocas fotos serán útiles a los restauradores, pero es que la Fundación está abierta a quién la necesite. En el archivo habrá fotos útiles a científicos, a comunicadores, quizá a agricultores, etc. Nuestra intención es hacer una documentación, lo más exhaustiva posible, de un acontecimiento como es la vida de una planta de arroz y legarlo a la posteridad.

Y, ya hablando de posteridades, cambiando el tema de este artículo por otro, importantísimo para nosotros, a fuer de ser pesados, os rogamos que leais y difundais este otro artículo nuestro en el que “analizamos la posteridad”, nuestra posteridad. https://fundacionpepbonetcapella.com/el-futuro-de-la-fundacion/. Gracias.

Fdo. Pep Bonet Capellà, fundador. 

 

 

 

RESUMEN DE UN AÑO DE TRABAJO

RESUMEN DE UN AÑO DE TRABAJO

 

Este año 2024, a pesar de no haber “engordado” demasiado los archivos de la Fundación, va a ser, para nosotros, uno de los años de mayor rendimiento… ¡Hemos montado nuestra sede física!

​Vayamos por partes, empecemos por el trabajo fotográfico de todo un año. Después de revisar nuestros archivos, vemos que se han incrementado con un total de 289 fotos. Según “San Google (los Dioses nos lo conserven)”, en 2024 ha habido unos 254 días hábiles. Sale a algo más de una foto al día, ¡no es un trabajo agotador! De todas formas, si miramos foto a foto, sí que nos hemos ganado “el pan” (jajaja, somos ONG, Fundación sin ánimo de lucro, nuestro “sueldo” es la satisfacción del trabajo bien hecho). Analicemos un poco qué hemos hecho.

 

 

 

​Tenemos los paisajes, por ejemplo. A pesar de que usamos una cámara de 51Mp, a nosotros no nos basta, de hecho lo que no nos gusta es el encuadre encorsetado de una foto rectangular. Ya hemos mostrado más de una vez paisajes construidos con un mosaico de varias tomas, entre 4 y 20, que, según nuestros gustos, mejora la sensación de panorama, a la vez que nos deja un encuadre algo anárquico, por ejemplo este rincón del hayedo de Coll Formic, en Montseny. Esta foto, como quien no quiere la cosa, es un montaje de 15 tomas de 51Mp. Descontando superposiciones, el original “pesa” 29095×19160 píxeles.

O estos plátanos de sombra, en la carretera de Puigpunyent en Mallorca, que no recuerdo si son 15 o 18 tomas, pero que el original “pesa” 39224×14428 píxeles.

 

 

​Hablamos de fotos que quedan preciosas llenando paredes enteras, fotos que permiten reencuadres “a lo largo y a lo ancho” sin que se pierda la calidad. Dicho de otra manera, “solo” hemos archivado 56 paisajes en todo el año, pero si empezamos a multiplicar cada una de ellas por los mosaicos que las componen, solo en paisajes ya nos vamos a bastantes cientos de fotos, muchos miles de megabytes, desplazarse, hacer las tomas, los revelados RAW, los montajes del mosaico, casar luces y retoques… Solo con los paisajes ya se justifican bastantes horas de trabajo… ¡al menos el almuerzo!, jajaja

Otro tema al que hemos empezado a dedicar esfuerzos es el mundo de la entomología. Siempre habíamos sido de botánica, nos especializábamos en frutos y semillas, hasta haber publicado un libro en el año 2021, “DIÁSPORAS. Frutos y semillas de la flora Balear. DISPERSIÓN”, pero nos gusta variar. Nuestro espíritu anárquico nos permite ir probando nuevos retos, y los “bichitos” tienen un atractivo especial.

           

 

​Tampoco nos hemos “matado” con los bichos, un total de 141 fotos archivadas. Pero volvamos a mirar, la mosquita tan nítida y bien enfocada que parece un dibujo, con tanta profundidad de campo, es el resultado de apilarlo mejor de 70 tomas y el microscópico halterio, al que se le ve la textura de unas 0,5 micras, necesitó 665 tomas. Son horas tomando fotos, horas convirtiendo RAW’s  y horas apilando y retocando. Digamos que empezamos a ser rentables, estas 141 fotos pueden representar cerca de 10.000 disparos.

​Siguiendo estas pautas, el año 2024 ha aportado, según archivos, las citadas 289 fotos nuevas a nuestra GALERIA. Estamos orgullosos, pero no solo de eso (aunque sí presumimos)

Nuestro mayor logro, en 2024, ha sido poder montar una sede abierta a visitas (antes trabajábamos “en un trastero”) Durante años lo que hoy es Fundación fue un pequeño laboratorio/estudio personal. Por descontado que todo el mundo era bienvenido, pero todo residía en una habitación con 6m2 libres, abarrotada de estanterías con dos sillas y una mesa, ¡comodidad cero! Cuando hablo de este pasado me crezco, porque en esta poca comodidad se ha gestado la mayoría de nuestro archivo y todo lo que se hizo en aquel cuartito son los cimientos de nuestra actual Fundación, ¡da para presumir!

​No me haré pesado repitiendo cosas que ya hemos publicado, un primer artículo cuando empezamos el montaje, https://fundacionpepbonetcapella.com/sedesocial/, y luego, cuando estuvo listo, este otro artículo, ​https://fundacionpepbonetcapella.com/sede-habemus/.

A pesar de todo, no me resisto a repetir una foto del actual despacho de dirección (que se ve en los artículos citados), más que nada para que se aprecie para que sirve un paisaje montado de un mosaico, cuando se quieren decorar 4 metros de pared con un vinilo, impreso a 300dpi.

 

 

​Y, ¿para qué queríamos una sede? Nuestros 6m2 han crecido a unos 70m2. La mesa y las dos sillas poco hospitalarias se han convertido en 5 mesas de trabajo y asiento para 15 personas. Las cámaras que vibraban y que a veces dejaban fotos “movidas”, están perfectamente asentadas y hacen las mismas fotos que antes, pero con muchísima más comodidad, ya no tenemos alargadores por los suelos para enchufar las luces. Incluso, como excelente aporte de nuestra Secretaria y decoradora de la sede, hay cafetera porque, textual, “una fundación sin cafetera, ni es fundación ni es nada”. 

​Todo este esfuerzo proviene de que nuestra intención con la Fundación nunca ha sido la de crear un almacén de imágenes, nuestra divisa es “DOCUMENTAR Y COMPARTIR”, en presente y activamente. Cierto que compartimos nuestra GALERÍA, pero este archivo debe ser un “archivo vivo”, debe crecer, en lo que nos apetezca a nosotros y en lo que podamos colaborar con los demás.Parte de las cosas que hacemos han sido en proyectos ajenos, como documentar una colección de arenas o hacer un seguimiento del crecimiento de una viña o, como fue en su día un proyecto nuestro, recoger varios miles de fotos de frutos y semillas de plantas de las Baleares.

​Por eso necesitábamos más espacio, necesitábamos “caber”. Si queremos una Fundación viva, debe haber gente que continue el legado cultural que representa. No solo un archivo físico, hemos de formar acólitos, enseñando todas nuestras técnicas. La Fundación no es “un secreto bien guardado”, antes al contrario, después de toda una vida de educador, la Fundación está para repartir, para difundir conocimientos, para compartir una vida de experiencia fotográfica que ha terminado especializada en macro y micro fotografía.

​Para nosotros era importante poder impartir formaciones, no montar un instituto o una academia, esto existe y parece que funciona bien. Nuestra intención es, a estas personas, probablemente ya fotógrafos, que tengan el gusanillo de especializarse, enseñarles todo lo que sabemos. Incluso si alguien va más allá, se obsesiona con la macro y la micro y, por lo que sea, no tiene instalaciones adecuadas, poderle integrar en nuestra organización y, si ha lugar, admitirle como continuador del legado cultural de la Fundación. Una Fundación viva exige que, aunque las personas somos finitas, no lo sea la finalidad que nos sostiene. Una Fundación viva exige continuadores.

​Por eso, amigo lector, amiga lectora, si ves algo en nuestra Fundación que te interesa, sean nuestros conocimientos, nuestros archivos o nuestras instalaciones, bien porque eres investigador y nuestras fotos mejorarían tus trabajos, bien porque estás interesado en nuestras técnicas o bien porque eres comunicador y, ya se sabe, “una imagen vale más que mil palabras”, contáctanos.Quizá, en nuestro archivo, tenemos esta foto que necesitas o, incluso mejor, tenemos la capacidad técnica e intelectual de “DOCUMENTAR” a medida, de hacer estas fotos que aun no se le han ocurrido a nadie.

Incluso si comercias con imágenes, nosotros no comerciamos, no somos un banco de imagen, somos una Fundación sin ánimo de lucro, pero necesitamos cubrir gastos de funcionamiento e inversiones en instrumental. Seguro que podemos establecer colaboraciones entre Empresa y Fundación, ventajosas por ambas partes. En nuestra web, “fundacionpepbonetcapella.com”, está toda nuestra información, quienes somos, qué hacemos, dónde estamos y como contactarnos. Para nosotros será un placer.

¡SEDE HABEMUS!

¡SEDE HABEMUS!

En algunas ocasiones hemos mencionado que estuvimos a punto de comprar una iglesia desacralizada en un pueblo de Mallorca… “de cuyo nombre no queríamos acordarnos”… para montar la sede de la Fundación. Ya comentamos el tema en nuestro último artículo, https://fundacionpepbonetcapella.com/sedesocial/

No funcionó, más que nada porque la alcaldía, más que ayudar, puso pegas. Mucha legislación para “asustar nuestro proyecto” y, sin embargo, les parecía excelente que, al ser un proyecto social, una fundación, el pueblo tendría un servicio más… En la alcaldía del pueblo deolvidado nombre no tenían nada claro lo del “quid pro quo”. En fin, si fuéramos más mercantilistas, ahora hablaríamos de los gastos que nos generó la fallida idea, de dinero tirado.

En lugar de eso, recordaremos, con cariño, algunas de las cosas que llegamos a soñar.

​Como buena iglesia que había sido, tenía una sala diáfana de 100m2, quedaba perfecta para un doble uso, mesas movibles con los equipos de trabajo y reconvertible a sala de cursos y conferencias, ¡con la sólida tarima de lo que fue el altar!

​La puerta que se ve es la entrada de la calle, con un cerramiento y una segunda puerta cristalera, en el sotacoro, quedaba perfecta una recepción. Arriba, en el coro se instalaba el despacho de dirección, dominando el cotarro. El resto de la sala iba a ser La Fundación.

​Había más detalles proyectados, por ejemplo estanterías de madera hasta el techo, algunas con control de humedad para archivo seguro de material fotográfico antiguo, no digital, proyector de video, ventilador central de varios metros de diámetro, etc. Pero demos por cerrado el sueño y volvamos a la realidad.

​Miramos más locales, pero los precios, comparados con una iglesia declarada como “edificio de servicios”, eran desorbitados… ¡y no tenían tanto glamour! Total, que decidimos habilitar el lugar donde reside la Fundación desde sus inicios, es más pequeño, no podremos hacer actividades multitudinarias, no tenemos un rosetón que nos aporte “luces divinas”, nos abstendremos de montar recepción, vamos, que nos quedamos con algo menos de la mitad de espacio que en la iglesia, ¡PERO LA ILUSIÓN ES LA MISMA!

​Una vez decidido, empezamos por vaciar la zona a “fundacionar”, hubo que hacer una mínima obra, electricidad, pintura y amueblar. A decir verdad, nos ha salido muchísimo más económico lo actual que el proyecto iglesia. Para empezar, la iglesia era a comprar y, como se intuye en las fotos, había que sanear la construcción, revisar cubiertas, bastante albañilería, fontanería y electricidad, algunas vigas a cambiar, era la iglesia y la rectoría. Iba a ser un importante desembolso que nos aterraba.

​En el proyecto actual, con un poco de pintura, unos enchufes y algo de cable ha quedado todo resuelto… y los muebles había que comprarlos, tanto aquí como allí… es más, allí había más m2, más muebles.

​Y, ¡por fin!, ha llegado el día, todos los enchufes puestos, las paredes pintadas y decoradas, los accesorios de cafetería recibidos, un montón de cacharritos clasificados en cajas, las cámaras ubicadas, fundas protectoras para todo el instrumental, luces puestas, un monitor para apoyar conferencias con imágenes, sillas para todas las visitas, etc… ¿Qué más se puede pedir?

La mesa de comedor donde estaban las cámaras y un cuartito atestado con apenas 6 m2 para una mesa y un ordenador se han convertido en estas dos mesas (en realidad 3, que la BONET I tiene mesa propia) con toda la amplitud que se ve en la foto. No diré que “por fin se puede trabajar” porque ya trabajaba, pero ¡qué agradable! ir sobrado de espacio, tener todo instalado y operativo. Es cierto que cursos y conferencias “deberán caber” en este espacio, ¡nada que ver con la iglesia! El sentido común nos dice que nuestras reuniones sociales quedan relegadas a 8-10 personas y que, además, habrá que hacerlas sentados en las mesas de trabajo, en las mesas donde residirá el equipo. Es un inconveniente, pero es lo que tenemos… ¡Aun soñamos con la existencia de un mecenas que lo resuelva!

​El resto de esta habitación lo hemos convertido en “el rincón de pensar”, no para castigar a nadie, sino para intercambiar ideas delante de un café, cosa que siempre da buen resultado.

​No recuerdo en que ocasión comenté que mi formación es autodidacta, pero no de generación espontánea. Lo poco que sé ha salido de leer mucho y de escuchar atentamente a los que saben más que yo. En “el rincón de pensar”, además de frigo, microondas y cafetera para las flaquezas terrenales, he reunido la mayor parte de la bibliografía que me ha ayudado a formarme… Que los “pensadores” aclaren sus ideas mientras se relajan.

​En fin, hemos montado una sala de trabajo, físico y mental.

Y, parafraseando a Tolkien y sus anillos, dos espacios para producir documentos y un espacio para controlarlos a todos. Aparte hemos montado un despacho de dirección, con zona de reuniones para programar futuras campañas, donde montar nuestras tormentas de ideas para ambiciosos proyectos. El eterno niño que llevo dentro me hace soñar con que la Fundación llegue algún día a ser como el estudio de Sir David Attenborough, ¡mi héroe!

​Sueños aparte, El equipo de la Fundación está muy volcado en nuestros fines, gozamos haciendo lo que hacemos y somos felices de compartirlo. Nuestra máxima aspiración es que vosotros, lectores, seguidores o conocedores de nuestra Fundación os deis por aludidos y useis tanto nuestras instalaciones como nuestro saber, sea para aprovechar nuestro archivo, sea para crear material gráfico a medida de vuestros proyectos, sea para mejorar vuestra formación en el tema de imagen. Incluso, si no necesitais nada de eso para vosotros, dadle difusión, contádselo a vuestros amigos… uno nunca sabe lo mucho que puede ayudar saber “donde encontrar ayuda”, valga la redundancia.

​En realidad estos son los objetivos de “fundacionpepbonetcapella.com”, nuestros objetivos. Los podeis consultar en nuestra web o, también, ahora ya podéis visitarnos en nuestro domicilio, C/ Antich, 6-4º-A de Palma. O si es solo una consulta, llamarnos a los teléfonos que aparecen  en nuestra web. Siempre a vuestra disposición.