Ene 15, 2026 | Fundación, Viajes
Como es sabido, nuestra Fundación se dedica a la documentación fotográfica de temas de natura. Empezamos, antes de ser fundación, con fotos botánicas, flores, por descontado, y frutos y semillas. Si que documentábamos la planta, pero a lo que dedicábamos más tiempo era a los detalles, a macro fotografías de las citadas flores, frutos y semillas. De esta primera época nació este libro.

Esto fue allá abril de 2022, por aquella época los árboles, siendo natura, no nos llamaban la atención hasta que alguien nos pidió fotos “de árboles” y nos dimos cuenta de una carencia… De ahí que abramos este artículo con esta foto de olivos mallorquines.
Actualmente, la Fundación mantiene cuatro temas FUNDAMENTALES, “Árboles y Arbustos”, “Vegetales” (referido a plantas menores), “insectos” y “Paisajes”. Nuestra clasificación es algo más extensa, incluye zoología en general, algo de geología, hay un apartado de videos y time lapses, tenemos algunos proyectos puntuales, incluso registramos “fotos fuera de proyecto”, como cajón de sastre, y nos documentamos a nosotros mismos con un archivo de “documentación fotográfica” donde clasificamos desde “fotos haciendo fotos” al “como se hizo”, detalles de colocación de insectos, fotos históricas de la Fundación, seguimientos de nuestras construcciones, etc.
Vamos, que archivamos y clasificamos prácticamente todo lo que hacemos, en beneficio de la posteridad y de quien vaya a continuar nuestra obra, pero LOS ARCHIVOS DE LA FUNDACIÓN, los archivos que mostramos en nuestra galería pública, en muestras reducidas para protegerlas, básicamente son los cuatro fundamentales, es donde el público puede ver los resultados de nuestro trabajo diario.
Entonces, ¿a qué nos hemos dedicado durante el 2025? En el 2024 montamos nuestra sede, en nuestro blog podéis leer el artículo https://fundacionpepbonetcapella.com/sede-habemus/, de octubre del mismo año y, a partir de ahí, hemos disfrutado de trabajar.
En el registro de inventario de la Fundación, como trabajo registrado del año, se incluyen estos apuntes

| 93 fotos insectos 8266×6162 px |
| 16 videos y time lapses 4K |
| 251 fotos botánica 8266×6192 px |
| 8 fotos arenas 8266×6192 px |
| 42 fotos árboles y arbustos 8266×6192 px |
| 90 fotos mosaico árboles y arbustos con cámara 8266×6192 px |
| 120 fotos panorámicas de paisaje con cámara 8266×6192 |
| 53 fotos de paisaje 8266×6192 px |
| 137 fotos proyecto Fenología del arroz |
| 26 fotos fuera de proyecto |
820 tomas nuevas y 16 videos y time lapses añadidos al inventario (trabajo del año 2025), estos son los fríos datos burocráticos.
La realidad es mucho más compleja. Empecemos por las 93 fotos de insectos, en realidad estamos hablando de algo más de 10.000 tomas apiladas para poder conseguir detalles de esta calidad. El gorgojo del arroz de la foto de arriba, en realidad, son 50 fotos una sobre otra, ¡claro que se ve nítido! Se ha trabajado mucho para seleccionar “solamente” píxeles “enfocados”.

O este detalle de la textura del ojo y “piel” de esta avispa, que necesitó 814 tomas (con el trabajo que ello conlleva) para lucir asi de natural. En realidad, la mayoría de fotos que se etiquetan como 8266×6192 px, 51 Mpx, han implicado un apilado, para conseguir profundidades de campo de otra forma imposibles.
Otros apuntes con segunda lectura son “90 fotos mosaico árboles y arbustos con cámara 8266×6192 px” o “120 fotos panorámicas de paisaje con cámara 8266×6192 px”. En todas estas fotos concurren dos “detalles”. El primero es que todas son fotos tomadas a natura, “in situ”, todas han implicado desplazamientos, unas pocas en Mallorca, otras se han realizado en salidas, por ejemplo, a tierras de Huesca y a tierras de Teruel. Son el producto de estas salidas que hacemos “a modo de vacaciones” pero que, en realidad, son salidas de trabajo para ampliar archivo. Los olivos de portada pertenecen a este grupo, estos tomados en Mallorca, “desplazamiento fácil”.
El otro “detalle” a considerar es que, como archivo de Fundación, nos interesa acompañar algunas fotos con un valor añadido, que la foto sea ampliable a niveles de decoración, por eso todas estas fotos son montajes de mosaicos que, además, nos aportan ángulos de visión más acordes con los paisajes naturales… ¡Y suman casi todos los píxeles del mosaico!
Al principio os hemos sugerido otro artículo nuestro, el montaje de nuestra sede. Si lo habéis ojeado, habréis visto que hemos decorado las paredes con fotos nuestras, fotos de 4 metros impresas a 300 ppp, calidad de revista, se pueden contar las hojas de los árboles. Para esto es imprescindible que la foto tenga “algo más” de 50 Mpx, el original de la portada de este artículo tiene, en realidad, 30904×20434 píxeles, 631 Mpx.

Otro ejemplo, esta foto, paisaje con árboles, álamos y una morera, tomada en Labuerda, Huesca, y que el original tiene 20×7,4 Kpx, suficiente para llenar la mayoría de paredes, o esta otra, tomada cerca de Cedrillas, en el peirón de Aguanaj, con su chopo cabecero, digna muestra de la llamada “España vaciada”, cuyo original son 28×14 Kpx y donde se aprecia que se trata de un mosaico compuesto por una docena de fotos.

O este otro paisaje, el cauce del río Cinca en Labuerda, Huesca, en el que se intuye un mosaico de 6 tomas y que tiene 23×8 Kpx, otro panorama para llenar paredes.

Como podéis apreciar, el 2025 ha sido un año de trabajo para la Fundación, como suelen serlo todos. Hemos de decir que nosotros “no trabajamos”, la Fundación es la magnificación de una afición de toda la vida, jejeje. En el 2025, el archivo de la Fundación ha sumado 820 registros más, cosa importante, y nosotros acumulamos un año más de experiencia. Además, a raíz de una sugerencia, hemos ampliado con un proyecto dedicado al arroz que alguna utilidad tendrá para el mundo de la hostelería Y hemos hecho tres salidas, a Gerona, a Huesca y a Teruel. ¡No ha sido un mal año… y no nos ha dado tiempo a aburrirnos!
En fin, recordad que, aparte de que nosotros nos divirtamos, ¡qué lo hacemos!, todo este trabajo, toda esta organización, todo este derroche de ideas está destinado a ser compartido, compartidas las fotos, compartidos los archivos, compartidos nuestros conocimientos, compartidas hasta nuestras instalaciones. De verdad que nos lo pasamos bien haciendo lo que hacemos, pero es una lástima que si nuestro trabajo le pueda ser útil a quien sea, no se aproveche… y más lástima es que, por falta de acólitos, los conocimientos de la Fundación puedan acabar desapareciendo.
Dic 25, 2025 | Fundación, Proyectos, Viajes
Cosas que definen a la raza humana son su capacidad de pensar y su capacidad de “conseguir más trabajando menos”. Desde hace cientos de años, está documentada en muchas partes del mundo una técnica para aumentar la producción de los árboles. Haciendo podas severas a una altura que no alcance el ganado (para que no ramonee los brotes) se consigue que, en la zona de poda, crezcan innumerables “chupones”. En tierno, estos brotes proporcionan comida fresca al ganado. Seleccionados los mejores chupones, se pueden dejar crecer y se obtiene una buena madera para construcción, para vigas, para carbón, etc… Es más, si plantamos un árbol de semilla para maderar, para sacar buenas vigas o tablones, pueden ser necesarios más de 20 años, mientras que con estas técnicas, en según que especies y partiendo de un tronco arraigado, se pueden obtener muy buenos resultados en apenas 15 años.
Esta técnica, aquí en España, se llama “trasmocho”, en el norte, o “chopo cabecero” en Aragón, pero es que los italianos aplicaban la misma técnica a las moreras, para producir mucha hoja para los gusanos de seda y le llamaban “a capitozza”, los ingleses “pollarding” o los franceses “têtard”. En Europa esta técnica ha ido decayendo, salvo reavivamientos locales como hacen pueblos de la cuenca del río Alfambra, al NE de Teruel, Aragón, con fiestas a la poda y conservación del chopo cabecero. En cambio en Japón, que tuvieron la misma idea universal de “estrujar la producción arborícola” hace más o menos los mismos siglos, la mantienen más viva, el “daisugui” sigue a la orden del día. Los japoneses parece que tienen más querencia por la madera que los europeos. Incluso, en algún lugar he leído que en África se aplica la misma técnica a los baobabs.
Hay que tener en cuenta que esta técnica, siendo la misma, se aplica a familias de árboles distintos, hayas, robles, castaños, cedros, chopos, etc. y que cada familia tiene su porte propio. Por eso se ven formas tan distintas entre las hayas trasmochas del norte o álamos y chopos cabeceros del río Alfambra. Hayas y robles con los “brazos” más abiertos, álamos y chopos con un “cabezón” de ramas apuntando al cielo.
En el norte, sobre todo, primaba la madera. El norte es verde, abunda el pasto para el ganado, pero necesitaban ingentes cantidades de carbón para su industria y madera para sus necesidades domésticas y de construcción.

En lo que hoy llamamos España vaciada, tierras de cereal, el pasto es más bien escaso y poder recurrir un aporte de “verde” para el ganado, además de la misma aportación para uso doméstico e industrial supongo que se apreciaba en lo que vale. Como curiosidad, la flecha señala el pueblo de Aguilar de Alfambra… ¡algo aislado si que se nota!
Bueno, esta ha sido una semana de vacaciones para nosotros, un pequeño viaje a la tierra del chopo cabecero, para ampliación de nuestro archivo.
En https://fundacionpepbonetcapella.com/galeria/ , nuestro archivo público de la Fundación ya podéis consultar las más de 60 fotos que ha dado el viaje… por si alguna os puede ser de utilidad. 60 fotos no son muchas, pero casi la mitad se pueden ampliar hasta un par de metros, por si queréis decorar “algo”. En las que lo merecen dice “cuantos x cuantos miles de píxels” tienen.
Nov 27, 2025 | Colecciones, Fundación, Viajes
Ya es costumbre que, al año, hacemos algunas salidas, entre vacaciones y trabajo. Salimos por espíritu aventurero, pero siempre con equipo fotográfico, siempre dispuestos a “engordar” el archivo de la Fundación.
Esta vez se nos antojó Ordesa, pero, por cuestiones de agenda, tenía que ser la primera semana de noviembre. Estamos mal acostumbrados, vivir en el paraiso mallorquín nos desconecta de la realidad de la montaña. Buscamos camping en Torla, en Broto, en Fiscal, ¡todos cerrados!, claro, a principios de noviembre ya puede nevar, las tuberías se congelan, los servicios ya no pueden cumplirse en altitudes que se acerquen a los 1000 msnm.
Lo mejor que encontramos fue en Labuerda, el camping “La Peña Montañesa”, en honor al cual ponemos esta foto de portada, Peña Montañesa a la luz de la Luna llena. Un camping a 553 msnm, abierto todo el año porque a esta altitud aun se puede ofrecer servicio, todo y que haga frío.
Nuestro sistema, instalarnos en un camping para tener servicios, y hacer salidas en nuestros trikes de no más de 15 a 20 km, explorando alrededores.

Digamos que esta es la zona de Monte Perdido, vista desde el valle de Pineta.
¡Y esto es el Pirineo en otoño! Interior del Valle de Pineta.

Nuestro interés en este viaje era la otoñada. Poniendo la nota científica (y pedante) al escrito, nuestro interés estaba en los carotenoides y las antocianinas que aparecen al descomponerse la clorofila por falta de luz solar.


Para nosotros estar presente en este espectáculo del Desfiladero de la Inclusa, en el valle de Xistau y ver la caída de la hoja ha sido un auténtico placer. Por descontado que, ya que teníamos coche, aunque residiéramos a unos 50 km por culpa del frío, si que nos acercamos a Ordesa… ¡era obligado!

Esta vista del Circo de Cotatuero y el río Arazas bien valía el viaje. O esta espectacular otoñada en un hayedo.

O, ¿por qué no?, esta otra vista del Arazas con el cauce enrojecido por las hojas caídas.

En realidad solo fueron 6 días hábiles de fotografiar, fotos para el archivo escasas 50 fotos que lo merecieran pero, eso sí, todas fotos de muy alta calidad. En lo que a paisaje se refiere, hace años, desde que nos pasamos a digital y la informática lo permite, casi siempre hacemos fotomontaje. Esto hace que nuestros paisajes suelan ser panorámicos, que abarquen entre 120º y 180º de la realidad, pero es que, al ser fotomontaje de varias fotos, entre 4 y 20 fotos, sumamos la información de cada una de ellas y todas estas fotos que os mostramos, los originales son de más de 25.000 píxeles en anchura, algo interesante para poder usar estas fotos en decoración, al ser posible sacar copias de varios metros de anchura. Por ejemplo la decoración de nuestra casa.
Seguimos siendo especialistas de lo minúsculo, pero una parte de nuestro archivo la dedicamos al entorno natural, al paisaje, al bosque, a sus árboles. Para nosotros, tan importante es el polen, como la flor, como la planta, como el entorno donde crece… ¡todo es naturaleza!
Si este artículo te parece interesante, o te parece interesante lo que pretendemos, estamos a tu disposición… es más, coméntalo con tus amistades porque nuestra filosofía es colaborar con todo el mundo. Nuestra intención, siempre, es unir soluciones a necesidades… en lo que a documentación se refiere, en lo que sabemos hacer.
Oct 23, 2025 | Ajuar tecnológico, Formación Fotografía, Fundación
Tenemos un nuevo seguidor que nos saludó y nos contó que empezaba sus “primeros pinitos” en micro fotografía con microscopio. Saludos, Rafa.
Nos ha parecido interesante hacer un repaso de algunas cosas que ya hemos publicado, sueltas, en otros artículos. Cuando empezamos a hacer fotos con microscopio, en un aparato prestado por el Jardín Botànico de Sóller, nos fiamos de la experiencia que ellos tenían, incluso las dos o tres primeras fotos las hicimos con su cámara… pero, según nuestros estándares, la calidad fotográfica que ellos usaban estaba muy por debajo de nuestras exigencias. Esto nos llevó a sustituir su compacta por una PANASONIC formato MICRO 4/3, no era nuestro ideal, pero era lo mejor que teníamos a mano y usar microscopio era una “emergencia” para algunas carencias del libro que estábamos escribiendo (DIÀSPORAS Fruits i llavors de la Flora balear DISPERSIÓ, publicado en trilingüe) Funcionó y la publicación fue de calidad.
Ante nuestra nula experiencia en el tema, nos llamó la atención que se colocaba la cámara “con objetivo”, sin ningún ocular, en el “tercer ojo” de un microscopio trinocular. Hubo que estudiar para entender cómo iba la composición óptica.
En microscopios de cierta calidad, el objetivo suele ser “corregido a infinito”, veamos que significa esto.
Recordemos, algo llevamos escrito sobre el tema, que la luz, si encuentra obstáculos en su camino intenta rodearlos. Sucede algo parecido a las corrientes de agua, si en un río o canal hay una piedra o rama estorbando, el agua (que puede llegar mansa) sale del obstáculo formando remolinos. La luz, en su camino, tiene comportamientos parecidos, se le llama difracción y desmejora la imagen. Una experiencia de difracción que todo el mundo conoce es que la luz reflejada en un CD forma colores de arcoiris, ello es debido al microscópico grabado de la superficie del CD, la luz que llega al CD se refleja siguiendo caminos aleatorios, no se refleja, límpia, como en un espejo. Esto demuestra que la luz es muy sensible a interferencias en su camino.
Por eso, en los objetivos fotográficos, que tienen diafragmas, láminas que “estorban el paso de la luz”, siempre con la mejor intención de regular la exposición y, de paso y como regalo añadido, regular la profundidad de campo, conforme vamos cerrando diafragmas vamos aumentando los problemas de difracción. Lo normal es que el objetivo sea ópticamente perfecto hasta, más o menos, la mitad de diafragmas. A partir de ahí empieza a perder calidad.
En microscopía, y debido a que los campos de observación son muy pequeños, no nos podemos permitir “ninguna pérdida”, hay que sacar el máximo rendimiento a la física. Y, por eso, empezamos con que la pupila de entrada de un objetivo de microscopio suele ser muchísimo mas grande que el objeto a observar. En nuestro caso, tenemos un objetivo 50X que nos reproduce con gran calidad un campo de 0,88×0,66 mm. Pues bien, para esta miniatura, el objetivo tiene una pupila ¡de 17 mm de diámetro! Que la luz que nos interesa, la del objeto a observar, ¡ni siquiera se acerque a las paredes, que no roce nada!
Además, en el caso del microscopio, actualmente, es normal intercalar objetos ópticos, como divisores de haz, para mirar con los dos ojos, por comodidad, o para acoplarle una cámara y dejar constancia en un documento de la imagen vista. El objetivo de microscopio, al igual que una lupa o un objetivo fotográfico, debería crear una imagen. De hecho, hasta allá los años 70 eso era así. Los microscopios antiguos solian ser de mirar con un solo ojo y con objetivos que se enfocaban en un punto, normalmente entre 150 y 200 mm de distancia focal, creando una imagen y donde se colocaba el ocular, casi como cualquier objetivo de cámara, que donde se forma una imagen colocamos el sensor… Y si se quería una imagen, el observador la pintaba. Este estilo de trabajo le valió un Nóbel a Santiago Ramón y Cajal.
Como que intercalar objetos ópticos en el camino de un rayo perfectamente enfocado podría alterar gravemente este enfoque, en cuanto a geometría y color, se ha ido estandarizando que los objetivos de microscopio, además de evitar la difracción, la salida de luz no implique ningún enfoque, sale un haz de rayos perfectamente paralelo, “enfocado a infinito”, de tal manera que tenemos una imagen de gran calidad, pero no visible. Ahora resulta bastante fácil y, sobre todo, sin interferencia a la imagen microscópica, colocar los prismas, espejos y lentes que nos de la gana sin perder más que la calidad de la óptica añadida, pero respetando “la microscopia”.
Entonces, volviendo al principio de este artículo, volviendo a hablar de fotografía a través del microscopio, los microscopios trinoculares incorporan internamente prismas que separan la imagen infinita del objetivo. Un prisma desvía la imagen del objetivo a una lente de campo que, ésta si, enfoca la imagen infinita en un punto y este punto se reparte con otro prisma a dos oculares para mayor comodidad de observación. Otro prisma dirige la imagen enfocada a infinito, sin modificar, al “tercer ojo” del microscopio, para que podamos acoplar una cámara… pero, ¡ojo!, si no lo remediamos, en este tercer ojo no hay imagen, está la imagen enfocada a infinito, de alta calidad, directa del objetivo pero esto no nos creará ninguna imagen sobre un sensor, solo una mancha luminosa sin definir.
Esto es lo que encontramos en el microscopio del Jardín, y entonces descubrimos que era imprescindible colocar una “lente de tubo” que convirtiera el enfoque infinito en un “punto de enfoque”. En principio puede servir cualquier lente de aumento, cualquier lupa, para el efecto de enfocar en un punto, pero hay más. El fabricante del objetivo, al establecer una magnificación, nuestro objetivo 50X por ejemplo, lo construye con unas medidas determinadas. La luz saldrá enfocada a infinito, pero sera 50X cuando se use una lupa determinada, que el fabricante indicará en el objetivo (como en los objetivos finitos también indicaba a cuántos milímetros se formaba la imagen) Si usamos una lupa más o menos potente, respecto a la indicación del fabricante, tendremos una imagen perfecta, pero no tendrá por qué coincidir con la magnificación indicada en el objetivo, podrá ser mayor o menor de nuestro 50X. Además, convendrá que la lupa sea de calidad, si tiene aberraciones cromáticas o geométricas se las incorporaremos al “magnífico objetivo de enfoque infinito”.
Ahora ya empezamos a entrar en el vocabulario del fotógrafo macro, si decimos que “esto es un macro 1:1 o 50X”, queremos decir que la imagen sobre el sensor es, exactamente, igual a la imagen original o 50 veces mayor. Si no hay implicaciones científicas, el tamaño puede no importar. Que el tamaño real de la araña sea de 15 mm o de 1,5 mm puede dar fotos igual de bonitas, pero no le parecerá igual al biólogo que la esté clasificando o estudiando. ¡Para nada seran la misma familia!
Los valores comunes que usan los fabricantes para la lente de tubo, necesaria para restituir una imagen visible, son f = 164,5 mm, 180 mm, 200 mm y 250 mm. Simultáneamente, si accedemos a las características técnicas del objetivo en cuestión, el fabricante suele recomendar un tamaño de sensor para aprovechar la imagen creada al 100%.
En el mercado, para poder usar objetivos de microscopio, corregidos al infinito, como objetivos de cámara existe la marca RAYNOX, especializada en fabricación de lentes auxiliares para modificar ópticas estandar, conversores macro, conversores tele y, lo que nos interesa ahora, lentes de tubo, de las distancias focales citadas, para convertir en finitos objetivos de microscopio de corrección infinita. Una lente Raynox y un cuerpo de cámara es una solución muy usada en micro fotografía.
La otra posibilidad es recurrir a un objetivo fijo de cámara, cuya distancia focal coincida con las especificaciones del fabricante del objetivo de microscopio. Puede ser una buena solución por varias razones. En primer lugar, si es un buen objetivo tendrá buenas correcciones de color y geometría, no apareceran los colores del arco iris ni veremos imágenes deformadas en los bordes. Además, el fabricante del objetivo lo habrá ajustado perfectamente para que, enfocado a infinito, cubra el sensor sin viñetear. Y un objetivo siempre es el equivalente a una lupa de la misma distancia focal, de mejor calidad que un cristal “pelado”.
Si acoplamos nuestra cámara con objetivo al tercer ojo de un microscopio habrá que encontrar adaptadores de la rosca del filtro de nuestro objetivo a la rosca del tercer ojo o a la rosca de un tubo que se pueda insertar en el tercer ojo. Si no usamos nuestro objetivo, habrá que montar un “mecano” con la correspondiente lente Raynox o de otra marca (que sea de buena calidad) y la bayoneta de nuestro cuerpo de cámara. En la foto de portada mostramos la solución adoptada para incorporar un objetivo de microscopio a nuestra cámara (montado directo, sin el cuerpo del microscopio) El objetivo de microscopio va roscado a la rosca de filtro de un objetivo SMC PENTAX 67, para poder cubrir el sensor de 44×33 mm de una FUJI GFX 50R. En realidad, para hacer fotos solo necesitamos objetivo, lente de tubo y cuerpo de cámara. El resto del microscopio solo se usa para mirar… bueno, si, la mesa y portaobjetos para enfocar.
Una nota, ya que estamos en ello, en los microscopios, aunque tengamos dos oculares, uno para cada ojo, no vemos en relieve. El microscopio “solo” tiene un objetivo y “una sola” imagen. Sin embargo en las lupas binoculares, realmente, si que hay dos objetivos, tenemos visión en estéreo y, si tiene tercer ojo, la foto se hace “solamente” con uno de los dos objetivos.
Sep 28, 2025 | Formación Fotografía, Fundación, Viajes
Esta foto de portada está ligeramente reencuadrada de un macro X1, tomado con Fuji GFX50 de formato medio (sensor 44×33 mm) Estas violetas miden, cada una, alrededor de un centímetro y toda la zona enfocada, la “profundidad de campo”, está sobre unos 4 cm. Los fotógrafos dedicados al macro apreciarán esto en lo que vale.
Años atrás, antes de popularizarse la fotografía digital, en la época de usar película y de disparo “único”, conseguir esta profundidad de campo era ciencia ficción. Exprimíamos nuestros objetivos hasta caer en la difracción por exceso de diafragmado, cambiábamos enfoque por definición… en castellano se dice “saltar de la sartén para caer en las brasas”… Los más afortunados, los “reyes del mambo”, teníamos objetivos descentrables y usábamos técnicas “profeSSionales” (con dos eses) como pueda ser la corrección de Scheimpflug.
Cuando empezó a usarse fotografía digital, antes de que se “inventara” la IA, se crearon programas que son capaces de leer los millones de píxeles que haga falta y saber cuales están enfocados y cuales no. Entonces, sin ninguna inteligencia pero con una capacidad de trabajo de muchísimos millones de operaciones, el programa va “apilando” los píxeles buenos y tirando los malos. Una vez inventada esta maravilla, lo único que hay que hacer es tomar fotos en diferentes planos, que el programa se encargará de crear una foto única… eso si, tardando un tiempo considerable. Como anécdota, el apilado máximo que he realizado, con una micrografía, fue de 1098 tomas de formato medio, 8256×6192 px, con un PC a 2,5 GHz, SO 64 bits y 128 GB de RAM… el programa de apilado tardó más de TRES horas en ejecutarse.
Pues bien, todo esto era para decir que una ligera brisa se puede cargar tantos gigahercios i gigabites en un soplo. El programa de apilado puede comparar todas las fotos que haga falta, con lo grandes que nos de la gana… ¡pero han de ser FOTOS IGUALES! Si una hoja, o pétalo, o lo que sea cambia de posición el programa de apilado no tiene nada para comparar, para el programa son fotos diferentes que superpondrá.

Este es un ejemplo, esta foto, tomada en el mismo sitio, con pocos minutos de diferencia, mismo equipo, mismo trípode, misma técnica, PERO EMPEZÓ LA BRISA DE MEDIA MAÑANA. El apilado se ha vuelto loco, ha perdido sus referencias y repite imágenes ligeramente desplazadas, “movidas”. ¡Y todo esto por una ligera brisa!
Pero no hay mal que por bien no venga, cuando daba por finalizada la sesión, por la brisa, me di cuenta de una curiosidad. En este caso estaba haciendo fotos a Viola arborescens, en la cuneta de una carretera. Nota: siempre dejo la mochila en el arcén, bien visible para prevención a los vehiculos. Por descontado que me preocupo “muy mucho” de no pisar la calzada, noventa kilos de carne contra 2000 kilos de hierro, está claro quién pierde, pero mejor poner a los conductores en sobreaviso.

La curiosidad es que, al pasar un vehículo, cuanto más grande y cuanto más rápido, más viento genera. Cada coche rodando crea una onda de choque de aire, por eso la Ley obliga a dejar el margen de 1,5 metros a los ciclistas, por el peligro de que el soplo los desestabilice y pudieran accidentarse. Entonces me di cuenta que este choque de aire que me llegaba es, en realidad, una onda de choque que se expande… Durante un corto espacio de tiempo, el intenso viento provocado por el vehículo me sacudía, a mi, a la cámara y a mis florecillas, pero pasaba de largo y ¡ésta es la maravilla! Durante unos segundos (suficientes) contenía la brisa. Resulta que si hacéis fotos de natura en las cunetas, los pesados y desagradables coches que ruedan a gran velocidad son vuestros aliados en lo que a brisas inoportunas se refiere.
La foto de portada aprovechó esta curiosidad, es un apilado de 12 tomas, o sea, se hicieron 12 fotos, en este caso separadas 3 mm cada toma, mas la profundidad de campo añadida por cerrar el diafragma a f16 (el objetivo permite hasta f45, pero en f16 no hay ninguna difracción) lo que nos da estos 40 mm de profundidad de campo perfectamente límpia. Avanzaba los 3 mm, esperaba a que pasara un coche (por suerte había tráfico) y en el momento del “rebufo”, en la calma momentánea cuando la brisa se congela, ¡CLICK, FOTO!
Esto solo sirve para fotos de carretera, en la montaña no hay coches que ayuden, ¡pero bien venido sea el truco!
Nuestra divisa, “Documentar y Compartir”. Por descontado que “Documentar” estas violetas, Viola arborescens, y “Compartir” con quien pueda necesitar estas imágenes… Pero hacemos algo más, “Compartimos” nuestros conocimientos. Como Fundación no tenemos secretos, no somos un negocio que debe sacar beneficios y no puede “favorecer” a la competencia, so pena de tener pérdidas. De hecho nosotros, como Fundación altruista que somos, no competimos con nadie, nos podemos permitir, y nos encanta hacerlo, “Compartir” nuestras técnicas.