Ya es costumbre que, al año, hacemos algunas salidas, entre vacaciones y trabajo. Salimos por espíritu aventurero, pero siempre con equipo fotográfico, siempre dispuestos a “engordar” el archivo de la Fundación.
Esta vez se nos antojó Ordesa, pero, por cuestiones de agenda, tenía que ser la primera semana de noviembre. Estamos mal acostumbrados, vivir en el paraiso mallorquín nos desconecta de la realidad de la montaña. Buscamos camping en Torla, en Broto, en Fiscal, ¡todos cerrados!, claro, a principios de noviembre ya puede nevar, las tuberías se congelan, los servicios ya no pueden cumplirse en altitudes que se acerquen a los 1000 msnm.
Lo mejor que encontramos fue en Labuerda, el camping “La Peña Montañesa”, en honor al cual ponemos esta foto de portada, Peña Montañesa a la luz de la Luna llena. Un camping a 553 msnm, abierto todo el año porque a esta altitud aun se puede ofrecer servicio, todo y que haga frío.
Nuestro sistema, instalarnos en un camping para tener servicios, y hacer salidas en nuestros trikes de no más de 15 a 20 km, explorando alrededores.
Digamos que esta es la zona de Monte Perdido, vista desde el valle de Pineta.
¡Y esto es el Pirineo en otoño! Interior del Valle de Pineta.
Nuestro interés en este viaje era la otoñada. Poniendo la nota científica (y pedante) al escrito, nuestro interés estaba en los carotenoides y las antocianinas que aparecen al descomponerse la clorofila por falta de luz solar.
Para nosotros estar presente en este espectáculo del Desfiladero de la Inclusa, en el valle de Xistau y ver la caída de la hoja ha sido un auténtico placer. Por descontado que, ya que teníamos coche, aunque residiéramos a unos 50 km por culpa del frío, si que nos acercamos a Ordesa… ¡era obligado!
Esta vista del Circo de Cotatuero y el río Arazas bien valía el viaje. O esta espectacular otoñada en un hayedo.
O, ¿por qué no?, esta otra vista del Arazas con el cauce enrojecido por las hojas caídas.
En realidad solo fueron 6 días hábiles de fotografiar, fotos para el archivo escasas 50 fotos que lo merecieran pero, eso sí, todas fotos de muy alta calidad. En lo que a paisaje se refiere, hace años, desde que nos pasamos a digital y la informática lo permite, casi siempre hacemos fotomontaje. Esto hace que nuestros paisajes suelan ser panorámicos, que abarquen entre 120º y 180º de la realidad, pero es que, al ser fotomontaje de varias fotos, entre 4 y 20 fotos, sumamos la información de cada una de ellas y todas estas fotos que os mostramos, los originales son de más de 25.000 píxeles en anchura, algo interesante para poder usar estas fotos en decoración, al ser posible sacar copias de varios metros de anchura. Por ejemplo la decoración de nuestra casa.
Seguimos siendo especialistas de lo minúsculo, pero una parte de nuestro archivo la dedicamos al entorno natural, al paisaje, al bosque, a sus árboles. Para nosotros, tan importante es el polen, como la flor, como la planta, como el entorno donde crece… ¡todo es naturaleza!
Si este artículo te parece interesante, o te parece interesante lo que pretendemos, estamos a tu disposición… es más, coméntalo con tus amistades porque nuestra filosofía es colaborar con todo el mundo. Nuestra intención, siempre, es unir soluciones a necesidades… en lo que a documentación se refiere, en lo que sabemos hacer.
Hace unos meses, para ser exactos el 18 de mayo pasado, ya lo anunciamos, por cuestiones de marqueting íbamos a hacer un reportaje de la fenología del arroz. En realidad solo nos pidieron “algunas fotos de arroz”, sin especificar, para plantear una campaña publicitaria. Nuestra respuesta fue hacer un seguimiento a una campaña, vamos, hacer un reportaje de la fenología del arroz, lo más completo posible.
Estos enfoques, algo dràsticos, aportan algo muy especial, “frescura y exclusividad”. Me explico, cualquier creador de una campaña tiene ideas más o menos estandarizadas sobre lo que quiere “decir”. Ningún problema en maquetar un grano de arroz sobre el bigote de una gamba.
Nuestro enfoque, para nada comercial, incluso con rentabilidad nula, consiste en “pegarnos” a una plantación de arroz, en pasar unos meses rodeados de granos, germinando, documentando detalles que ni sabíamos que existían, para crear un documento en el que consten “todos los secretos” del tema.
Queremos ver, y documentar, desde cómo germina un grano hasta la siega y el trillado. Como muestra de las sorpresas que van apareciendo, entre la simiente que nos regalaron apareció este “habitante”. Hechas las comprobaciones pertinentes, resulta que es, precisamente, un gorgojo del arroz, nombre científico Sitophilus oryzae, y un reportaje que se precie debe incluirlo todo… Si que es cierto que esta foto no les va a interesar a los restauradores, pero el trabajo va con miras más amplias, puede interesar a científicos, agricultores, etc.
Los primeros meses todo eran fotos de granos germinando, incluso llegamos a hacer time lapses del tema. En este hipervínculo tenéis una muestra de nuestra dedicación https://www.instagram.com/p/DNa_esmxibV/ en realidad poco más había para hacer.
Ahora el arroz ya ha crecido, en la foto de portada tenéis una muestra, crecido y espigado, está empezando a formar granos. Según la naturaleza del cereal, granos que serán semilla para su conservación como especie. Según nosotros, pequeñas cápsulas de energía, de almidón, ¡comida!
Estas espigas, cada grano de ellas, es una unidad de reproducción, en cada espícula nacerá una flor, discreta, prácticamente ni saldrá al exterior. Pero será una flor completa, tendrá su gineceo, con el ovario correspondiente y, en su androceo, habrá anteras llenas de polen para polinizar y fertilizar estos granos que, para nosotros serán paella. En esta foto tenéis un grano incipiente.
Y, ya que las plantas son seres sexuales, y nosotros siempre vamos al límite, micrografía de unos granos de polen.
omo podéis ver, siempre activos, siempre con algún proyecto en marcha. Ello no quita que no estemos abiertos a colaborar con nuevas ideas. Las instalaciones de nuestra Fundación se montaron para “DOCUMENTAR Y COMPARTIR”, nuestra divisa.
No es la primera vez que lo contamos, la Fundación proviene de una vida de pasión por la foto de natura. Eso de arrastarnos por el suelo campestre es, en nosotros, una constante.
Como anécdota, hace años “di un susto” al insigne Dr. Carles Amengual i Vicens, en el camino viejo de Lluc. Yo, totalmente estirado en el suelo (haciendo la foto de una florecilla) y él, doctor en medicina, a distancia, caminando, se imaginó una persona herida, un desmayo, un infarto, ¡y llegó corriendo!… Al ver al “fotógrafo”, ¡casi me pega! (ya éramos amigos antes y lo seguimos siendo)
Pero es que estas florecillas, este endemismo nuestro es, en realidad, una planta de pocos centímetros y, para sacar una foto decente, “hay que arrastrarse”, ¡no queda otra!.
Esta es la parte romántica de la Fundación, ¡y la seguimos practicando!
Desde que “institucionalizamos” nuestras fotos, han aparecido otros tipos de trabajos. Lo que nosotros llamamos “PROYECTOS”. Siguen siendo fotos de natura, no tenemos demasiado interés en otras temáticas, pero tema y enfoque nos lo sugieren personas ajenas a la Fundación, normalmente para alguna aplicación “de su interés”, temas que, muy probablemente, ni se nos hubieran ocurrido.
Estos proyectos siempre salen, en primer lugar, de que se nos llena la boca ofreciéndolos y, además, que siempre presumimos de nuestras macros espectaculares y hay quien se encandila con ello.
En esta línea, hace unos años, un coleccionista de arenas tuvo “su” idea de crear un archivo fotográfico. A nosotros nos encantó la idea, sobre todo cuando pasamos los granos de arena a macro extremo… ¡parecían las rocas del rompeolas de cualquier puerto!
Estas “rocas”, estos “pedruscos” que invitan a buscar cangrejos entre ellos, los más grandes de las fotos, no llegan a un milímetro. Esto es lo que más nos impactó de este proyecto, como los mundos microscópicos nos sorprenden. Está claro que, probablemente, nunca se nos hubiera ocurrido que la arena era un modelo tan fotogénico.
En otra ocasión, un viticultor nos mostró sus instalaciones, viñas, prensas, fermentadores, bodega y nos dijo que “si queríamos hacer alguna foto”. El comentario lo hizo en la viña, en el mes de marzo, y, por casualidad, nos señaló un sarmiento podado, en argot un dedo, del que salía una gota de ¿agua?. Cosa normal para él, dijo que ya venía el buen tiempo, que la viña empezaba a “llorar”. A nosotros lo del “llorar” no nos sonó de nada, entonces el viticultor nos explicó que la planta empezaba a mover savia, después del invierno.
Ser un apasionado de algo, de lo que sea, arenas, vino, fotos de natura, etc., implica ser curioso y que te cuenten que “la viña llora” dio lugar a un proyecto que duró varios meses. En este otro artículo nuestro, https://fundacionpepbonetcapella.com/la-vina-llora-que-tendra-la-vina/, podéis ver, escrito y con fotos, lo que nos impresionó por lo novedoso.
Pero es que la curiosidad nos llevó a hacer 16 visitas fotográficas a la viña, entre marzo y agosto. Siempre en plan “artillero”, cargados como mulas, cámaras, trípodes, fuelles de macro, reflectores, etc… Vamos, mejor tratada la viña que una vedette. Por descontado que hicimos las fotos de rigor, lo que, quien más quien menos haría, cepas, hojas, racimos, etc. pero aprovechamos detalles de nuestra especialidad, como hacerle fotos a flores y hasta a polen. Este fue nuestro primer seguimiento de la fenología de una planta, la Vitis vinifera. De todas estas visitas hay un archivo de unas 500 fotos.
Esta es nuestra idea de “proyecto”, alguien que siente pasión por “vete tú a saber qué” nos habla de “sus” pasiones, incluso nos sugiere, o directamente nos pide, que le encantaría tener una foto de “algo de lo suyo” y nosotros, en la Fundación, empezamos a maquinar imágenes, en la mayoría de casos realmente empezamos a “estudiar”, porque si un apasionado te cuenta lo de la viña, de entrada nosotros somos legos en el tema. El que te cuenta, de lo suyo lo sabe todo, el viticultor sabe desde cultivar hasta fermentar y envejecer buenos caldos (cosa que nosotros no sabemos) pero traducir su pasión en imágenes ni siquiera se le ha pasado por la cabeza. Nosotros, sin embargo, no tenemos ni idea de que imágenes pueden ser definitorias, no que no sepamos hacer fotos, resulta que al no conocer el proceso no tenemos ni idea de qué fotografiar… Por eso, casi todos los proyectos empiezan estudiando.
También hay casos en los que un doctor en biología nos ha pedido una foto de las macro esporas de Isoetes histrix e Isoetes duriei, para la publicación de un artículo. Ambas plantas constan en el archivo de la Fundación.
En este caso ni estudiar ni crear, el pedido era muy concreto, las dos fotos que veis.
Ahora ha vuelto a suceder. Nuestra secretaria tiene amplia relación con el mundo de la hostelería y la restauración (por su trabajo, que los cargos en las fundaciones no se remuneran)
Hablando de promocionar el arroz, salió que, a las clásicas imágenes de paellas y risottos, se las podría complementar con imágenes de producto, aprovechando nuestra especialidad en macro fotografía. Otra idea sugerida por gente ajena a la Fundación, pero que nos ha parecido magnífica.
Hay que entender que la Fundación nace de una afición, no de la creación de una empresa productiva. Nosotros, yo, siempre hemos “jugado” a hacer fotos, el “rendimiento” no es nuestro punto fuerte. Por eso, a una sugerencia de hacer “unas fotos de producto”, hemos respondido exageradamente programando un reportaje de la fenología del arroz. Es que el seguimiento de la viña nos resultó muy divertido, muy en nuestro estilo de hacer fotos para disfrutar. Evidentemente, si lo hiciéramos para ganarnos la vida no sería rentable pero, como contrapartida, quedan archivos muy interesantes para la posteridad.
Hemos empezado por contactar con agricultores del arroz. En Mallorca, en Sa Pobla, donde hay una albufera, donde hay tierras anegadas, se cultiva arroz desde hace generaciones. Llegó a haber más de treinta agricultores dedicados a ello, hoy creo que solo quedan cinco o seis, pero se sigue sembrando Oryza sativa var. Bombeta, casi casi para consumo local. D. Juan Campets nos mostró sus tierras, la maquinaria para descascarillar y pulir el grano, y colaboró ampliamente en eso que tenemos que hacer en cada proyecto, “aprender, estudiar”. Además, nos regaló un puñado de semillas para suavizar nuestro trabajo de documentadores.
Ya en casa, hemos empezado el proyecto. Lo primero hacer una “plantación” en el balcón.
Esta “plantación” nos ayudará mucho a documentar pequeños detalles del tallo, hojas, espigas, flores, etc. Muchos de esos detalles se observan de un día para otro y esto representaría un montón de viajes a los campos de producción (100 km cada viaje) Gracias a esto tendremos novedades cada mañana, “en nuestra sede”. Total, vamos a la Fundación todos los días. Esto lo aprendimos en la viña, que nos costó 50 km cada viaje y que, a veces, puedes llegar “temprano o demasiado tarde” a la foto.
Una vez asegurada la “plantación” solo queda esperar unos meses, hasta que la planta presente novedades interesantes… aquella frase tan sumamente pausada de “ver crecer la hierba”.
Nosotros no tenemos tanta paciencia, ya hemos empezado a documentar el grano y hemos empezado una germinación de laboratorio para ir creando archivo… que de este archivo, esperamos, saldrán las fotos para restauradores.
Nuestra postura tiene un punto interesante, no solo aportamos una visión estética, también, obligados por haber tenido que estudiar acerca de nuestro modelo, podemos aportar detalles científicos o técnicos, información útil al usuario que, hablando de paellas, nunca hubiera salido en la conversación.
Documentar la fenología de una planta consiste en eso, en crear documentos de todo lo que le acontece a la planta para crecer y reproducirse. Mostrar que el grano tiene germen para poderse reproducir. Germen que nunca veremos en el paquete de arroz del súper, puesto que se cae con el descascarillado y el pulido.
Esto que os hemos mostrado son los primeros días de trabajo de un proyecto que durará unos seis meses. En estos pocos días el archivo ya tiene treinta fotos, dentro de unos meses ya serán cientos. Esta es nuestra forma de enfocar una “Documentación”.
De este archivo, seguramente unas pocas fotos serán útiles a los restauradores, pero es que la Fundación está abierta a quién la necesite. En el archivo habrá fotos útiles a científicos, a comunicadores, quizá a agricultores, etc. Nuestra intención es hacer una documentación, lo más exhaustiva posible, de un acontecimiento como es la vida de una planta de arroz y legarlo a la posteridad.
Y, ya hablando de posteridades, cambiando el tema de este artículo por otro, importantísimo para nosotros, a fuer de ser pesados, os rogamos que leais y difundais este otro artículo nuestro en el que “analizamos la posteridad”, nuestra posteridad. https://fundacionpepbonetcapella.com/el-futuro-de-la-fundacion/. Gracias.
Este año 2024, a pesar de no haber “engordado” demasiado los archivos de la Fundación, va a ser, para nosotros, uno de los años de mayor rendimiento… ¡Hemos montado nuestra sede física!
Vayamos por partes, empecemos por el trabajo fotográfico de todo un año. Después de revisar nuestros archivos, vemos que se han incrementado con un total de 289 fotos. Según “San Google (los Dioses nos lo conserven)”, en 2024 ha habido unos 254 días hábiles. Sale a algo más de una foto al día, ¡no es un trabajo agotador! De todas formas, si miramos foto a foto, sí que nos hemos ganado “el pan” (jajaja, somos ONG, Fundación sin ánimo de lucro, nuestro “sueldo” es la satisfacción del trabajo bien hecho). Analicemos un poco qué hemos hecho.
Tenemos los paisajes, por ejemplo. A pesar de que usamos una cámara de 51Mp, a nosotros no nos basta, de hecho lo que no nos gusta es el encuadre encorsetado de una foto rectangular. Ya hemos mostrado más de una vez paisajes construidos con un mosaico de varias tomas, entre 4 y 20, que, según nuestros gustos, mejora la sensación de panorama, a la vez que nos deja un encuadre algo anárquico, por ejemplo este rincón del hayedo de Coll Formic, en Montseny. Esta foto, como quien no quiere la cosa, es un montaje de 15 tomas de 51Mp. Descontando superposiciones, el original “pesa” 29095×19160 píxeles.
O estos plátanos de sombra, en la carretera de Puigpunyent en Mallorca, que no recuerdo si son 15 o 18 tomas, pero que el original “pesa” 39224×14428 píxeles.
Hablamos de fotos que quedan preciosas llenando paredes enteras, fotos que permiten reencuadres “a lo largo y a lo ancho” sin que se pierda la calidad. Dicho de otra manera, “solo” hemos archivado 56 paisajes en todo el año, pero si empezamos a multiplicar cada una de ellas por los mosaicos que las componen, solo en paisajes ya nos vamos a bastantes cientos de fotos, muchos miles de megabytes, desplazarse, hacer las tomas, los revelados RAW, los montajes del mosaico, casar luces y retoques… Solo con los paisajes ya se justifican bastantes horas de trabajo… ¡al menos el almuerzo!, jajaja
Otro tema al que hemos empezado a dedicar esfuerzos es el mundo de la entomología. Siempre habíamos sido de botánica, nos especializábamos en frutos y semillas, hasta haber publicado un libro en el año 2021, “DIÁSPORAS. Frutos y semillas de la flora Balear. DISPERSIÓN”, pero nos gusta variar. Nuestro espíritu anárquico nos permite ir probando nuevos retos, y los “bichitos” tienen un atractivo especial.
Tampoco nos hemos “matado” con los bichos, un total de 141 fotos archivadas. Pero volvamos a mirar, la mosquita tan nítida y bien enfocada que parece un dibujo, con tanta profundidad de campo, es el resultado de apilarlo mejor de 70 tomas y el microscópico halterio, al que se le ve la textura de unas 0,5 micras, necesitó 665 tomas. Son horas tomando fotos, horas convirtiendo RAW’s y horas apilando y retocando. Digamos que empezamos a ser rentables, estas 141 fotos pueden representar cerca de 10.000 disparos.
Siguiendo estas pautas, el año 2024 ha aportado, según archivos, las citadas 289 fotos nuevas a nuestra GALERIA. Estamos orgullosos, pero no solo de eso (aunque sí presumimos)
Nuestro mayor logro, en 2024, ha sido poder montar una sede abierta a visitas (antes trabajábamos “en un trastero”) Durante años lo que hoy es Fundación fue un pequeño laboratorio/estudio personal. Por descontado que todo el mundo era bienvenido, pero todo residía en una habitación con 6m2 libres, abarrotada de estanterías con dos sillas y una mesa, ¡comodidad cero! Cuando hablo de este pasado me crezco, porque en esta poca comodidad se ha gestado la mayoría de nuestro archivo y todo lo que se hizo en aquel cuartito son los cimientos de nuestra actual Fundación, ¡da para presumir!
A pesar de todo, no me resisto a repetir una foto del actual despacho de dirección (que se ve en los artículos citados), más que nada para que se aprecie para que sirve un paisaje montado de un mosaico, cuando se quieren decorar 4 metros de pared con un vinilo, impreso a 300dpi.
Y, ¿para qué queríamos una sede? Nuestros 6m2 han crecido a unos 70m2. La mesa y las dos sillas poco hospitalarias se han convertido en 5 mesas de trabajo y asiento para 15 personas. Las cámaras que vibraban y que a veces dejaban fotos “movidas”, están perfectamente asentadas y hacen las mismas fotos que antes, pero con muchísima más comodidad, ya no tenemos alargadores por los suelos para enchufar las luces. Incluso, como excelente aporte de nuestra Secretaria y decoradora de la sede, hay cafetera porque, textual, “una fundación sin cafetera, ni es fundación ni es nada”.
Todo este esfuerzo proviene de que nuestra intención con la Fundación nunca ha sido la de crear un almacén de imágenes, nuestra divisa es “DOCUMENTAR Y COMPARTIR”, en presente y activamente. Cierto que compartimos nuestra GALERÍA, pero este archivo debe ser un “archivo vivo”, debe crecer, en lo que nos apetezca a nosotros y en lo que podamos colaborar con los demás.Parte de las cosas que hacemos han sido en proyectos ajenos, como documentar una colección de arenas o hacer un seguimiento del crecimiento de una viña o, como fue en su día un proyecto nuestro, recoger varios miles de fotos de frutos y semillas de plantas de las Baleares.
Por eso necesitábamos más espacio, necesitábamos “caber”. Si queremos una Fundación viva, debe haber gente que continue el legado cultural que representa. No solo un archivo físico, hemos de formar acólitos, enseñando todas nuestras técnicas. La Fundación no es “un secreto bien guardado”, antes al contrario, después de toda una vida de educador, la Fundación está para repartir, para difundir conocimientos, para compartir una vida de experiencia fotográfica que ha terminado especializada en macro y micro fotografía.
Para nosotros era importante poder impartir formaciones, no montar un instituto o una academia, esto existe y parece que funciona bien. Nuestra intención es, a estas personas, probablemente ya fotógrafos, que tengan el gusanillo de especializarse, enseñarles todo lo que sabemos. Incluso si alguien va más allá, se obsesiona con la macro y la micro y, por lo que sea, no tiene instalaciones adecuadas, poderle integrar en nuestra organización y, si ha lugar, admitirle como continuador del legado cultural de la Fundación. Una Fundación viva exige que, aunque las personas somos finitas, no lo sea la finalidad que nos sostiene. Una Fundación viva exige continuadores.
Por eso, amigo lector, amiga lectora, si ves algo en nuestra Fundación que te interesa, sean nuestros conocimientos, nuestros archivos o nuestras instalaciones, bien porque eres investigador y nuestras fotos mejorarían tus trabajos, bien porque estás interesado en nuestras técnicas o bien porque eres comunicador y, ya se sabe, “una imagen vale más que mil palabras”, contáctanos.Quizá, en nuestro archivo, tenemos esta foto que necesitas o, incluso mejor, tenemos la capacidad técnica e intelectual de “DOCUMENTAR” a medida, de hacer estas fotos que aun no se le han ocurrido a nadie.
Incluso si comercias con imágenes, nosotros no comerciamos, no somos un banco de imagen, somos una Fundación sin ánimo de lucro, pero necesitamos cubrir gastos de funcionamiento e inversiones en instrumental. Seguro que podemos establecer colaboraciones entre Empresa y Fundación, ventajosas por ambas partes. En nuestra web, “fundacionpepbonetcapella.com”, está toda nuestra información, quienes somos, qué hacemos, dónde estamos y como contactarnos. Para nosotros será un placer.
En 2022, J. L. Gradaille y un servidor, publicamos un libro sobre la dispersión de las plantas, en particular las de las Baleares. Fue una bonita forma de conjugar media vida de fotografías de frutos y semillas con una idea que le rondaba a J. L. Gradaille de dar difusión a los distintos tipos de dispersión que usan las plantas. Nos pareció que “DIÁSPORAS” definía perfectamente esa vida secreta de las plantas, esas cosas que hacen unos seres, teóricamente inmóviles, “paseándose” a lo largo y ancho de este mundo.
Es del parecer general que las plantas son “seres inferiores”, al menos inferiores a los animales, algo menos sosas que una piedra. Se puede jugar con una mascota, pero una planta es “sosa”, no da lametones… como mucho nos regala algunos aromas y algunos colores… ¡Eso cree mucha gente!
¡Nada más lejos de la realidad! Cierto que las plantas no poseen ni sistema nervioso ni músculos… ni cerebro conocido ¡En la Universidad de Florencia existe un “Laboratorio de neurobiología vegetal”! ¿Hemos de pensar que los florentinos han perdido la cabeza?.
Recomendamos leer el siguiente artículo de nuestro blog, http://xhl.dd1.mytemp.website/comunion-con-la-naturaleza/, los olivos tienen la capacidad de detectar tormentas de agua, frio y nieve y son capaces de mover sus hojas a voluntad. Y, como cito en el artículo, leed a Francis Hallé o a Stefano Mancuso (El “neurobiólogo vegetal”) para dejar de menospreciar la “inteligencia” de las plantas.
Esta introducción viene a cuento de las técnicas de dispersión que tienen las plantas. Unas ponen flotadores a la semillas, para que se alejen nadando. Otras las dotan de vilanos para que floten en el aire y se las lleve el viento. Hay plantas de hacen crecer ganchos en las semillas para que se enganchen en el pelo de los animales que las rozan. Las hay que recubren la semilla de pulpa azucarada para que las coman y las defequen lejos. Etc. etc. Está claro que unos seres clavados al suelo por unas raíces han encontrado la manera de “urbanizar” nuevas tierras.
Hay dos técnicas de dispersión, una dispersar las semillas por “disparo o explosión del fruto” y otra dotar a la semilla de una bola de comida llamada eleosoma, compuesta de grasa, proteina y azúcares que gustan de sobremanera a las hormigas, que han puesto de manifiesto una imprecisión en “DIÁSPORAS”.
Las plantas pueden recurrir a UN tipo de dispersión o a VARIOS. A veces procuran sumar varios beneficios, por ejemplo conseguir expandir su territorio y, además, conseguir que alguien entierre las semillas para mejor germinar. Un truco muy común es usar a las hormigas, la llamada mirmecocoria. Se ofrece comida a las hormigas, típicamente en forma de eleosoma, y estas llevan las semillas a sus galerías, bajo tierra. Pero también es corriente que algunas plantas hagan explotar sus frutos para que las semillas salgan disparadas, lejos de la planta madre.
La autocoria en forma de disparo, pusimos en nuestro libro, la usan por ejemplo Euforbiáceas o Zigofiláceas,
ello incluye al Ricinus communis entre otros. En general, estas plantas, ellas mismas, son dispersoras de su material genético pero es común que estas semillas vayan dotadas de eleosomas que buscarán con fruición las hormigas. Entonces cómo debemos definirlas, ¿autocoria o zoocoria? En nuestro libro pusimos las Euforbias como autocoria y el Ricino como zoocoria. Ambas definiciones son ciertas y ambos taxones deberían haber coincidido en la misma dispersión, una u otra o las dos a la vez.
Gracias a este comentario hemos descubierto una imprecisión en el texto de nuestro libro que, en futuras reediciones, habrá que matizar. Solo somos fotógrafos, no biólogos, pero intentamos ser muy precisos con lo que comentamos.
Ya véis nuestras posibilidades, queríamos explicar esta imprecisión respecto al Ricinus communis y, sin ningún problema, hemos recogido unos frutos de esta planta y nos hemos montado unas fotos y un video para hacer más amable el artículo.
También es cierto, como publicamos hace unos días en el artículo http://xhl.dd1.mytemp.website/nada-es-lo-que-parece/, que esta simple “rectificación” ha representado una salida al campo a recoger unas ramas con fruto de Ricinus communis, unas horas de grabación de video hasta tener la “explosión”, 15 tomas fotográficas para tener una semilla bien enfocada con profundidad de campo y unas horas de edición y montaje. Esta es nuestra idea de hacer las cosas bien y la practicamos desde fundacionpepbonetcapella.com para “todos los públicos”. Siempre a vuestra disposición.
En Mallorca decimos “o torrer o pescador”, traducido, “o farero o pescador”. En castellano es “no se puede estar en misa y repicando”.
A nosotros bien que nos gustaría publicar un artículo diario, pero, o hacemos fotos o escribimos. Hace unas semanas que hemos retomado un tema del que ya teníamos alguna foto, el tema de la sexualidad de las higueras.
Las plantas son seres sexuales, como los animales, solo que usan técnicas de fertilización diferentes, en vez de gónadas, las plantas tienen gametangios y, en lugar de esperma, las plantas usan polen y, en lugar de copular, se mandan el polen “por correo”… ¡no tiene tarto glamour pero funciona!
Las plantas, para su fertilización, como que están ancladas por sus raíces, tienen que recurrir a ayudantes que transporten su polen. Usan el aire, el agua o animales varios, en especial una cohorte de insectos. Por ejemplo esta Zannichellia pedunculata se limita a soltar el polen en la charca donde crece y el polen, flotando, ya llegará a alguna flor hembra, su ayudante es el agua.
Pues bien, las higueras pertenecen al extenso grupo de plantas que se sirven de insectos para distribuir el polen, con un método propio.
Estamos acostumbrados a las flores y a las abejas, de hecho hay quien piensa que solo las abejas polinizan… ¡demasiado simple! Polinizadores son las abejas, por descontado, pero también las moscas, los abejorros, las mariposas, algunos escarabajos, las hormigas, algunas arañas, lagartijas, algunos pájaros, vamos, cualquier bicho que coma algo de las flores, normalmente néctar o unos jugos con olores putrefactos (dedicados en especial a las moscas) o que se revuelque entre las flores como algunos abejorros intentando copular con orquideas. Las flores se las ingenian para reclutar ayudantes… y se las ingenian bien.
En el caso de las higueras la cosa se complica porque las higueras son “plantas con flores”, pero dichas flores no están a la vista, están “dentro de los higos”, tanto flores femeninas como masculinas. En realidad la pulpa que nos comemos son las flores femeninas de la higuera. En las fotos de abajo un corte de un higo, el de toda la vida, el que nos comemos… ¡y eso colorado son flores!
Y lo de estas fotos de arriba es lo que termina de complicar la sexualidad de las higueras, pertenece a un corte de un prohigo, una de las tres cosechas que dan las higueras macho y que es el higo cuyas flores producen polen.
Cualquier polinizador que se precie, para polinizar debe entrar primero en un prohigo, recoger polen de su interior y volar a un higo hembra, conseguir colarse en su interior y hacer su trabajo. Mucha complicación para un polinizador común que tiene a su disposición flores más asequibles.
Dicen que el mundo es de los audaces, de los que hacen de la necesidad virtud. La higuera lo ha hecho. Ha creado un mutualismo con unas avispas diminutas, tanto que no superan 1,5mm. La higuera macho (el público solamente suele relacionarse con las higueras hembras, las que dan brevas e higos) da tres cosechas de higos, una, llamadas mamas, que nacen a finales de otoño y que se pasan el invierno, aparentemente verdes, en las ramas desnudas de la higuera, en solitario. Otra cosecha, llamadas prohigos, que nacen a finales de invierno, al empezar a apuntar la primavera, cuando nacen las primeras hojas. Y la tercera cosecha, llamadas mamonas, que empiezan a aparecer a finales de verano.
De las tres cosechas de la higuera masculina, la cabrahiguera, (en Mallorca se las llama “higueras bordes” porque no dan buenos higos “comibles”), las mamas, prohigos y mamonas, todas ellas tienen flores femeninas dedicadas en exclusividad a la reproducción de las avispas Blastophaga psenes. Solo los prohigos generan una zona de flores masculinas, rodeando el ostiolo por donde deberán salir, forzosamente, las avispas adultas para ir a polinizar “higos de comer” y, como no, para volver a depositar huevos en las siguientes cosechas de la higuera macho. Salir de una mama a poner huevos en un prohigo, salir del prohigo a poner huevos en los “higos de comer” y en la mamona y salir de la mamona para volver a poner huevos en la mama.
En la siguiente foto de un prohigo vemos las flores femeninas, convertidas en agallas, y las flores masculinas.
En estas agallas de las tres cosechas se desarrollan tres generaciones de avispas, Blastophaga psenes, que, concretamente en verano, procedentes de la generación de los prohigos, son la única opción a transportar polen que se dedicará a polinizar los higos que nos vamos a comer a finales de verano, allá agosto.
A todo esto, es obligado decir que la inmensa mayoría de higueras europeas y americanas actuan como partenocárpicas (no lo son exactamente) y no necesitan polinización, pero las higueras asiáticas si que lo necesitan. De todas formas, las cabrahigueras “van a lo suyo”, tienen un mutualismo que mantener y lo mantienen.
En esta otra foto, un detalle de la eclosión de avispas macho y hembra.
Dado que este es un artículo de divulgación y una muestra del trabajo que hacemos en la Fundación, veamos algunas curiosidades del macho de Blastophaga psenes.
En primer lugar, los machos nacen sin alas, nacen condenados a no salir del higo que les vió nacer. Buenas patas y buenas garras y un gran órgano copulador, predestinados a la fertilización de las hembras.
Pero, además, cumplen con otra función. Las hembras, para salir, solo lo pueden hacer a través de las brácteas del ostiolo y esto, para un bicho milimétrico, es tremendamente duro y complicado. Los machos alcanzan la madurez antes que las hembras, En el interior del higo de la cabrahiguera, sea cual sea la cosecha, se dedican primero a la fertilización y, una vez cubiertas la hembras, los machos se dirigen al ostiolo y empiezan a roer las brácteas, de tal manera que abren un túnel de salida. Una vez abierto el túnel, mueren dentro del higo que les vio nacer, sin salir al exterior. Cuando las hembras quieran entrar en higos ajenos nadie les va a abrir túneles, deberán entrar por la fuerza. Esto hace que, en la entrada, pierdan alas, antenas y, a veces, alguna pata, nunca volverán a salir del higo que han abordado.
Las hembras nacen aladas, nacen para repartir polen a las higueras cercanas, de “higos de comer”, y para poner huevos y reproducirse en las añadas de higos de la cabrahiguera.
Hay otra curiosidad, la higuera, en la defensa de su mutualismo, ha dispuesto que las avispas solo puedan reproducirse en mamas, prohigos y mamonas, nunca en los “higos de comer”. ¿Qué cómo lo ha logrado? Muy fácil, en la foto de arriba, de la avispa hembra, se ve, en el culo, un aguijón negro y, debajo, algo parecido a un pelo, se trata del ovopositor. La avispa, para poner huevos, tiene que hacerlo con su órgano ovopositor y debe depositar los huevos en el interior de la flor, en el ovario, para que sean viables. No vale “dejarlos a medio camino y ya se colocarán”.
El gineceo de la flor se compone del ovario, evidentemente, y de un tubo de acceso llamado estilo, entre otros. Pues bien, las flores de todas las cosechas de la cabrahiguera, mamas, prohigos y mamonas, tienen un estilo cortito, tanto que el ovopositor consigue llegar al fondo. Pero en los “higos de comer”, el estilo es un tubo larguísimo para la avispa. Gracias a esta estratagema, en los “higos de comer”nunca encontraremos avispas en reproducción… Ello no significa que no pueda haber “habitantes” en los higos. Antes de comer higos es conveniente abrirlos y mirarlos, hay otros insectos que se aprovechan de los azúcares para reproducirse dentro del higo, como algunas moscas.
El tema resulta fascinante, tanto que hay libros enteros dedicados a la reproducción de higueras y a sus insectos mutualistas. En nuestro caso solo pretendíamos un artículo divulgativo y que nuestros lectores vean cual puede ser nuestra aportación como Fundación a sus trabajos, sean científicos, sean divulgativos.
Las fotos son nuestras, los conocimientos debemos agradecérselos a Joan Rallo García, técnico de Extensión Agraria, un erudito en el tema, que publicó “La sexualitat de les figueres i el seu insecte pol.linitzador”, Quaderns d’Agricultura nº 20 de la Conselleria de Medi Ambient, Agricultura i Pesca del Govern de les Illes Balears.
El libro son 290 páginas, lo nuestro solo un divertimento, ampliable, claro que si. Uno de los fines de la Fundación es la divulgación, preferentemente de toda nuestra estructura fotográfica, tanto de nuestro instrumental como de nuestros archivos (este artículo es una muestra). Estaremos encantados de compartir nuestros conocimientos, técnicos fotográficos y lo poco que hemos ido aprendiendo de biología.
Si os ha parecido interesante, compartidlo. Igual podemos ayudar gráficamente a gente que haga exquisitos y sesudos trabajos científicos o divulgativos.