Microscopios con corrección al infinito

Microscopios con corrección al infinito

 Tenemos un nuevo seguidor que nos saludó y nos contó que empezaba sus “primeros pinitos” en micro fotografía con microscopio. Saludos, Rafa.

Nos ha parecido interesante hacer un repaso de algunas cosas que ya hemos publicado, sueltas, en otros artículos. Cuando empezamos a hacer fotos con microscopio, en un aparato prestado por el Jardín Botànico de Sóller, nos fiamos de la experiencia que ellos tenían, incluso las dos o tres primeras fotos las hicimos con su cámara… pero, según nuestros estándares, la calidad fotográfica que ellos usaban estaba muy por debajo de nuestras exigencias. Esto nos llevó a sustituir su compacta por una PANASONIC formato MICRO 4/3, no era nuestro ideal, pero era lo mejor que teníamos a mano y usar microscopio era una “emergencia” para algunas carencias del libro que estábamos escribiendo (DIÀSPORAS Fruits i llavors de la Flora balear DISPERSIÓ, publicado en trilingüe) Funcionó y la publicación fue de calidad.

Ante nuestra nula experiencia en el tema, nos llamó la atención que se colocaba la cámara “con objetivo”, sin ningún ocular, en el “tercer ojo” de un microscopio trinocular. Hubo que estudiar para entender cómo iba la composición óptica.

En microscopios de cierta calidad, el objetivo suele ser “corregido a infinito”, veamos que significa esto.

Recordemos, algo llevamos escrito sobre el tema, que la luz, si encuentra obstáculos en su camino intenta rodearlos. Sucede algo parecido a las corrientes de agua, si en un río o canal hay una piedra o rama estorbando, el agua (que puede llegar mansa) sale del obstáculo formando remolinos. La luz, en su camino, tiene comportamientos parecidos, se le llama difracción y desmejora la imagen. Una experiencia de difracción que todo el mundo conoce es que la luz reflejada en un CD forma colores de arcoiris, ello es debido al microscópico grabado de la superficie del CD, la luz que llega al CD se refleja siguiendo caminos aleatorios, no se refleja, límpia, como en un espejo. Esto demuestra que la luz es muy sensible a interferencias en su camino.

Por eso, en los objetivos fotográficos, que tienen diafragmas, láminas que “estorban el paso de la luz”, siempre con la mejor intención de regular la exposición y, de paso y como regalo añadido, regular la profundidad de campo, conforme vamos cerrando diafragmas vamos aumentando los problemas de difracción. Lo normal es que el objetivo sea ópticamente perfecto hasta, más o menos, la mitad de diafragmas. A partir de ahí empieza a perder calidad.

En microscopía, y debido a que los campos de observación son muy pequeños, no nos podemos permitir “ninguna pérdida”, hay que sacar el máximo rendimiento a la física. Y, por eso, empezamos con que la pupila de entrada de un objetivo de microscopio suele ser muchísimo mas grande que el objeto a observar. En nuestro caso, tenemos un objetivo 50X que nos reproduce con gran calidad un campo de 0,88×0,66 mm. Pues bien, para esta miniatura, el objetivo tiene una pupila ¡de 17 mm de diámetro! Que la luz que nos interesa, la del objeto a observar, ¡ni siquiera se acerque a las paredes, que no roce nada!

Además, en el caso del microscopio, actualmente, es normal intercalar objetos ópticos, como divisores de haz, para mirar con los dos ojos, por comodidad, o para acoplarle una cámara y dejar constancia en un documento de la imagen vista. El objetivo de microscopio, al igual que una lupa o un objetivo fotográfico, debería crear una imagen. De hecho, hasta allá los años 70 eso era así. Los microscopios antiguos solian ser de mirar con un solo ojo y con objetivos que se enfocaban en un punto, normalmente entre 150 y 200 mm de distancia focal, creando una imagen y donde se colocaba el ocular, casi como cualquier objetivo de cámara, que donde se forma una imagen colocamos el sensor… Y si se quería una imagen, el observador la pintaba. Este estilo de trabajo le valió un Nóbel a Santiago Ramón y Cajal.

Como que intercalar objetos ópticos en el camino de un rayo perfectamente enfocado podría alterar gravemente este enfoque, en cuanto a geometría y color, se ha ido estandarizando que los objetivos de microscopio, además de evitar la difracción, la salida de luz no implique ningún enfoque, sale un haz de rayos perfectamente paralelo, “enfocado a infinito”, de tal manera que tenemos una imagen de gran calidad, pero no visible. Ahora resulta bastante fácil y, sobre todo, sin interferencia a la imagen microscópica, colocar los prismas, espejos y lentes que nos de la gana sin perder más que la calidad de la óptica añadida, pero respetando “la microscopia”.

Entonces, volviendo al principio de este artículo, volviendo a hablar de fotografía a través del microscopio, los microscopios trinoculares incorporan internamente prismas que separan la imagen infinita del objetivo. Un prisma desvía la imagen del objetivo a una lente de campo que, ésta si, enfoca la imagen infinita en un punto y este punto se reparte con otro prisma a dos oculares para mayor comodidad de observación. Otro prisma dirige la imagen enfocada a infinito, sin modificar, al “tercer ojo” del microscopio, para que podamos acoplar una cámara… pero, ¡ojo!, si no lo remediamos, en este tercer ojo no hay imagen, está la imagen enfocada a infinito, de alta calidad, directa del objetivo pero esto no nos creará ninguna imagen sobre un sensor, solo una mancha luminosa sin definir.

Esto es lo que encontramos en el microscopio del Jardín, y entonces descubrimos que era imprescindible colocar una “lente de tubo” que convirtiera el enfoque infinito en un “punto de enfoque”. En principio puede servir cualquier lente de aumento, cualquier lupa, para el efecto de enfocar en un punto, pero hay más. El fabricante del objetivo, al establecer una magnificación, nuestro objetivo 50X por ejemplo, lo construye con unas medidas determinadas. La luz saldrá enfocada a infinito, pero sera 50X cuando se use una lupa determinada, que el fabricante indicará en el objetivo (como en los objetivos finitos también indicaba a cuántos milímetros se formaba la imagen) Si usamos una lupa más o menos potente, respecto a la indicación del fabricante, tendremos una imagen perfecta, pero no tendrá por qué coincidir con la magnificación indicada en el objetivo, podrá ser mayor o menor de nuestro 50X. Además, convendrá que la lupa sea de calidad, si tiene aberraciones cromáticas o geométricas se las incorporaremos al “magnífico objetivo de enfoque infinito”.

Ahora ya empezamos a entrar en el vocabulario del fotógrafo macro, si decimos que “esto es un macro 1:1 o 50X”, queremos decir que la imagen sobre el sensor es, exactamente, igual a la imagen original o 50 veces mayor. Si no hay implicaciones científicas, el tamaño puede no importar. Que el tamaño real de la araña sea de 15 mm o de 1,5 mm puede dar fotos igual de bonitas, pero no le parecerá igual al biólogo que la esté clasificando o estudiando. ¡Para nada seran la misma familia!

Los valores comunes que usan los fabricantes para la lente de tubo, necesaria para restituir una imagen visible, son f = 164,5 mm, 180 mm, 200 mm y 250 mm. Simultáneamente, si accedemos a las características técnicas del objetivo en cuestión, el fabricante suele recomendar un tamaño de sensor para aprovechar la imagen creada al 100%.

En el mercado, para poder usar objetivos de microscopio, corregidos al infinito, como objetivos de cámara existe la marca RAYNOX, especializada en fabricación de lentes auxiliares para modificar ópticas estandar, conversores macro, conversores tele y, lo que nos interesa ahora, lentes de tubo, de las distancias focales citadas, para convertir en finitos objetivos de microscopio de corrección infinita. Una lente Raynox y un cuerpo de cámara es una solución muy usada en micro fotografía.

La otra posibilidad es recurrir a un objetivo fijo de cámara, cuya distancia focal coincida con las especificaciones del fabricante del objetivo de microscopio. Puede ser una buena solución por varias razones. En primer lugar, si es un buen objetivo tendrá buenas correcciones de color y geometría, no apareceran los colores del arco iris ni veremos imágenes deformadas en los bordes. Además, el fabricante del objetivo lo habrá ajustado perfectamente para que, enfocado a infinito, cubra el sensor sin viñetear. Y un objetivo siempre es el equivalente a una lupa de la misma distancia focal, de mejor calidad que un cristal “pelado”.

Si acoplamos nuestra cámara con objetivo al tercer ojo de un microscopio habrá que encontrar adaptadores de la rosca del filtro de nuestro objetivo a la rosca del tercer ojo o a la rosca de un tubo que se pueda insertar en el tercer ojo. Si no usamos nuestro objetivo, habrá que montar un “mecano” con la correspondiente lente Raynox o de otra marca (que sea de buena calidad) y la bayoneta de nuestro cuerpo de cámara. En la foto de portada mostramos la solución adoptada para incorporar un objetivo de microscopio a nuestra cámara (montado directo, sin el cuerpo del microscopio) El objetivo de microscopio va roscado a la rosca de filtro de un objetivo SMC PENTAX 67, para poder cubrir el sensor de 44×33 mm de una FUJI GFX 50R. En realidad, para hacer fotos solo necesitamos objetivo, lente de tubo y cuerpo de cámara. El resto del microscopio solo se usa para mirar… bueno, si, la mesa y portaobjetos para enfocar.

Una nota, ya que estamos en ello, en los microscopios, aunque tengamos dos oculares, uno para cada ojo, no vemos en relieve. El microscopio “solo” tiene un objetivo y “una sola” imagen. Sin embargo en las lupas binoculares, realmente, si que hay dos objetivos, tenemos visión en estéreo y, si tiene tercer ojo, la foto se hace “solamente” con uno de los dos objetivos.

LA BRISA, ENEMIGO DEL FOTÓGRAFO DE CAMPO

LA BRISA, ENEMIGO DEL FOTÓGRAFO DE CAMPO

Esta foto de portada está ligeramente reencuadrada de un macro X1, tomado con Fuji GFX50 de formato medio (sensor 44×33 mm) Estas violetas miden, cada una, alrededor de un centímetro y toda la zona enfocada, la “profundidad de campo”, está sobre unos 4 cm. Los fotógrafos dedicados al macro apreciarán esto en lo que vale.

Años atrás, antes de popularizarse la fotografía digital, en la época de usar película y de disparo “único”, conseguir esta profundidad de campo era ciencia ficción. Exprimíamos nuestros objetivos hasta caer en la difracción por exceso de diafragmado, cambiábamos enfoque por definición… en castellano se dice “saltar de la sartén para caer en las brasas”… Los más afortunados, los “reyes del mambo”, teníamos objetivos descentrables y usábamos técnicas “profeSSionales” (con dos eses) como pueda ser la corrección de Scheimpflug.

Cuando empezó a usarse fotografía digital, antes de que se “inventara” la IA, se crearon programas que son capaces de leer los millones de píxeles que haga falta y saber cuales están enfocados y cuales no. Entonces, sin ninguna inteligencia pero con una capacidad de trabajo de muchísimos millones de operaciones, el programa va “apilando” los píxeles buenos y tirando los malos. Una vez inventada esta maravilla, lo único que hay que hacer es tomar fotos en diferentes planos, que el programa se encargará de crear una foto única… eso si, tardando un tiempo considerable. Como anécdota, el apilado máximo que he realizado, con una micrografía, fue de 1098 tomas de formato medio, 8256×6192 px, con un PC a 2,5 GHz, SO 64 bits y 128 GB de RAM… el programa de apilado tardó más de TRES horas en ejecutarse.

Pues bien, todo esto era para decir que una ligera brisa se puede cargar tantos gigahercios i gigabites en un soplo. El programa de apilado puede comparar todas las fotos que haga falta, con lo grandes que nos de la gana… ¡pero han de ser FOTOS IGUALES! Si una hoja, o pétalo, o lo que sea cambia de posición el programa de apilado no tiene nada para comparar, para el programa son fotos diferentes que superpondrá.

Este es un ejemplo, esta foto, tomada en el mismo sitio, con pocos minutos de diferencia, mismo equipo, mismo trípode, misma técnica, PERO EMPEZÓ LA BRISA DE MEDIA MAÑANA. El apilado se ha vuelto loco, ha perdido sus referencias y repite imágenes ligeramente desplazadas, “movidas”. ¡Y todo esto por una ligera brisa!

Pero no hay mal que por bien no venga, cuando daba por finalizada la sesión, por la brisa, me di cuenta de una curiosidad. En este caso estaba haciendo fotos a Viola arborescens, en la cuneta de una carretera. Nota: siempre dejo la mochila en el arcén, bien visible para prevención a los vehiculos. Por descontado que me preocupo “muy mucho” de no pisar la calzada, noventa kilos de carne contra 2000 kilos de hierro, está claro quién pierde, pero mejor poner a los conductores en sobreaviso.

La curiosidad es que, al pasar un vehículo, cuanto más grande y cuanto más rápido, más viento genera. Cada coche rodando crea una onda de choque de aire, por eso la Ley obliga a dejar el margen de 1,5 metros a los ciclistas, por el peligro de que el soplo los desestabilice y pudieran accidentarse. Entonces me di cuenta que este choque de aire que me llegaba es, en realidad, una onda de choque que se expande… Durante un corto espacio de tiempo, el intenso viento provocado por el vehículo me sacudía, a mi, a la cámara y a mis florecillas, pero pasaba de largo y ¡ésta es la maravilla! Durante unos segundos (suficientes) contenía la brisa. Resulta que si hacéis fotos de natura en las cunetas, los pesados y desagradables coches que ruedan a gran velocidad son vuestros aliados en lo que a brisas inoportunas se refiere.

La foto de portada aprovechó esta curiosidad, es un apilado de 12 tomas, o sea, se hicieron 12 fotos, en este caso separadas 3 mm cada toma, mas la profundidad de campo añadida por cerrar el diafragma a f16 (el objetivo permite hasta f45, pero en f16 no hay ninguna difracción) lo que nos da estos 40 mm de profundidad de campo perfectamente límpia. Avanzaba los 3 mm, esperaba a que pasara un coche (por suerte había tráfico) y en el momento del “rebufo”, en la calma momentánea cuando la brisa se congela, ¡CLICK, FOTO!

Esto solo sirve para fotos de carretera, en la montaña no hay coches que ayuden, ¡pero bien venido sea el truco!

Nuestra divisa, “Documentar y Compartir”. Por descontado que “Documentar” estas violetas, Viola arborescens, y “Compartir” con quien pueda necesitar estas imágenes… Pero hacemos algo más, “Compartimos” nuestros conocimientos. Como Fundación no tenemos secretos, no somos un negocio que debe sacar beneficios y no puede “favorecer” a la competencia, so pena de tener pérdidas. De hecho nosotros, como Fundación altruista que somos, no competimos con nadie, nos podemos permitir, y nos encanta hacerlo, “Compartir” nuestras técnicas.

 

El futuro de la Fundación

El futuro de la Fundación

Desde el 2019, que abrimos este blog, llevamos más de 65 publicaciones. Podéis verlas en https://fundacionpepbonetcapella.com/blog/
Hemos presentado nuestro trabajo por activa y por pasiva, hemos presentado todo nuestro equipo de cámaras auto construidas, hemos mostrado algunas de nuestras técnicas, dedicamos un artículo a los “gadgets” que usamos en el campo para luchar contra el viento, os hemos tenido al corriente de algunas burocracias para montar la Fundación, hemos hablado de la aventura de montar una sede, hemos presumido de algunos de nuestros logros, en fin, llevamos unos cinco años usando este blog para contaros que somos una Fundación viva, para mostraros que nos cogemos nuestro propio proyecto en serio, con ilusión, para mostraros que estamos disfrutando con lo que hacemos y que nos hace felices compartirlo

Todos estos años, incluso antes de que existiera la Fundación, nos hemos dedicado a la foto de natura, lo mismo grandes panoramas que florecillas que, últimamente, macro y micro fotografía. Estos últimos años, sin abandonar el paisaje, hemos dedicado muchísimo trabajo a las cosas “muy pequeñas”. Granos de arena, caras de minúsculos insectos, hojas de musgos, pólenes y esporas, macrofotografía extrema, incluso microfotografía.
Esta aventura que empecé yo, EL FUNDADOR, la empecé en solitario, hace muchos, muchísimos años. Desde hace unos años que ha dejado de ser una cosa personal, ya somos un equipo, ahora ya “hacemos” fotos, ya “tenemos” ideas, ya “desarrollamos” proyectos… ¡y esos proyectos funcionan!
La Fundación ha reunido a un equipo de gestores que saben lo que hacen, y lo hacen bien. Lo único que aun no hemos resuelto es la continuidad de nuestra producción. La Fundación tiene varias finalidades, la primera que se nos ocurrió, y que ahora ha dejado de ser la primera, era la de gestionar el archivo acumulado en una vida de trabajo apasionado. Muy loable cuando escribíamos los estatutos, pero ahora creemos que lo realmente importante es preservar esos más de cuarenta años de experiencia que nos avalan.

Con toda seguridad, el mayor valor que tiene la Fundación no es su archivo, sino la capacidad técnica y el conocimiento que hemos acumulado para seguir haciendo fotos, cada vez más espectaculares, cada vez más exclusivas. No lo “vendemos” como un alarde, a veces vemos fotos mejores que las nuestras, nos referimos a que son tantos años de resolver problemas de encuadre, de iluminación, de óptica, etc., que ya nos hemos convertido en especialistas… Pero hay un problema, el ser “especialista”, en nuestro caso, SOLO ES UN CONOCIMIENTO, si desaparece el especialista desaparece el conocimiento y, desgraciadamente, las personas tenemos fecha de caducidad.

Por citar un ejemplo, https://fundacionpepbonetcapella.com/tecnicas-de-estudio/, la Lemna giba (conocida como lenteja de agua) es una minúscula planta de unos 5mm que flota en aguas mansas. En el artículo citado se explica como se dio la sensación de foto sub acuática recurriendo a trucos de espejos. Este es uno de los muchos ejemplos que vamos resolviendo día a día.
Otro ejemplo pueden ser las siguientes fotos. Un artilugio de unos pocos milímetros que puede bascular en todos los sentidos. Todos hemos dicho aquello de “levanta la barbilla y mira a la cámara”, ¿cómo le dices eso a una hormiga muerta? O ¿Cómo manejas un esporófito de un milímetro para buscar su mejor ángulo? En las siguientes fotos se muestra el artilugio, con el esporófito pegado con cinta adhesiva de doble cara y el encuadre con el que se tomó la foto, esporas incluidas.

Todas estas explicaciones son para deciros que estamos buscando acólitos que quieran aprender nuestros trucos y técnicas.
Una característica de nuestra Fundación, suponemos que de todas las fundaciones, es la colaboración, “hacer el bien” lo llaman. Nosotros la montamos para compartir lo que, en su momento, creíamos más importante. Ahora hemos cambiado nuestra prioridad, pero no nuestras intenciones, nuestra divisa sigue siendo “DOCUMENTAR Y COMPARTIR”.

Existen muchas disciplinas, botánica, zoología, geología, etc., que se pueden beneficiar de la fotografía, en ocasiones para investigar y siempre para difundir. Hay fotógrafos que ya están en ello, conocemos mucha gente que hace lo que se llama “fotografía de naturaleza”. Incluso algunos se dedican a la macro fotografía y lo hacen estupendamente (el que vayamos viendo fotos extraordinarias lo confirma)
Pero, como se dice, “ni están todos los que son ni son todos los que están”. Para personas, fotógrafos, científicos o comunicadores que les gustaría crear sus propias macro y micro imágenes, nuestra especialidad, la Fundación se ofrece a enseñarles lo que sabemos. Incluso podemos compartir otro de nuestros tesoros, nuestras instalaciones. Nuestros conocimientos son básicos, cierto, pero sin nuestras cámaras y nuestros objetivos aplicar estos conocimientos se hace muy difícil… mantenemos lo de DOCUMENTAR Y COMPARTIR.
Abierto a todo el que esté interesado/a en aprender macro y micro fotografía, porque le interese el tema o porque, muchísimo mejor, quiera colaborar con nuestra Fundación. Nuestra intención es “crear escuela” para que nuestros conocimientos se perpetuen y, como no, la Fundación tenga continuidad, hacer que exista una “cantera” de especialistas. En nuestra página web, https://fundacionpepbonetcapella.com/contacto/, tenéis nuestros datos… y en el resto de la página todo lo que nos define como Fundación y como apasionados, fotos incluídas.

Contactadnos, igual os ayudamos a cumplir alguna de vuestras ilusiones y, si no llegara a suceder, siempre queda el tomar un café y el principio de una amistad.

RESUMEN DE UN AÑO DE TRABAJO

RESUMEN DE UN AÑO DE TRABAJO

 

Este año 2024, a pesar de no haber “engordado” demasiado los archivos de la Fundación, va a ser, para nosotros, uno de los años de mayor rendimiento… ¡Hemos montado nuestra sede física!

​Vayamos por partes, empecemos por el trabajo fotográfico de todo un año. Después de revisar nuestros archivos, vemos que se han incrementado con un total de 289 fotos. Según “San Google (los Dioses nos lo conserven)”, en 2024 ha habido unos 254 días hábiles. Sale a algo más de una foto al día, ¡no es un trabajo agotador! De todas formas, si miramos foto a foto, sí que nos hemos ganado “el pan” (jajaja, somos ONG, Fundación sin ánimo de lucro, nuestro “sueldo” es la satisfacción del trabajo bien hecho). Analicemos un poco qué hemos hecho.

 

 

 

​Tenemos los paisajes, por ejemplo. A pesar de que usamos una cámara de 51Mp, a nosotros no nos basta, de hecho lo que no nos gusta es el encuadre encorsetado de una foto rectangular. Ya hemos mostrado más de una vez paisajes construidos con un mosaico de varias tomas, entre 4 y 20, que, según nuestros gustos, mejora la sensación de panorama, a la vez que nos deja un encuadre algo anárquico, por ejemplo este rincón del hayedo de Coll Formic, en Montseny. Esta foto, como quien no quiere la cosa, es un montaje de 15 tomas de 51Mp. Descontando superposiciones, el original “pesa” 29095×19160 píxeles.

O estos plátanos de sombra, en la carretera de Puigpunyent en Mallorca, que no recuerdo si son 15 o 18 tomas, pero que el original “pesa” 39224×14428 píxeles.

 

 

​Hablamos de fotos que quedan preciosas llenando paredes enteras, fotos que permiten reencuadres “a lo largo y a lo ancho” sin que se pierda la calidad. Dicho de otra manera, “solo” hemos archivado 56 paisajes en todo el año, pero si empezamos a multiplicar cada una de ellas por los mosaicos que las componen, solo en paisajes ya nos vamos a bastantes cientos de fotos, muchos miles de megabytes, desplazarse, hacer las tomas, los revelados RAW, los montajes del mosaico, casar luces y retoques… Solo con los paisajes ya se justifican bastantes horas de trabajo… ¡al menos el almuerzo!, jajaja

Otro tema al que hemos empezado a dedicar esfuerzos es el mundo de la entomología. Siempre habíamos sido de botánica, nos especializábamos en frutos y semillas, hasta haber publicado un libro en el año 2021, “DIÁSPORAS. Frutos y semillas de la flora Balear. DISPERSIÓN”, pero nos gusta variar. Nuestro espíritu anárquico nos permite ir probando nuevos retos, y los “bichitos” tienen un atractivo especial.

           

 

​Tampoco nos hemos “matado” con los bichos, un total de 141 fotos archivadas. Pero volvamos a mirar, la mosquita tan nítida y bien enfocada que parece un dibujo, con tanta profundidad de campo, es el resultado de apilarlo mejor de 70 tomas y el microscópico halterio, al que se le ve la textura de unas 0,5 micras, necesitó 665 tomas. Son horas tomando fotos, horas convirtiendo RAW’s  y horas apilando y retocando. Digamos que empezamos a ser rentables, estas 141 fotos pueden representar cerca de 10.000 disparos.

​Siguiendo estas pautas, el año 2024 ha aportado, según archivos, las citadas 289 fotos nuevas a nuestra GALERIA. Estamos orgullosos, pero no solo de eso (aunque sí presumimos)

Nuestro mayor logro, en 2024, ha sido poder montar una sede abierta a visitas (antes trabajábamos “en un trastero”) Durante años lo que hoy es Fundación fue un pequeño laboratorio/estudio personal. Por descontado que todo el mundo era bienvenido, pero todo residía en una habitación con 6m2 libres, abarrotada de estanterías con dos sillas y una mesa, ¡comodidad cero! Cuando hablo de este pasado me crezco, porque en esta poca comodidad se ha gestado la mayoría de nuestro archivo y todo lo que se hizo en aquel cuartito son los cimientos de nuestra actual Fundación, ¡da para presumir!

​No me haré pesado repitiendo cosas que ya hemos publicado, un primer artículo cuando empezamos el montaje, https://fundacionpepbonetcapella.com/sedesocial/, y luego, cuando estuvo listo, este otro artículo, ​https://fundacionpepbonetcapella.com/sede-habemus/.

A pesar de todo, no me resisto a repetir una foto del actual despacho de dirección (que se ve en los artículos citados), más que nada para que se aprecie para que sirve un paisaje montado de un mosaico, cuando se quieren decorar 4 metros de pared con un vinilo, impreso a 300dpi.

 

 

​Y, ¿para qué queríamos una sede? Nuestros 6m2 han crecido a unos 70m2. La mesa y las dos sillas poco hospitalarias se han convertido en 5 mesas de trabajo y asiento para 15 personas. Las cámaras que vibraban y que a veces dejaban fotos “movidas”, están perfectamente asentadas y hacen las mismas fotos que antes, pero con muchísima más comodidad, ya no tenemos alargadores por los suelos para enchufar las luces. Incluso, como excelente aporte de nuestra Secretaria y decoradora de la sede, hay cafetera porque, textual, “una fundación sin cafetera, ni es fundación ni es nada”. 

​Todo este esfuerzo proviene de que nuestra intención con la Fundación nunca ha sido la de crear un almacén de imágenes, nuestra divisa es “DOCUMENTAR Y COMPARTIR”, en presente y activamente. Cierto que compartimos nuestra GALERÍA, pero este archivo debe ser un “archivo vivo”, debe crecer, en lo que nos apetezca a nosotros y en lo que podamos colaborar con los demás.Parte de las cosas que hacemos han sido en proyectos ajenos, como documentar una colección de arenas o hacer un seguimiento del crecimiento de una viña o, como fue en su día un proyecto nuestro, recoger varios miles de fotos de frutos y semillas de plantas de las Baleares.

​Por eso necesitábamos más espacio, necesitábamos “caber”. Si queremos una Fundación viva, debe haber gente que continue el legado cultural que representa. No solo un archivo físico, hemos de formar acólitos, enseñando todas nuestras técnicas. La Fundación no es “un secreto bien guardado”, antes al contrario, después de toda una vida de educador, la Fundación está para repartir, para difundir conocimientos, para compartir una vida de experiencia fotográfica que ha terminado especializada en macro y micro fotografía.

​Para nosotros era importante poder impartir formaciones, no montar un instituto o una academia, esto existe y parece que funciona bien. Nuestra intención es, a estas personas, probablemente ya fotógrafos, que tengan el gusanillo de especializarse, enseñarles todo lo que sabemos. Incluso si alguien va más allá, se obsesiona con la macro y la micro y, por lo que sea, no tiene instalaciones adecuadas, poderle integrar en nuestra organización y, si ha lugar, admitirle como continuador del legado cultural de la Fundación. Una Fundación viva exige que, aunque las personas somos finitas, no lo sea la finalidad que nos sostiene. Una Fundación viva exige continuadores.

​Por eso, amigo lector, amiga lectora, si ves algo en nuestra Fundación que te interesa, sean nuestros conocimientos, nuestros archivos o nuestras instalaciones, bien porque eres investigador y nuestras fotos mejorarían tus trabajos, bien porque estás interesado en nuestras técnicas o bien porque eres comunicador y, ya se sabe, “una imagen vale más que mil palabras”, contáctanos.Quizá, en nuestro archivo, tenemos esta foto que necesitas o, incluso mejor, tenemos la capacidad técnica e intelectual de “DOCUMENTAR” a medida, de hacer estas fotos que aun no se le han ocurrido a nadie.

Incluso si comercias con imágenes, nosotros no comerciamos, no somos un banco de imagen, somos una Fundación sin ánimo de lucro, pero necesitamos cubrir gastos de funcionamiento e inversiones en instrumental. Seguro que podemos establecer colaboraciones entre Empresa y Fundación, ventajosas por ambas partes. En nuestra web, “fundacionpepbonetcapella.com”, está toda nuestra información, quienes somos, qué hacemos, dónde estamos y como contactarnos. Para nosotros será un placer.

¡MONTAMOS NUESTRA SEDE SOCIAL!

¡MONTAMOS NUESTRA SEDE SOCIAL!

Hay momentos en los que tenemos la sensación de haber abandonado a nuestros seguidores, pero es que nuestra Fundación no es una excusa para relleno de redes sociales, las redes siempre están en segundo o tercer lugar. Ya hicimos el mismo comentario en marzo pasado, en otro artículo, http://xhl.dd1.mytemp.website/sexualidad-de-las-higueras-y-su-polinizacion/. Los trabajos propios de la Fundación a veces nos ganan y no queda tiempo para la socialización. De hecho no paramos de trabajar, por ejemplo, no hemos terminado con el tema de la sexualidad de las higueras, como se puede ver, y nos hemos puesto de obras.

A lo largo de estos años de andadura hemos buscado dónde instalar nuestra sede “pública”, donde “recibir” a colaboradores y amigos con algo de rimbombancia y, sobre todo, comodidad. La Fundación, nos hemos hartado de decirlo, está dedicada a la creación de imágenes de naturaleza, en formato macro y micro. En realidad, 40 años antes de “inventar” la Fundación, yo, a título personal, ya creaba imágenes, por puro placer, flores, frutos y semillas fueron el germen de nuestra actual organización.

La verdad es que, para mis fotos, las que hacía y las que sigo haciendo, como la de portada, me resulta más que suficiente una habitación de 2x3m… y salidas al campo. Con eso el trabajo de creación de la Fundación está asegurado, pero en tan poco espacio no caben visitas. El problema es que al crecer, al “fundarme”, al crear un equipo para compartir todos mis conocimientos y el trabajo de una vida, empieza a ser necesario disponer de instalaciones, poder reunir a varias personas alrededor de nuestras cámaras, poder sentarnos, un equipo, alrededor de una mesa y planificar reportajes o planificar apoyos a sesudas investigaciones. Incluso, por qué no, impartir cursos y conferencias, lo que se llama “crear escuela”. Vamos, que hace tiempo que necesitamos una sede pública.

Esta ha sido una de nuestras prioridades de estos últimos años, buscar sede. Tenemos un problema, que nuestra economía no es la de las grandes y famosas fundaciones, ni somos banqueros ni somos millonarios. Hace unos años, en el límite de nuestra economía, encontramos una iglesia desacralizada en un pueblo “de cuyo nombre no quiero acordarme”. Después de muchos números, de muchas previsiones, casi casi de llegar al cuento de la lechera, lo intentamos. Teníamos presupuestados todos los sacrificios que iban a ser necesarios, hasta las futuras privaciones estaban previstas… hasta que el Ayuntamiento del pueblo empezó a poner trabas, que si el local estaba acreditado “como servicios”, que si se debían cumplir toda una serie de requisitos, que si “tal cosa y tal otra” no eran legales, etc, etc. Simultáneamente, al ser “servicios”, que el Ayuntamiento se reservaba ciertos derechos y utilidades… Vamos, una especie de propuesta de “la Fundación paga y el pueblo tiene un servicio más”… Menos mal que no se incluia el derecho de pernada. ¡Nuestra pobre economía no está para regalos de este tipo!

Mientras la Fundación seguía creando imágenes le hemos seguido dando vueltas a la necesidad y hemos decidido adaptarnos “a lo que tenemos”. En el domicilio legal de la Fundación segregaremos una parte de la vivienda, algo más de 70m2, y los dedicaremos a local social.

 

Ya veis que ahora mismo estamos en obras, más motivos para no atender redes sociales, como se puede ver en la foto. El estudio de 6m2, donde se ha gestado una buena parte del archivo de la Fundación, “crecerá” hasta 36m2… ¡Ahora ya cabrán visitas! Es más, ya podremos impartir formaciones, crear encuentros de fotógrafos, mostrar trabajos comentados de auténticos especialistas, etc. La Fundación ya podrá “socializar”. Además, se abre un despacho de dirección y archivo, casi igual de grande, para las gestiones privadas, necesarias para nuestro funcionamiento. En previsión de la socialización habrá microondas, cafetera y frigorífico, “que las penas con pan son menos” y los servicios de higiene necesarios. Estamos creando un espacio de trabajo.

Ciertamente, el proyecto de la iglesia era más glamuroso, creaba una sede con carácter, un techo a 5m impone, dar conferencias en una tarima donde hubo un altar impone, montar el despacho de dirección en lo que fue el coro de una iglesia impone. Esta solución actual no deja de ser una oficina vulgar, pero, realmente, la iglesia se limitaba a doblar la superficie, que se quedaba en unos 150m2… ¡más bonitos! A efectos prácticos, lo único que nos limitará es que nuestros encuentros no deberán pasar de unas 15 personas mientras que en la iglesia se podían plantear actividades para más de 40… ¡limitaremos nuestra vida social… y no será tan “cuqui”!

En esas estamos. Por descontado que en cuanto lleguen todos los muebles, acabemos todas las obras y decoremos las nuevas instalaciones le daremos “el bombo y platillo” que se merece. Mientras “nos las arreglaremos como podamos”, que sabido es que vivir entre obras siempre molesta, cosa que sabe cualquier pareja.

No obstante, siempre seguiremos buscando una sede ideal; un lugar donde podamos dar todo el esplendor a nuestra Fundación social y acciones formativas y divulgativas, y que podamos asumir, quizá de un mecenas o colaborador que tenga una casa o espacio en desuso y desee contribuir a nuestros mismos objetivos y al bien social.