VIAJE AL PIRINEO CATALÁN

VIAJE AL PIRINEO CATALÁN

 

Es conocido que hacemos expediciones a la península, especialmente desde que incorporamos árboles a nuestros archivos. Robles, álamos, hayas, castaños, trasmochos, chopos cabeceros, incluso sequoias son árboles minoritarios o inexistentes en las Islas Baleares, i los documentamos “in situ”.

En estos muchos viajes, lógicamente, hemos ido haciendo amigos i creando deberes sociales, como compartir vacaciones y aventuras en algún camping. En estos casos, y para rentabilizar el viaje, siempre llevamos el equipo y procuramos ampliar nuestros archivos.

Cierto que, en agosto, con extrema sequedad y un calor bochornoso, además atendiendo a estos “deberes sociales”, pocas maravillas están a nuestro alcance, pero un ojo entrenado siempre encuentra algún detalle interesante. De este viaje hemos “archivado” 32 fotografías que totalizaban más de 38 gigas de información, al fin y al cabo, así se ha ido construyendo nuestro archivo, “pasito a pasito”.

Por ejemplo, la foto de portada de este artículo. Estuvimos en Tremp, Pirineo catalán, subimos al Coll de Montllobar y tomamos una perspectiva de todo el valle, cuyo original “pesa” la friolera de 2,38 Gb, cubre todo el valle con 58×14 K pixels, si interesara se puede ampliar hasta casi 5 metros con calidad revista, para cubrir una gran pared. Por descontado que solo mostramos un recorte y comprimido a este tamaño A4.

Esto es algo que merece ser comentado. Como entidad dedicada a la documentación, no hacemos fotos de recuerdo, fotos con el móvil, hacemos fotos dedicadas a documentar trabajos ajenos (como este mismo artículo). Nuestras fotos han de servir lo mismo para una tarjeta que para un libro o un poster o, si es necesario, han de poder decorar una pared. Incluso, más extremo todavía, para determinadas aplicaciones, se tiene que poder recortar parte de la foto y debe seguir siendo publicable. A esto, añadamos que la nitidez y la definición deben ser muy altas, si es un árbol se deben poder identificar las hojas (documentación científica), si es una mariposa se deben poder ver, perfectamente, las escamas de sus alas, en una flor sépalos, pétalos, estambres, pistilo deben quedar nítidos y visibles. Ello implica controlar al milímetro luces, contrastes y encuadres para que el científico pueda hacer uso de las fotos como DOCUMENTOS. Incluso, en nuestras macros y micro fotografías, siempre tomamos nota de la escala exacta de reproducción, que el tamaño SI importa, y nuestros árboles y paisajes, geolocalizados.

Y, siguiendo con nuestro viaje, por el camino encontramos a estos “venerables ancianos”, aun vivos. Estos castaños fueron sembrados hace mucho por unos monjes, para colaborar a su sustento. El convento, restaurado de sus ruinas, aun existe, los monjes ya no… Y los castaños ya solo tienen alguna rama con hojas.

De las expediciones que hicimos nos apareció en el paisaje un tema poco trillado por nosotros, detalles geológicos. En nuestros archivos hay abierta una entrada para Geología, pero solo es testimonial, le hemos dedicado pocos esfuerzos, barrancos y montañas, como, por ejemplo, este peñasco en Gurp, pueblito de montaña cerca de Tremp.

Otro descubrimiento interesante, en la línea de la Geología, el Desfiladero de Collegats, labrado a lo largo de miles de años por el río Noguera Pallaresa. Dicen que, en esta roca húmeda y sombreada, llamada L’Argenteria (“La Platería” porque, en invierno esos goteros se congelan y parecen de plata), se inspiró Gaudí para crear el templo de La Sagrada Familia

Hay que reconocer que el trabajo del agua es espectacular, sobre todo porque sus acciones son tan lentas, duran tantos miles de años, que nosotros, los humanos nos maravillamos de sus obras “como si siempre hubiera sido así”. Imaginemos este río empezando a erosionar la parte alta de este desfiladero…

Hay otro tema que, antes de partir, ya teníamos pensado explorar. En nuestro archivo de árboles está el tejo, Taxus baccata. Este es un árbol emblemático por varias razones, una por ser venenoso en su casi totalidad y, sobre todo, por haber sido considerado un árbol mágico. El género Taxus ha estado ampliamente difundido desde el Jurásico y el tejo es su último representante en Europa. Un árbol de extraordinaria longevidad, puede vivir hasta 5000 años, a pesar de lo cual está en franca regresión debido a la tala, a ser una especie poco competitiva y a los cambios ambientales que han relegado a la especie a zonas donde el ambiente ha permanecido húmedo. Por esta razón, los pocos tejos vivos suelen ser considerados monumentos de la naturaleza y, por eso, llegan a la consideración de “mágicos”. Tanto es así que se han llegado a construir lugares de culto a su vera (no plantados tejos al lado de iglesias o ermitas). En España, estas situaciones se dan en sistemas montañosos del norte, en Asturias, en Cantabria o en Zamora.

A pesar de todo, nos pareció que había que explorar Gurp, del Pirineo catalán, no fuera cosa que encontráramos algún tejo solitario al lado de una ermita…

Esta es la ermita de Sant Martí, pero ni rastro de tejos. En fin, con esta ermita abrimos un nuevo tema de investigación para el futuro, “Ermitas al amparo de Tejos”. En nuestras salidas, si la zona promete, no cuesta nada investigar las ermitas del lugar.

Y esta es la reseña de unos calurosos días de vacaciones en el Pirineo catalán.

Ya sabéis, si os ha gustado comentadlo a vuestros amigos. Tal vez nuestras fotos puedan ayudar a documentar trabajos ajenos. En nuestra web, fundacionpepbonetcapella.com,  está toda nuestra información.

APROVECHANDO EL TIEMPO

APROVECHANDO EL TIEMPO

Insistimos, “nunca dar puntada sin hilo”. Hemos tenido (en realidad “he tenido”) cosas personales en la península, una feria de campers. Al estar fuera de casa, en un camping de Olot, esta hormiga se coló en la tienda… ¡El vicio nos puede! Fue debidamente embolsada, fichada y geolocalizada y ya ha pasado a la posteridad.

Y, ya que habíamos saltado el charco, estando a escasos 250 km de Aguilar del Alfambra, recordamos los chopos cabeceros que fotografiamos en diciembre pasado. Fuimos en diciembre, precisamente, para poder fotografiar la estructura del árbol trasmochado, que quedara clara la poda y distribución de las ramas, sin distracciones de las hojas. Poder dejar constancia de que un tronco venerable puede producir varios “hijos” maderables. Entonces, ahora, decidimos que era interesante tener el mismo árbol “vestido” de invierno y de verano… y nos acercamos a repetir las fotos a finales de mayo. Como ejemplo este chopo del Remolinar.

                                 

 

Hay que reconocer la majestuosidad de estos árboles, gocemos de su presencia, pero sin olvidar que, como Fundación, somos documentadores. Precisamente a finales de mayo los álamos dispersan sus semillas convirtiéndose en espectáculo, y en molestia que puede derivar en alergia para las vías respiratorias. Las semillas envueltas en hilos algodonosos vuelan desde las ramas altas y tapizan el suelo. Conviene aclarar que semillas y vilanos son irritantes pero no alérgenos, ello no quita que los vilanos puedan arrastrar pólenes que “si sean alérgenos”.


Fuimos a rellenar nuestro archivo con los álamos “vestidos”, no teníamos prevista esta muestra de dispersión anemocórica, pero aprovechamos la ocasión, incluida nuestra especialización en macro fotografía. La semilla de la foto mide alrededor de 2,2 mm, mientras que el árbol se acerca a los 28 metros. Claramente, los álamos no tienen gran confianza en sus semillas, las sueltan por miles, diminutas, minúsculas, sin ayudas para su supervivencia, con muy pocas reservas, la semilla en si aporta el ADN y poco más. Esta estrategia de dispersión por el viento permite colonizar espacios mayores, pero, como contrapartida, las posibilidades de germinación son muy bajas, dependen, mas que de la semilla en si, de los recursos disponibles, de donde caiga y de que tenga la suerte de posarse directamente sobre nutrientes y agua… y de que pase desapercibida por una infinidad de “comedores de semillas”. Vamos, que solo una pequeñísima parte de la nube de vilanos algodonosos de la foto llega a buen puerto. Esto no es ni bueno ni malo, al álamo le ha servido para perpetuarse. Encinas o cocoteros adoptaron estrategias diferentes, tan válidas como la de los álamos.

Como podéis ver, la Fundación es absorbente, muy absorbente. Vamos a un acto social en Alicante y nos acercamos a “mejorar el archivo” hasta la Sierra de Baza, cerca de Granada, https://fundacionpepbonetcapella.com/viaje-a-sierra-de-baza/. Ahora hemos ido a chafardear una feria de campers en Gerona y, “ya que estábamos”, nos hemos acercado a Teruel, también “por mejorar”. Alguna vez hemos dicho que la Fundación es una pasión “no rentable”, sin lugar a dudas esto es lo que es. Para que nuestra felicidad sea completa, solo nos faltan acólitos que puedan perpetuar nuestros conocimientos y nuestra experiencia, esta capacidad técnica de pasar de mega fotografía a macro, incluso micro, fotografía implica años de oficio. Encontrar a alguien interesado en adquirir nuestros conocimientos (van de regalo) ya sería la guinda del pastel.

CHOPOS CABECEROS

CHOPOS CABECEROS

Cosas que definen a la raza humana son su capacidad de pensar y su capacidad de “conseguir más trabajando menos”. Desde hace cientos de años, está documentada en muchas partes del mundo una técnica para aumentar la producción de los árboles. Haciendo podas severas a una altura que no alcance el ganado (para que no ramonee los brotes) se consigue que, en la zona de poda, crezcan innumerables “chupones”. En tierno, estos brotes proporcionan comida fresca al ganado. Seleccionados los mejores chupones, se pueden dejar crecer y se obtiene una buena madera para construcción, para vigas, para carbón, etc… Es más, si plantamos un árbol de semilla para maderar, para sacar buenas vigas o tablones, pueden ser necesarios más de 20 años, mientras que con estas técnicas, en según que especies y partiendo de un tronco arraigado, se pueden obtener muy buenos resultados en apenas 15 años.

Esta técnica, aquí en España, se llama “trasmocho”, en el norte, o “chopo cabecero” en Aragón, pero es que los italianos aplicaban la misma técnica a las moreras, para producir mucha hoja para los gusanos de seda y le llamaban “a capitozza”, los ingleses “pollarding” o los franceses “têtard”. En Europa esta técnica ha ido decayendo, salvo reavivamientos locales como hacen pueblos de la cuenca del río Alfambra, al NE de Teruel, Aragón, con fiestas a la poda y conservación del chopo cabecero. En cambio en Japón, que tuvieron la misma idea universal de “estrujar la producción arborícola” hace más o menos los mismos siglos, la mantienen más viva, el “daisugui” sigue a la orden del día. Los japoneses parece que tienen más querencia por la madera que los europeos. Incluso, en algún lugar he leído que en África se aplica la misma técnica a los baobabs.

 

Hay que tener en cuenta que esta técnica, siendo la misma, se aplica a familias de árboles distintos, hayas, robles, castaños, cedros, chopos, etc. y que cada familia tiene su porte propio. Por eso se ven formas tan distintas entre las hayas trasmochas del norte o álamos y chopos cabeceros del río Alfambra. Hayas y robles con los “brazos” más abiertos, álamos y chopos con un “cabezón” de ramas apuntando al cielo.

En el norte, sobre todo, primaba la madera. El norte es verde, abunda el pasto para el ganado, pero necesitaban ingentes cantidades de carbón para su industria y madera para sus necesidades domésticas y de construcción.

En lo que hoy llamamos España vaciada, tierras de cereal, el pasto es más bien escaso y poder recurrir un aporte de “verde” para el ganado, además de la misma aportación para uso doméstico e industrial supongo que se apreciaba en lo que vale. Como curiosidad, la flecha señala el pueblo de Aguilar de Alfambra… ¡algo aislado si que se nota!

Bueno, esta ha sido una semana de vacaciones para nosotros, un pequeño viaje a la tierra del chopo cabecero, para ampliación de nuestro archivo.

En https://fundacionpepbonetcapella.com/galeria/ , nuestro archivo público de la Fundación ya podéis consultar las más de 60 fotos que ha dado el viaje… por si alguna os puede ser de utilidad. 60 fotos no son muchas, pero casi la mitad se pueden ampliar hasta un par de metros, por si queréis decorar “algo”. En las que lo merecen dice “cuantos x cuantos miles de píxels” tienen.